2025-07-21

Las encuestas realizadas hasta la fecha establecen que suman más del 10%

Expertos ven dos características en los indecisos: jóvenes y exvotantes del MAS

Para Ricardo Paz Ballivián, asesor político, este grupo tiende a ser más joven y “menos informado”. Para Carlos Cordero, se encuentran sin norte quienes antes votaban por el MAS.

En menos de un mes se realizan las elecciones generales y las encuestas revelan que hay un elevado porcentaje de indecisos, que incluso podrían inclinar las proyecciones de la balanza electoral. Visión 360 consultó con cuatro expertos sobre el perfil de este grupo y tres de ellos coincidieron en señalar que los principales componentes son los jóvenes y los exvotantes del Movimiento Al Socialismo (MAS) que ahora se encuentra dividido en al menos tres fracciones con presencia en la papeleta electoral.

El cuarto analista agregó a este grupo a los escépticos, quienes dudan de los viejos liderazgos, que son los que predominan en esta elección, aunque también consideran que probablemente es mejor lo viejo conocido.

Para Ricardo Paz Ballivián, sociólogo y asesor político, el elector indeciso tiende a ser más joven y “menos informado”, ya que cada año muchos alcanzan la mayoría de edad y se estrenan en procesos electorales. A ellos, agregó a los que abandonaron el “neopopulismo autoritario”, en referencia al MAS.

“En general, los más indecisos tienden a ser los jóvenes, el público y electorado menos informado, el que tiene menos interés en las elecciones, el que se va enganchando en el proceso electoral más tardíamente. En el caso más específico que estamos viviendo ahora en Bolivia, los indecisos son personas claramente decepcionadas y frustradas, que abandonaron el proceso del neopopulismo autoritario; es decir, quienes votaban antes mayoritariamente por el MAS”, sostuvo.

En criterio del analista político Pedro Portugal, el votante indeciso puede dividirse en la actualidad en dos grupos: el urbano y suburbano, y el rural. El primero caracterizado por “resistir al experimento del MAS durante años” y por “anhelar un cambio profundo en la economía”; mientras que el segundo, más asociado con los sectores populares, se caracteriza por haber “sufrido la caída” de este partido.

“Son estos dos segmentos los que, hasta el momento, no se definen, están en reserva, y que los candidatos tendrían que cautivar en una ecuación difícil de álgebra, porque es complicado contentar a todos”, afirmó.

Para el analista Carlos Cordero, el grupo de indecisos está conformado por quienes antes votaban por el MAS y ahora no se sienten reflejados en los liderazgos emanados del oficialismo, como Andrónico Rodríguez, Eduardo Del Castillo y Eva Copa.“Creo que los indecisos son aquellos electores que en elecciones anteriores votaron por el MAS. Hoy, estos electores como no ven en la papeleta a Evo Morales ni a alguien que los represente -ni en Andrónico Rodríguez, ni en Eduardo Del Castillo, ni en Eva Copa, de Morena- no manifiestan su decisión de por quién votar. Esa es una buena parte y la explicación de un segmento de los indecisos”.

El sociólogo Franco Gamboa explicó que el elector indeciso es todo aquel “que desconfía de los viejos liderazgos”; no obstante, dijo que este grupo sigue el refrán: “Más vale lo viejo conocido que lo nuevo por conocer”.

“El indeciso, es decir, el que no ha sido convencido, es aquel que duda, sobre todo, de los viejos liderazgos. También el indeciso es el que responde al viejo refrán:  ‘Más vale lo viejo conocido que lo nuevo por conocer’. Entonces, todavía no revela su preferencia, pero se enmarca dentro de aquellos patrones de votación que obedecen a los viejos liderazgos (…). Puede haber personas que no revelan su preferencia, pero que, en el fondo, deciden elegir lo viejo conocido antes que lo nuevo por conocer”, indicó.

Las cifras y las encuestas

El indeciso es aquel que aún no ha definido por quién emitirá su voto en los comicios, diferenciándose de quienes sufragan en blanco o anulan su voto en la intimidad del ánfora.

Las últimas encuestas muestran un margen residual considerable y ningún candidato supera el 20 % de intención de voto. La encuestadora Ipsos Ciesmori, en su primer informe del domingo 2 de junio, registró un 10% de indecisos, mientras que en la segunda consulta ese porcentaje aumentó a 11,3%, según los datos difundidos en la investigación realizada para la red Unitel.

La misma tendencia se reflejó en la encuesta realizada por Captura Consulting, difundida el 29 de junio por Red Uno. La investigación de la consultora reveló que un 15,5% de los votantes aún no sabe por quién decantarse.

Spie Consulting SRL, en una encuesta realizada para el periódico El Deber y difundida el 18 de junio, reveló que un 3% de las personas consultadas respondió que aún no sabe por quién votar el 17 de agosto. En tanto, la segunda encuesta mostró que esta cifra subió a un 5,31%.

¿Cómo captar los indecisos?

Ricardo Paz Ballivián enfatiza que, para captar el voto indeciso, es necesario “conectar” con ese grupo, y que la forma de hacerlo puede variar según el candidato. Señala que los candidatos de izquierda deben convencer a la clase media, mientras que, para los de oposición, el desafío radica en “dar señales de renovación generacional”.

“Se capta a los votantes indecisos conectando con ellos, identificando sus demandas, lo que piden y cuáles son sus disparadores de voto”, explica el analista.

Franco Gamboa destaca que, si bien las redes sociales pueden tener un peso importante, en Bolivia la cultura política aún demanda el contacto cara a cara y que el presidenciable conviva con los electores.

