Internacional
Olas de calor y frío extremas triplican número de muertes
La mayor parte del planeta está pasando por una ola de calor. En Europa y China están llegando a niveles récord por altas temperaturas, mientras que en otros extremos, como Argentina y Chile, los termómetros están registrando récords por bajas temperaturas.
El planeta está atravesando una variabilidad climática muy acentuada y los cambios se ven en todo el mundo. Prueba de ello son las olas de calor en Europa, que han batido récords históricos de temperatura en algunos países o la ola polar en Argentina que dejó el quinto otoño más frío de los últimos 62 años.
El 30 de junio, tanto Chile como Argentina figuraban entre los lugares más fríos de la Tierra, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM); pero, por ejemplo, en México, Centroamérica y parte de Sudamérica pasan por lluvias, ciclones y climas templados.
Un estudio, que difunden por separado CNN y EFE, señala que el calentamiento global triplicó el número de muertes en la reciente ola de calor europea. Durante más de una semana, las temperaturas en muchas partes de Europa superaron los 38 °C. Las atracciones turísticas cerraron, los incendios forestales arrasaron varios países y la gente tuvo dificultades para sobrevivir en un continente donde el aire acondicionado es escaso.
Según el estudio, dirigido por científicos del Imperial College y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, el cambio climático provocado por el ser humano triplicó el número estimado de muertes relacionadas con el calor entre el 23 de junio y el 2 de julio en 12 ciudades europeas.
El trabajo estima que la muerte de 394 personas de las más de 450 que fallecieron en Madrid y Barcelona durante la ola de calor registrada entre el 23 de junio y el 2 de julio de 2025 puede atribuirse al cambio climático.
El análisis tomó en cuenta a 12 grandes ciudades europeas escogidas por factores como su tamaño, ubicación diversa y porque en todas se emitieron alertas por calor, entre ellas Madrid, Barcelona, Lisboa, París, Londres, Frankfurt, Milán, Roma, Sassari (Cerdeña), Atenas, Budapest y Zagreb.
El estudio dice que unas 2.300 personas murieron a causa de las temperaturas extremas en las citadas ciudades. Sin embargo, si el clima no se hubiera calentado por la quema de combustibles fósiles, se estima que habría habido unas 1.500 muertes menos, lo que significa que el cambio climático es responsable del 65 % de este exceso de muertes.
“Este estudio demuestra por qué las olas de calor se conocen como asesinos silenciosos. Si bien se han reportado algunas muertes en España, Francia e Italia, se estima que miles de personas más hayan fallecido a causa de las temperaturas abrasadoras, y sus muertes no se registrarán como relacionadas con el calor”, afirmó Malcolm Mistry, profesor adjunto de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en un comunicado.
Así, en Madrid murieron aproximadamente 118 personas por calor en el mismo espacio de tiempo y 108 fueron atribuibles al cambio climático, según el informe.
En Barcelona fallecieron 340 personas debido a las altas temperaturas y 286 estuvieron relacionadas con el cambio climático, según datos del estudio.
Los investigadores observaron una comparación “interesante” entre ambas ciudades pues, a pesar de que Madrid alcanzó una temperatura media más alta en los cinco días de muestra del estudio (30,16 grados) que Barcelona (29,04 grados), los fallecimientos en la capital catalana fueron notablemente superiores.
“Esto es una muestra clara de que existen claras diferencias en las vulnerabilidades entre ambas ciudades (...) Hay pruebas de que la gente en Barcelona, por razones que no hemos tenido en cuenta en el estudio, es más vulnerable. Puede ser por la proporción de viviendas unipersonales más vulnerables, por ejemplo”, aclaró uno de los científicos responsables del informe en una rueda de prensa en Bruselas.
Además, el estudio subrayó que Madrid sufre de un rápido aumento en la intensidad de la temperatura de las olas de calor debido al cambio climático, unos 3,68 grados más en la última ola de calor registrada, respecto a otras ciudades como Lisboa, que tuvieron un aumento de 1,13 grados.
En este sentido, una de las investigadoras señaló como factor clave, aunque no único, el hecho de que Madrid se encuentre en el interior de la península ibérica y sus temperaturas en las olas de calor hayan aumentado de forma más notable en comparación con otras ciudades.
“Madrid está prácticamente en el centro de España y no es muy costera, algo que no pasa en Lisboa, por ejemplo, donde encontramos un aumento relativamente pequeño del calor extremo debido al cambio climático, y eso se debe a que el océano se calienta más lentamente que la tierra”, dijo la científica.
Además, el estudio concluyó que las personas mayores de 65 años representaron el 88% de las muertes relacionadas con el cambio climático, lo que “pone de relieve que las personas con afecciones médicas subyacentes son las que corren mayor riesgo de muerte prematura durante las olas de calor”.
El calor tiene un impacto particularmente pernicioso en personas con problemas de salud preexistentes, como enfermedades cardíacas, diabetes y problemas respiratorios.
