Riesgo
Debido al contrabando, existe el riesgo de consumir palta Hass peruana contaminada con cadmio
El puesto está ubicado en un lugar privilegiado: en el centro, entre manzanas, mangos y mandarinas. Hay paltas de todos los tamaños y grosores de piel, pero todas tienen algo en común: “Cómprame, caserito, son paltas peruanas”.
Ya sea en los mercados barriales, en las tiendas vecinales o en los puestos feriales, la palta peruana es uno de los productos más demandados por los bolivianos. El precio varía según la variedad, el tamaño y, sobre todo, el lugar de venta, pero las comerciantes aseguran a sus clientes: “Es muy rica, caserito, es como mantequilla porque es peruana”.
Sin embargo, debido al contrabando y la falta de control, existe un riesgo al consumir en Bolivia la palta Hass peruana, rechazada en países de Europa por una alta contaminación con cadmio. Gran parte de estos productos llega a ciudades como El Alto y La Paz evadiendo cualquier control sanitario, según especialistas.
Recomiendan una alimentación variada y saludable para prevenir resfríos e infecciones respiratorias
Este problema no es reciente: según medios del país vecino, fue detectado desde 2022, cuando los Países Bajos rechazaron un contenedor de paltas de esta variedad por contener cadmio. En 2024 y en lo que va de 2025 también se registraron alertas relacionadas con este producto.
De acuerdo con un experto, toda esta fruta rechazada, si no está dañada, termina llegando por contrabando a los mercados bolivianos. Además, según una revisión periodística, hasta el momento las autoridades bolivianas no han anunciado acciones ni planes de control para regular la venta indiscriminada de este fruto.
“Estos productos no pasan por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag). Llegan en vehículos particulares por puntos como Desaguadero y otros, con poco control. Esto hace que sean accesibles al bolsillo”, explicó a Visión 360 el investigador y gestor Fabrizio Uscamayta.
Este medio intentó comunicarse con personal del Senasag, pero hasta el cierre de edición no recibió respuesta.
Como Bolivia es un mercado pequeño en comparación con Europa y Estados Unidos, lo que llega al país son los excedentes de otras exportaciones, incluidas las paltas que no cumplieron con los requisitos del mercado peruano, según explicó el investigador.
La variedad que más alarmas hizo saltar es la palta Hass, una de las más exportables debido a sus características. Fue cultivada por el horticultor Rudolph Hass en La Habra, California, en 1926,​ patentada en 1935 e introducida globalmente en el mercado en 1960. Es la variedad más cultivada a nivel mundial.
Se caracteriza por ser más compacta que otras variedades, con un peso que oscila entre los 200 y 300 gramos. Su color es más oscuro, pudiendo llegar a parecer totalmente negra. Además, su piel es rugosa y más gruesa que la mayoría.
“Entre otras ventajas es que carece de nervaduras en la pulpa, y tiene un sabor muy intenso”, explicó Uscamayta. Es por eso que cuando las vendedoras la promocionan, aseguran que es “mantequilla”. Asimismo, su piel es también una ventaja. Al ser más gruesa evita mejor los daños que pueden recibir los frutos durante el transporte.
Es por eso que, al momento de comprar, que la casera señale que la palta es de origen peruano se convierte en sinónimo de calidad, lo que facilita la venta, al igual que la escasez de frutos nacionales.
“Cuando te dicen que es peruana, uno sabe que la palta es muy rica”, reconoce Paola, una compradora en Max Paredes en la ciudad de La Paz. “La gente prefiere las peruanas porque hay más que las de los Yungas”, agrega doña Martina, una vendedora callejera en la zona Sur.
Asimismo, la gran cantidad de productores que hay en Perú, 23.675, según Agrofest del vecino país, que cultivan un total de 60.091 hectáreas de palta Hass, con una producción en 2024 de 500 mil toneladas, hace que los bolivianos del occidente tengan acceso al fruto casi todo el año.
En el mercado nacional, el precio varía entre los cinco bolivianos por fruto, a 25, dependiendo del tamaño y el lugar de la ciudad donde se asiente la vendedora y es más barato en la zona norte y El Alto.
Es uno de los frutos preferidos por los bolivianos. Se consume solo, con sal y limón, como parte de ensaladas, rellenos, en los tradicionales sándwiches de palta, que incluso se preparan en restaurantes gourmet o en salsas diferentes. Todos esos factores ayudan a incrementar el riesgo de intoxicación por cadmio y otros metales pesados.
Estas sustancias llegan a las plantas de tres formas distintas. La primera es por la cercanía de los cultivos a minas de zinc, plomo y cobre, de donde son liberadas al medio ambiente durante las operaciones de extracción y de refinación de los metales.
En segundo lugar, una de las más comunes, por el uso excesivo de fertilizantes fosfatados con cadmio en los cultivos. Y por último, es el empleo de plaguicidas que contienen este metal pesado.
Las dos últimas son muy comunes, ya que los químicos empleados en fertilización y prevención de pestes son más económicos que los que carecen de los contaminantes, lo cual es útil para tratar grandes extensiones de cultivos a un precio menor que los demás.
Es por eso que especialistas recomiendan tener cuidado y, de ser posible, evitar el consumo de paltas Hass peruanas, porque el cadmio no se elimina naturalmente y se va acumulando.
Y es algo que podría evitarse consumiendo productos nacionales. “Lo más preocupante del asunto es que Bolivia produce paltas de gran calidad. Pero, por algún motivo, no hay líneas de comercio que permitan que La Paz y Oruro, entre otras regiones, reciban los frutos que se cultivan en Cochabamba, Sucre y Tarija. Asimismo, la de los Yungas es igual de buena”, aseguró Uscamayta.