“Bolivia, a pesar de la fuerte influencia de las redes sociales (…), no está completamente abierta a las influencias virtuales y digitales. En el país, la cultura política es, de alguna manera, una cultura del cara a cara. El elector quiere estar en contacto con los candidatos y que estos se comprometan, personalmente, a resolver sus problemas cotidianos”, pondera.

Por otra parte, Carlos Cordero señala que los indecisos serán disputados por todos los partidos, por lo que considera que la difusión de propaganda jugará un rol importante en la captación del voto.

“Los indecisos no serán captados únicamente por una candidatura; ni un solo partido hará el esfuerzo por atraerlos, sino que todos los candidatos y partidos intentarán conquistarlos, y esos indecisos se distribuirán proporcionalmente”, sostiene.

Por su parte, Pedro Portugal señala que la clase media espera un discurso de transformación, por lo que los partidos de izquierda deberán apelar a este grupo para captar el voto indeciso.

“La clase media espera un discurso nítido de transformación en sectores donde tiene expectativas, y este necesariamente deberá ser planteado por alguno de los partidos. Por otro lado, los sectores populares esperan símbolos de acercamiento político hacia sus intereses, lo que a menudo entra en contradicción con las expectativas de la clase media”, destaca.

Un joven se inscribe para votar en las próximas elecciones. Foto: ABI

Frentes mantienen fuerte hermetismo

La estrategia para captar a los votantes indecisos sigue siendo un secreto no revelado por partidos y alianzas. Visión 360 intentó consultar a representantes de las nueve fuerzas políticas en carrera; pero, solo obtuvo respuesta de un candidato de la alianza Libre, quien afirmó que “no comentarán sobre resultados de las encuestas”.

Según el artículo 136 de la Ley 026 del Régimen Electoral, “queda prohibida la difusión, publicación o comentario, por cualquier medio de comunicación, de resultados de estudios de opinión en materia electoral destinados a conocer las preferencias electorales de la población, en los 30 días anteriores al día de la elección”.

El artículo 238 de la Constitución Política del Estado y el Reglamento para el Registro de Candidaturas del TSE dicen que el incumplimiento de las disposiciones legales puede constituir causal de inhabilitación.

El Reglamento de Faltas Electorales y Sanciones del TSE refuerza que hacer referencia pública a encuestas durante el periodo prohibido puede derivar en una sanción, e incluso en la inhabilitación.

Los jóvenes, el gran desafío

Los partidos políticos que terciarán en las próximas elecciones del 17 de agosto tienen un gran desafío, que es conquistar el voto de los jóvenes. De acuerdo con el Padrón Electoral 2024, el grupo etario comprendido entre 18 y 30 años de edad alcanza a 2.302.056 personas, lo que significa el 31,37% del total de la población habilitada para sufragar que fue de 7.334.435.

Este padrón fue utilizado en diciembre del año pasado, durante las elecciones judiciales, un proceso que fue parcial debido a los recursos interpuestos por candidatos inhabilitados y otros con reclamos. Estos datos deben actualizarse con los nuevos inscritos. 

Según la Ley 342 de febrero de 2013, promulgada en el gobierno del entonces presidente Evo Morales (2006-2019) se considera joven a la población comprendida entre los 16 y 28 años de edad, aunque el padrón elaborado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) toma en cuenta a los jóvenes desde los 18 años de edad, porque ya pueden emitir su voto, y a partir de ahí separa por rangos de cinco en cinco años.

Puntos de vista

Pedro Portugal, analista: “No tienen un referente sólido por el cual votar”

Entre los votantes indecisos están aquellos que, desde mi punto de vista, no tienen un referente sólido ni estable por el cual votar. Muchos de ellos estaban especialmente identificados con lo que pudo haber sido la candidatura de Jaime Dunn, de la Nueva Generación Patriótica (NGP), así como con otras figuras que, desde el inicio, asumieron una posición con una expectativa bastante radical respecto a la necesidad de un cambio político y social.

Este grupo no se ve reflejado en los candidatos actuales, y su desconcierto se profundizó aun más tras el veto impuesto al candidato Jaime Dunn.

Entonces, a mi modo de ver, esa es una masa urbana importante que está indecisa y cuyo voto aún no se sabe cómo se decidirá en las próximas elecciones.

Hay que tomar en cuenta que el fenómeno de Dunn fue una cuestión de ascenso, y existen sectores que buscan una estructura judicialmente radical y tajante frente al periodo del MAS (Movimiento Al Socialismo). No solamente en términos de proyecto económico, sino también en el aspecto simbólico, como una ruptura con la herencia y la visión del país que el MAS intentó instaurar.

Franco Gamboa, sociólogo: “La cultura política de la victimización”

La cultura política boliviana es una cultura de victimización. En ese contexto, la gente prefiere votar por quien, supuestamente, se identifica con su situación y entiende cómo viven. El sufrimiento por no encontrar trabajo, la angustia de ser señalados en medio de la inseguridad ciudadana, y la incertidumbre sobre cómo proveer para su familia y seres queridos son realidades que marcan esa elección.

Todas esas condiciones hacen que el votante exija que el candidato “baje a su nivel”, se identifique con él, reconozca su condición de víctima y comparta, o al menos intente compartir, su sufrimiento, que funciona como un estímulo emocional. Eso es lo que convence al votante. Sin embargo, muy pocos candidatos hacen ese trabajo. Normalmente, quieren aparecer en televisión o en foros; obviamente hacen visitas de médico de cinco o diez minutos, como si estuvieran demasiado ocupados yendo de un lado a otro.

Otra cuestión importante es que los candidatos suelen dar prioridad a las ciudades capitales, mientras que el votante indeciso también espera atención en las ciudades intermedias y en los municipios pequeños, donde el precio de la canasta familiar se ha quintuplicado.

Te puede interesar