Contaminación de ríos
Minería y depredación: dos factores que provocan la agonía del río Pilcomayo
La depredación indiscriminada y la contaminación minera afectan al río Pilcomayo. Con ello también se pone en riego a su biodiversidad y a las cientos de comunidades indígenas que dependen del afluente, como los weenhayek, tapiete y guaraní
La contaminación es un problema que amenaza el caudal hace más de una década. Es más visible ahora, por la llegada de estiaje.
Daños por la minería
La minería proveniente de Potosí, a través de las nacientes del Pilcomayo son la principal causa de la contaminación.
Pese a las reiteradas advertencias de las comunidades y organizaciones ambientales, los trabajadores siguen arrojando los residuos al agua, que los transporta hasta las tierras bajas, acumulándose en las aguas que alimentan los sistemas agrícolas, la pesca y el consumo humano.
El capitán grande del pueblo Weenhayek, Francisco Pérez Nazario, en una entrevista con Radio ACLO Chaco, advirtió que la situación es insostenible. “Consumimos el agua y el pescado del río”, dejando entrever que están contaminados, pero no tienen otra alternativa de subsistencia.
“Nos dejaron solos”, denuncia. Su testimonio refleja el sentimiento de abandono que embarga a las comunidades indígenas del Chaco boliviano, a las que no solo les negaron asistencia técnica y sanitaria, sino que también se les quitó el derecho a decidir sobre su propio territorio, según un reportaje de Ecos de Tarija, difundido por El País, de Tarija.
Pescar para vivir
Desde la nación guaraní, el mburuvicha Esteban Romero, presidente de los capitanes del departamento de Tarija, aporta otra visión igual de crítica. “No se puede sembrar ni producir en las orillas del Pilcomayo por el salitral, la pesca es nuestra vida”, sostiene. Y es que el sábalo, especie emblemática del río, se encuentra cada vez más amenazado por los cambios en el hábitat y los contaminantes acumulados.
Aunque muchas empresas aseguran contar con sistemas de control de residuos, en época de lluvias los desechos tóxicos desbordan y son arrastrados río abajo. En consecuencia, el daño llega hasta comunidades que jamás han tenido minería.
Depredación
A la contaminación minera se suma otro flagelo: la depredación de la fauna ictícola del Pilcomayo. Según Evelio Téllez, responsable de Codefauna de la Gobernación de Tarija, durante meses se detectó el uso masivo de trampas ilegales, como redes, palos y tablones en el tramo del Angosto kilómetro 9.
Asegura que, por un proceso legal impulsado por la Gobernación, el Juzgado Agroambiental de Villa Montes emitió una resolución que prohíbe el uso de trampas y ordena el retiro inmediato de las estructuras que están alterando los ciclos naturales de reproducción de los peces.