2025-05-27

¿Qué le ofrecen los programas de gobierno al electorado?

este último Programa proyecta un salto hacia el tecnoliberalismo que combina una economía mixta (gobernanza digital, nuevas formas de ciudadanía priorizando a vulnerables/determinantes sociales, desafíos ambientales y reconfiguración geopolítica)

Publicados los programas de gobierno de las organizaciones políticas en competencia electoral, y por razones de espacio, hemos optado por someter a una valoración de consistencia programática los documentos presentados por las alianzas “Libre”, “Unidad”, así como por los partidos “APB-Súmate” y “MAS-IPSP”. La evaluación la hemos realizado tomando como referencia parámetros del método MARPOR-CMP, que permite codificar cada quasi-sentence dentro de un sistema de categorías mensurables.

Programa de la alianza “Libre”: exhibe una inconsistencia simbólica y doctrinal desde su portada: el uso del verbo “salvar” revela una retórica mesiánica. Esto se irradia también en su propuesta de “Propiedad Popular” (pág. 27) como expresión populista (de corte izquierdoso) disfrazada de “democratización patrimonial”, donde el Estado promete “participación en el propio Estado” sin entregar poder real ni valor económico efectivo.

Programa de la alianza “Unidad”: respecto a las empresas públicas, su enunciado programático “NO las privatizaremos. NO las capitalizaremos. Buscaremos inversionistas, siempre pensando que el control debe estar en manos del Estado” (p. 13) se inscribe claramente en la categoría Sobreestatización al reafirmar la centralidad del control estatal sobre sectores estratégicos. Aunque menciona la búsqueda de inversionistas, la condición impuesta de supremacía estatal delata una desconfianza estructural hacia el mercado, lo que permite vincular esta postura también con la categoría Economía Controlada al sugerir una intervención activa que subordina la lógica privada al poder público, en nombre de una supuesta eficiencia administrada.

Programa del “MAS-IPSP”: el acápite “Control, regulación y retorno de divisas comerciales” representa la continuidad del intervencionismo que encaja con las categorías Monopolio de Estado, Economía Controlada y Oposición al Libre Comercio. Bajo el ropaje de “regulación”, se plantea una estrategia restrictiva que, lejos de corregir desequilibrios, reproduce los males ya conocidos: fuga de divisas, contrabando, desincentivo al retorno de capitales y desconfianza generalizada en el sistema financiero. En términos programáticos, esta propuesta no sólo es regresiva, sino que configura un itinerario hacia la escasez estructural, la informalidad crónica y un colapso cambiario mayor al actual.

Programa de Gobierno de APB-Súmate: traza una pretenciosa hoja de ruta hacia una transformación profunda donde el Estado deja de ser antagonista del mercado para convertirse en socio estratégico y garante de un nuevo equilibrio territorial, priorizando calidad de vida e inserción internacional. Propone siete transformaciones estructurales: jurídica (seguridad jurídica, independencia de órganos, orden público/política criminal de cero tolerancia al crimen), política (reinstitucionalización transversal y Gobierno Abierto), económica (orden cambiario, estabilización monetaria y disciplina fiscal con un BCB independiente), productiva (nuevo Código de Energías, litiodólares, nueva visión agroexportadora), social (reforma educativa y sanitaria con enfoque digital predictivo), territorial (liberación de competencias, nuevo pacto fiscal 50/50, cogobierno multinivel) y moral (intolerancia a la corrupción y al narcotráfico). Se complementa con ejes estratégicos como Gobierno Electrónico, turismo sostenible, interconexión bioceánica (aérea, fluvial, ferroviaria y vial) e Instituto de Fomento al Desarrollo, con un planeamiento territorial de macroregiones por vocación productiva.

Finalmente, con base en los parámetros mencionados, este último Programa proyecta un salto hacia el tecnoliberalismo que combina una economía mixta (gobernanza digital, nuevas formas de ciudadanía priorizando a vulnerables/determinantes sociales, desafíos ambientales y reconfiguración geopolítica), orden, desregulación, reinstitucionalización y una nueva gestión territorial autonómica, transformando la gobernabilidad desde lo subnacional; superando así la obsolescencia de un modelo en fase terminal tras 20 años.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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