2025-06-13

Ciudad frente a la furia

Espacios Públicos avasallados en La Paz

Probablemente un pretexto común sea la defensa frente al vandalismo, como si no hubiera formas inteligentes y factibles para encarar esta amenaza ciertamente real. ¡No a los avasallamientos!

Una ciudad que se precie de tal es la que tiene como importantes sus Espacios Públicos de propiedad y uso común que son esenciales para brindar calidad de vida a sus ciudadanos, sean estos:  calles, plazas, parques, áreas deportivas, áreas verdes, paseos o jardines. La Paz, fuera de sus calles, los tiene escasos y reducidos a causa de su proceso de urbanización con ausencia de Planificación Urbana, pocas autoridades competentes y baja conciencia ciudadana que tienen como contraparte cuantiosos beneficios económicos de especuladores inmobiliarios de traje humilde o de corbata dedicados a lotear (fraccionamiento simple del suelo) en lugar de urbanizar tomando en cuenta las áreas destinadas a Espacios Públicos destinados a las actividades comunitarias o de libre uso colectivo. Las autoridades municipales, en su gran mayoría, no fueron capaces de elaborar Planes de Desarrollo Urbano coherentes y factibles, las escasas formulaciones loables con este propósito no se llevaron a la práctica y quedaron como recuerdos archivados o perdidos.

Ahora nos referimos a cinco casos de Espacios Públicos, sobre vías o plaza, avasallados por entidades públicas o privadas que avasallan estas áreas de manera prepotente, abusiva e impune, frente a la inacción de autoridades municipales y la indiferencia ciudadana.

El amplio atrio del edificio patrimonial tugurizado denominado Centro de Comunicaciones está ubicado en Avenida Mariscal Santa Cruz frente a Plaza del Obelisco. Con rejas metálicas, galpón y kioscos de pésimo gusto, se invadió el espacio con fines comerciales, sumado al bloqueo del acceso a la plaza pública que se encuentra sobre la losa de cubierta del sector de correos.

El atrio del edificio del Banco Central de Bolivia, en calle Ayacucho esquina Mercado, fue avasallado con el supuesto objetivo de brindar seguridad, que se puede lograr de otras maneras. Las rejas quitan una superficie apreciable que no tiene ningún uso y privan a los ciudadanos de un área de circulación y encuentro.

El espacio previo al nuevo edificio de YPFB situado en la Avenida 16 de Julio o El Prado esquina Reyes Ortiz fue cercado con rejas de hierro, anulando el retiro frontal que existía en cumplimiento de la norma de edificación vigente, en el lugar donde se implantó una caricatura antiestética que simula ser torre de pozo petrolero.

En la tradicional Plaza Abaroa, en la vía que es parte de calle Belisario Salinas, se encuentra la edificación en la cual hasta hace poco se encontraban las oficinas de la empresa Tigo, la misma que en cumplimiento de la norma fue construida con retiro frontal que fue anulado con una barda de plancha metálica plena y oscura que priva de un área destinada a los transeúntes.

Sobre la Avenida 6 de Agosto, frente a calle Gozalvez, se encuentra el nuevo edificio del Banco FIE. Su retiro frontal, de acuerdo a normativa, recientemente fue eliminado como tal con una reja de hierro que priva del espacio de circulación al que estaba destinado. Ahora es un espacio vacío sin utilidad que se justifique.

Probablemente un pretexto común sea la defensa frente al vandalismo, como si no hubiera formas inteligentes y factibles para encarar esta amenaza ciertamente real. ¡No a los avasallamientos!

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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