La producciòn disminuye
Advierten que habrá mayor demanda de GLP en invierno y piden importar
Bolivia está en puertas de ingresar a la época de invierno que, se prevé, será muy fría este año. Expertos advierten que se elevará el consumo de energía y habrá una mayor demanda de Gas Licuado de Petróleo (GLP), por lo que sugieren a las autoridades tomar previsiones e importar el energético ante la caída en la producción.
Los sectores industrial y agropecuario esperan que no haya problemas y que YPFB garantice el suministro de gas natural a las industrias, como lo ha venido haciendo, y también exista la suficiente generación de energía eléctrica.
Álvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos, explicó que la exigencia de diésel tiene mucho que ver con las necesidades de la agricultura en Santa Cruz, con la zafra de azúcar y que se generan picos de demanda, mientras que los requerimientos de gasolina son más estables.
Sin embargo, dijo que la demanda de GLP tiene su pico en invierno porque la población aumenta el consumo para la calefacción de los hogares, al igual que el sector avícola en las granjas para evitar que, por el frío, mueran los pollitos bebé.
“Tenemos un invierno crudo y largo que se avecina y no tenemos energía. Tanto el diésel y la gasolina escasean en el país por la caída de la producción; se tiene que importar el 92% de diésel y 61% de la gasolina que demanda el mercado. La tendencia es que este año vamos a tener que importar GLP y en 2028 gas natural”, indicó.
La producción de GLP se extrae de las dos plantas separadoras de líquidos de Río Grande y Carlos Villegas en Yacuiba, plantas de tratamiento en los campos petroleros, y las refinerías que hoy procesan menos. “Menos producción de gas, igual a menos producción en refinerías y, por lo tanto, menor producción de GLP. La curva de la demanda ya supera la oferta de las plantas separadoras de líquidos y se va a tener que importar”, puntualizó.
Visión 360 envió un cuestionario a YPFB en el que solicita datos de la oferta y demanda de GLP y del procesamiento que se realiza en las plantas separadoras de líquidos, pero no recibió respuesta de la Unidad de Comunicación de la estatal petrolera.
Sin embargo, datos expuestos por la compañía, en la Rendición Pública Inicial de Cuentas 2025 del Ministerio de Hidrocarburos, revelan que la producción de GLP se encuentra en descenso. En 2022, se alcanzó un pico de 446.724 toneladas, pero al año siguiente esto bajó a 400.919 y, en la gestión 2024, a 398.752 toneladas. Para este año, YPFB proyecta solo 275.407.
71,51% de la producción de Gas Licuado de Petróleo (GLP) proviene de las plantas separadoras de líquidos, mientras que 28,49% de las refinerías y campos petroleros, según el Ministerio de Hidrocarburos.
Según el informe, las plantas separadoras de líquidos son las principales proveedoras de GLP al mercado interno, contribuyen con el 71,51% de la producción nacional, mientras que el volumen restante, 28, 49% proviene de las refinerías y campos petroleros. Estas se instalaron con el propósito de procesar los flujos de gas natural de exportación, con lo que se recupera así la mayor parte de licuables, especialmente GLP, con el fin de garantizar el suministro al mercado nacional y exportar los excedentes.
Los datos oficiales de YPFB revelan que la producción de gas licuado de la planta Carlos Villegas registró un pico de producción de 334.614 toneladas en 2022, pero al año siguiente se redujo a 289.089 y, en 2024, a 278.189. Este 2025 se proyecta una oferta de 275.407 toneladas.
La planta de Río Grande procesaba en 2020 un volumen de 119.167 toneladas de GLP, en 2021, de 115.980; al año siguiente, 112.110; en 2023, 111.829 y en la gestión anterior 120.563 toneladas. Este año se proyectan 120.700.
Frente a este panorama de descenso de la producción, Ríos sostuvo que esta gestión la demanda de GLP ya supera a la oferta y se debe comenzar a importar. “Si no hay GLP, se afectará la provisión en lugares alejados y algunas industrias; por eso es que se le pide al Gobierno, a la Agencia Nacional de Hidrocarburos, a YPFB que se tomen las previsiones y se evite la catástrofe del desabastecimiento”, sostuvo.
De acuerdo con el experto, se debe permitir la libre importación de GLP como se ha hecho con el diésel y la gasolina, de modo que quienes puedan pagar precio internacional lo hagan, pero cuenten con la provisión.
“No esperemos que haya escasez y recién se aprueben medidas, y se arruine el aparato productivo. Que se apruebe un decreto supremo levantando la restricción para importar libremente. Hay que tomar previsión, ya nomás, porque va a faltar”, alertó.
La Fundación Jubileo en el documento “Al próximo Gobierno le espera afrontar la crisis heredada con medidas de ajuste”, presentado hace poco, resalta que la producción de hidrocarburos líquidos cayó en 60% comparando el promedio anual del año 2015 con la gestión 2025.