Señal de alerta desde 2022
Las alarmas saltaron en el primer semestre de 2022. Medios peruanos, como El Comercio y Gestión, además de portales especializados como Agro Perú y Red Agrícola, revelaron el rechazo de las autoridades de Países Bajos al producto de exportación.
El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (Rapid Alert System for Food and Feed, RASFF, en inglés) fue la institución oficial que dio la alerta, mediante una notificación publicada el 21 de marzo de ese año. El reporte advertía que la situación fue calificada como “grave” porque las paltas peruanas, de la variedad Hass, contenían cadmio en una proporción de 0,054 miligramo/kilogramo en parte por millón (mg/kg en ppm).
Pero, ¿por qué no es el adecuado? La autoridad indicó que el nivel máximo permitido en Países Bajos es de 0,05 mg/kg en ppm, según el Reglamento de la Comisión Europea 488/2014, sobre la presencia del cadmio, un metal pesado que puede encontrarse en alimentos.
No es solo un tema de reglamentación, es de salud pública, ya que el cadmio (ver recuadro) es, al igual que el plomo y el mercurio, sumamente tóxico y se va acumulando en el organismo.
Inmediatamente, las autoridades peruanas se declararon en emergencia y comenzaron a analizarse medidas para revertir la situación. La reacción se entiende porque la Unión Europea es uno de los principales destinos de las paltas peruanas.
Según los datos del Estado peruano, los embarques de palta al exterior, acumulados hasta el mes de agosto 2021 registraron un valor de 1.149,7 millones de dólares, 59,8 % más en comparación a lo obtenido en el mismo período del año anterior (719,4 millones). Solo en agosto de 2021, se tuvo un valor de 267,2 millones.
Las exportaciones de palta se dirigen a 38 países, sin contar Bolivia. Países Bajos se presentaba como el principal destino, con envíos de hasta 385,6 millones de dólares, con una participación del 33,5 %; le siguen Estados Unidos, con 211,4 millones de dólares (18,4%) y España con 182,9 millones (15,9%). Estos tres países comprenden más del 67% del total exportado, según lo expuesto por el reporte del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego.
Y el cadmio pone en riesgo esos ingresos, que afectarían a miles de familias productoras de los valles peruanos. Por eso, en mayo de 2022 se inició un programa de evaluación de los frutos. Se procedió con la inspección a la planta de procesamiento de la empresa exportadora, con la finalidad de corroborar sus procesos internos y el sistema de trazabilidad que ha permitido identificar el lugar de producción del lote en cuestión. También se indagó cómo las autoridades sanitarias permitieron que pase el cargamento contaminado.
Si bien se aplicaron esas medidas. La situación no fue solucionada, ya en los siguientes tres años las alarmas comenzaron a saltar con mayor frecuencia.
Entre 5 y 25 bolivianos varía el costo de las paltas peruanas en los mercados y puestos de venta callejeros en la ciudad de La Paz.
En 2024, seis cargamentos, también de palta, fueron rechazados, mientras que en este 2025 fueron afectados 11.
Esa situación hizo que en España, otro de los principales consumidores de la fruta, se declarase emergencia por esta situación. Los registros muestran que el país europeo, que importa la fruta de otras naciones pese a que, como Bolivia, la produce, engrosó el listado de alertas por exceder el Límite Máximo de Residuos (LMR) que marca la normativa europea.
385,6 millones de dólares
es el ingreso por la venta de palta de Perú a Países Bajos, en la gestión de 2021, antes de las alertas de seguridad.
Según denuncia la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos en la Comunidad Valenciana, la problemática relacionada con los aguacates extracomunitarios ha ido en aumento durante el primer cuatrimestre del año.
“Estos productos no pasan por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag). Llegan en vehículos particulares por puntos como Desaguadero y otros, con poco control”.
Fabrizio Uscamayta, investigador
“De tres alertas en 2024 se ha llegado hasta las siete de este 2025, lo que significa un incremento del 133%, todos ellos por uso abusivo de cadmio desde Perú, principal país exportador de aguacates al mercado comunitario, seguido de Marruecos”, apunta la organización.
“De tres alertas en 2024 se ha llegado hasta las siete de este 2025, lo que significa un incremento del 133%, todos ellos por uso abusivo de cadmio en Perú, principal país exportador de palta al mercado español”.
Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos de Valencia
Cadmio en alimentos: riesgo silencioso para la salud
Los metales pesados son elementos químicos caracterizados por su alta densidad y propiedades metálicas, que pueden ser muy tóxicos para el cuerpo humano. Algunos ejemplos comunes son el mercurio (Hg), altamente tóxico y capaz de contaminar el agua y los alimentos; el plomo (Pb), que afecta el sistema nervioso, especialmente en niños; el arsénico (As), un carcinógeno conocido presente en el agua subterránea; el cromo (Cr), tóxico en algunas formas, especialmente en el cromo hexavalente; y el cadmio (Cd), que genera preocupación por su presencia en las paltas peruanas, según un informe de la agencia de sustancias tóxicas y enfermedades de Estados Unidos.
El cadmio es un metal de color blanco plateado, maleable y similar al estaño. Rara vez está aislado en la naturaleza y, por lo general, se obtiene como subproducto de la extracción de zinc, plomo o cobre. Este metal entra al organismo principalmente a través del consumo de agua y alimentos contaminados. La mayor parte se acumula en los riñones y el hígado, donde puede permanecer durante años. Solo una pequeña cantidad se elimina lentamente mediante la orina y las heces.
La ingestión de niveles muy altos de cadmio puede causar irritación grave del estómago, provocando vómitos y diarrea, y en algunos casos, puede ser mortal. A largo plazo, su acumulación en los riñones puede ocasionar daños renales y aumentar la fragilidad ósea, entre otros problemas.