Las personas mayores de 65 años fueron las más afectadas, representando el 88 % del exceso de muertes, según el análisis. Sin embargo, el calor puede ser mortal para cualquiera. Casi 200 de las muertes estimadas en las 12 ciudades se produjeron en personas de entre 20 y 65 años.
Nieve en las playas
Mientras en Europa los termómetros trepan, en Sudamérica bajan el cero. Desde el 1 de julio, una intensa ola de frío polar sorprendió a varias localidades costeras de la provincia de Buenos Aires, donde la nieve cubrió playas y ciudades balnearias, un fenómeno inusual que no se registraba desde 2013.
La ola de frío polar afecta a varios países de Sudamérica, especialmente Argentina, Chile, Bolivia y zonas altas del Perú, donde se han registrado temperaturas bajo cero, heladas y alertas meteorológicas.
Este fenómeno es causado por una masa de aire polar que desciende desde el sur, provocando un invierno más crudo de lo habitual. Aunque en Lima el frío es moderado, en la sierra peruana se prevé un aumento de heladas nocturnas.
En Argentina, los vecinos de Miramar se encontraron el martes 1 de julio con partes de la ciudad completamente blancas, tras más de tres décadas sin presenciar una nevada de esta magnitud.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) argentino, la nevada fue provocada por el ingreso de una masa de aire frío y húmedo acompañada de vientos del sur y suroeste, lo que permitió que las precipitaciones se transformaran en nieve.
En las redes sociales, los usuarios publicaron imágenes y videos en las que mostraron varias localidades costeras bajo la nieve. Las temperaturas llegaron hasta -15°C.
La asociación civil Proyecto 7 informó que al menos nueve personas en situación de calle murieron en Argentina en los últimos 10 días por el frío. En Uruguay se reportaron seis muertes.
Extrañamente, Moscú está viviendo un “verano frío”: el 30 de junio fue el más frío de toda la historia de las mediciones meteorológicas, con temperaturas de apenas 12,6 grados, batiendo los récords de 1962 y 1976, cuando los termómetros bajaron a 14 y 14,7 grados, respectivamente.
Las autoridades locales advirtieron a los moscovitas -que se han visto obligados con desagrado a rescatar abrigos y paraguas- que opten por el transporte público debido a las lluvias.
Condiciones inusuales
Según reporta el sitio de Naciones Unidas, la ola de frío comenzó el 26 de junio y alcanzó su punto álgido el 30, provocando mínimos históricos en amplias zonas del continente.
“Aunque las montañas andinas y la Patagonia no son ajenas a las bajas temperaturas invernales, la gravedad de este fenómeno fue excepcional y afectó incluso a las zonas bajas”, señaló la OMM en un comunicado.
El sistema de alta presión aportó estabilidad atmosférica, lo que se tradujo en cielos despejados y heladas severas generalizadas.
En las ciudades chilenas de Santiago, Rancagua y Talca, el aire frío estancado provocó la acumulación de contaminantes y el deterioro de la calidad del aire.
En la ciudad argentina de Río Gallegos se llegó a registrar una sensación térmica de -22 grados, más frío que en Siberia.
Los servicios meteorológicos nacionales tanto de Chile como de Argentina informaron de temperaturas mínimas récord en múltiples estaciones meteorológicas.
Sorprendentemente, la nieve también cubrió partes del desierto de Atacama, el lugar más seco de la Tierra, por primera vez en más de una década.
Es una crisis de DDHH
Para la ONU, la crisis climática representa una amenaza directa para los derechos fundamentales de millones de personas en todo el mundo.
“La crisis climática es una crisis de Derechos Humanos”, declaró Volker Türk, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, instando a los Estados a adoptar medidas urgentes y equitativas para garantizar una transición justa hacia un modelo sostenible.
Durante su participación en el panel anual del Consejo de Derechos Humanos sobre el impacto del calentamiento del planeta en las garantías fundamentales, Türk destacó los impactos devastadores del cambio climático: olas de calor, inundaciones, sequías e incendios forestales que afectan los derechos a la vida, la salud y un medio ambiente limpio y sostenible.
“La ola de calor que estamos viviendo aquí, en Ginebra, es un recordatorio inmediato de la necesidad de medidas de adaptación. Sin ellas, los Derechos Humanos estarán gravemente amenazados”, señaló.
El experto criticó actuales patrones de producción y consumo, calificándolos de “insostenibles” y subrayando que las energías renovables son el camino del futuro, aunque reconoció avances como el aumento de cinco veces en la capacidad de producción de renovables entre 2011 y 2023.
Las alertas
CALOR. La OMM indicó que las ciudades están expuestas al calor extremo debido al efecto de “isla de calor urbana”, donde el asfalto, los edificios y la escasa vegetación elevan las temperaturas.
SALUD. El calor extremo puede empeorar los problemas de salud existentes y causar insolación o agotamiento incluso en personas sanas.
RIESGO. Los adultos mayores, los niños y las personas con afecciones crónicas enfrentan el mayor riesgo.