“Esta reducción explica, en gran medida, la creciente necesidad de importar gasolina y diésel desde el año 2016, lo que además muestra que este problema no es reciente, sino que data de hace casi nueve años sin que se hayan adoptado medidas estructurales efectivas para resolver la crisis”, se remarca.
Se alerta que Bolivia se dirige a un escenario de mayor importación no solo de gasolina y diésel, sino también de GLP y gas natural; por ello es importante, en el corto plazo, eliminar o, al menos, refocalizar la subvención a los hidrocarburos, para estos combustibles, considerando que en el caso de los dos primeros existe una subvención directa y, en el caso de los otros dos, ver el costo de oportunidad en relación con su precio de exportación.
Se añade que en caso de que un futuro Gobierno decida la eliminación total de la subvención, es fundamental que deje en claro qué políticas de contención social orientadas a la población más vulnerable implementaría para contener los efectos que esa medida tendría, especialmente, sobre ese grupo poblacional.
Si la decisión fuese focalizar la subvención, primero deberá especificar el tiempo por el cual estará vigente, a qué grupo poblacional beneficiaría y los criterios de elección (en 2022, la Fundación Jubileo propuso considerar: marca, año de fabricación, cilindrada y actividad económica del motorizado). Asimismo, se deberá dejar claramente establecido cómo se financiará esta subvención focalizada.
“Se debe liberar la importación y la comercialización de combustibles. Para que pueda ser aplicable, es fundamental haber cumplido con la recomendación anterior, ya que no es viable para un inversionista importar combustibles a precio internacional y vender a un precio similar en el mercado interno, teniendo a YPFB como competidor con combustible subvencionado. Además, es importante que esta liberación en la importación y comercialización sea de manera indefinida”, se lee en el informe de Jubileo.
El ingeniero José Padilla, exsecretario de Hidrocarburos, Energía y Minas de la Gobernación de Santa Cruz, opinó que la ecuación es sencilla ante la caída en la producción de gas natural; de líquidos también hay un descenso en la oferta de GLP.
“El GLP es fundamental, se tiene problemas en la distribución y sale de contrabando hacia Perú donde tiene un mayor costo en comparación al precio subsidiado que hay en el país. La producción debe estar a la baja porque se produce menos gas y líquidos. La producción de las plantas separadoras es menor, incluso se exporta menos”, apuntó.
Padilla considera que se debe analizar las reservas con las que se cuenta y antes de que se presenten problemas de abastecimiento, las autoridades tienen que tomar las previsiones de importar, si la oferta nacional no alcanza para atender la demanda que en invierno se incrementa.
Sector privado
Eduardo Iriarte, presidente de la Cámara Departamental de Industrias de La Paz (Cadinpaz), sostuvo que hasta el momento YPFB ha logrado garantizar la provisión de gas natural para el funcionamiento de las industrias y no se prevé ningún problema en invierno. “En ese sentido, tenemos tranquilidad. Entendemos que el problema que existe es con la exportación de gas”, puntualizó.
Rolando Morales, presidente de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba, indicó que, si hubiese una menor oferta de GLP, las más afectadas serían las empresas avícolas y la agroindustria, que lo emplean en invierno para dotar de calor a las plantas y granjas. Los productores primarios en Cochabamba, dijo, emplean más carpas, y alguna garrafa de GLP para proteger del frío a los pollitos bebé.
“Además se debe tomar en cuenta que en invierno baja la producción agropecuaria, por el frío el rendimiento es menor. Antes en invierno, por ejemplo, se compraba con 100 bolivianos más papas, pero ahora menos; hay una pérdida del poder adquisitivo”, subrayó.
Energía eléctrica
De acuerdo con la Fundación Jubileo, en los últimos 20 años, para la generación de electricidad se privilegió la construcción de termoeléctricas que funcionan principalmente con gas natural.
El año 2024, el 66% de la generación eléctrica dependía de esas fuentes, llegando a superar 70% en horas pico. Al inicio de este siglo, la fuente principal era hídrica, y representaba 55% de la generación total; actualmente, esta representa solo 24%.
Ríos sostuvo que aún se tiene un respiro en el suministro eléctrico, porque la oferta y demanda de gas natural se cruzan en 2027, por lo que no se esperarían en este año problemas.
Padilla indicó que a nivel eléctrico aún se tiene estabilidad, la oferta es de 1.680 MW. El único problema sería si por la ola de frío se congelaran las fuentes de suministro hidroeléctrico.
La energía
Fuente. El 66% de la generación de energía eléctrica depende de las plantas termoeléctricas que emplean gas natural.
Oferta. Más de 80% del consumo energético final está basado en fuentes fósiles (diésel, gas natural o gasolinas), de acuerdo con el Balance Energético Nacional 2023.