jueves 28 de mayo de 2026

Situación

Sin diálogo a la vista, el paro del transporte y los bloqueos mantienen aisladas y atrapadas a La Paz y El Alto

Los choferes de La Paz cumplen su segundo día de bloqueo indefinido, lo que torna compleja la ya difícil situación por el cerco que exige la renuncia del presidente Paz.
Bloqueo camino a Senkata, en El Alto. Foto: Wara Tv
Bloqueo camino a Senkata, en El Alto. Foto: Wara Tv

Sin un diálogo a la vista, el panorama de conflictividad permanece inalterable. Los bloqueos persisten y recrudecen la asfixia por la escasez de alimentos, insumos médicos y carburantes en El Alto y La Paz, a 28 días de haberse iniciado la extrema medida de presión. A este escenario se suma el sector del autotransporte, que cumple su segundo día de paro indefinido, dejando a los paceños sin servicio público y obligándolos a caminar largas distancias para llegar a sus destinos.

El panorama en las calles y avenidas del centro paceño es desolador en comparación con una jornada normal de actividades y comercio. Hay aglomeraciones de personas a la espera de comprar pollo en tiendas de Emapa y protestas esporádicas, como las de microempresarios, que exigen resolver el conflicto porque están al borde del colapso económico.

Aunque los choferes instalaron algunos puntos de bloqueo, el paro ha tenido una contundencia moderada en este sector, si se toma en cuenta que en el pasado inmediato solían salir masivamente con sus vehículos hasta paralizar por completo las ciudades.

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A pesar de que el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, anunció el miércoles que convocaría a los dirigentes del transporte al diálogo, pasadas las 10:30 de este jueves no se había oficializado, al menos de forma pública, ninguna reunión para analizar las demandas del sector.

Los transportistas reclaman un abastecimiento regular de combustibles de calidad y el resarcimiento por los daños mecánicos provocados en sus motorizados debido a la comercialización de la denominada “gasolina basura”.

En las calles, cientos de personas caminan rumbo a sus fuentes laborales, mientras otras forman largas filas para abordar las cabinas de Mi Teleférico. Apenas uno que otro vehículo de servicio público, principalmente taxis y algunos minibuses sin sus discos de ruta, circula de manera esporádica por el centro de la ciudad o conecta las laderas con el centro.

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El comercio se ha reducido al mínimo debido a la falta de ingreso de mercadería y alimentos por el cerco en El Alto, donde la situación no ha variado en casi un mes. Por el contrario, los puntos de bloqueo han crecido en número e impiden la circulación vehicular y de mercancías, una medida a la que se plegó el transporte sindicalizado, aunque en ciertas zonas periféricas los choferes trabajan en rutas cortas y sin contratiempos.

En El Alto, quienes bloquean son principalmente los campesinos denominados “ponchos rojos”, además de comités vecinales. A ellos se suman grupos afines al expresidente Evo Morales, maestros rurales y afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB). A diferencia de los choferes de La Paz, estos sectores movilizados exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

De este modo, La Paz y El Alto se encuentran completamente aisladas del resto de Bolivia y el desabastecimiento se torna crítico. Asimismo, la falta de gasolina ha provocado bloqueos espontáneos por parte de conductores particulares y del transporte pesado, cuyos integrantes esperan junto a sus motorizados durante días para poder abastecerse en las estaciones de servicio.

Por el momento, no existen acercamientos previstos ni con los choferes de La Paz ni con los bloqueadores de El Alto. A iniciativa del vicepresidente Edmand Lara, el miércoles se abrió una ventana de oportunidad con la mediación de la Iglesia Católica; sin embargo, no se han registrado resultados.

Entretanto, el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, reiteró el ofrecimiento de garantías para que los dirigentes que cuentan con órdenes de aprehensión —como el ejecutivo de la COB, Mario Argollo— puedan acudir a las mesas de negociación sin riesgo de ser detenidos, con el fin de generar condiciones mínimas para un acuerdo.