Reporte
Banco Mundial proyecta una contracción de la economía boliviana de -0,5% este año
El Banco Mundial proyecta que este año la economía boliviana se contraerá en -0,5% y junto a Haití serán los únicos países que no crecerán en la región en un contexto de enfriamiento de la actividad económica mundial, caída de precios de las materias primas y mayor incertidumbre.
Para el próximo año y 2027, cuando el país sea administrado por el ganador del balotaje entre, el panorama que pinta el organismo internacional es desalentador ya que pronostica una mayor caída del Producto Interno Bruto (PIB): -1,1% y -1,5%, respectivamente, según revela en su Reporte Económico de América Latina y el Caribe presentado este martes en Washington.
En su informe de abril, “El estado de la región América Latina y el Caribe”, el Banco Mundial proyectó una tasa de crecimiento de 1,2% para Bolivia durante 2025. El Gobierno estimó una tasa de 3,51% en el Presupuesto General del Estado (PGE) 2025.
De acuerdo con el Banco Mundial, este año América Latina y el Caribe continúa sus esfuerzos para reactivar el crecimiento y crear más y mejores empleos, pero el progreso sigue siendo limitado.
Se espera que la tasa de crecimiento regional aumente de forma ligera, de 2,2%, registrado en 2024, al 2,3% en 2025, pero con varias economías individuales enfrentando revisiones a la baja en sus proyecciones.
Esto refleja, en parte, dice el organismo internacional, un entorno externo que ofrece un apoyo limitado, caracterizado por un enfriamiento de la economía mundial, la caída de los precios de las materias primas y una mayor incertidumbre.
El Banco Mundial señala en su informe que las autoridades monetarias de la región continúan manejando la inflación de manera competente, pero la “última milla” está demostrando ser más larga y difícil de lo esperado.
“La desaceleración en la caída de las tasas de interés en las economías avanzadas ha condicionado la reducción de las tasas de interés en la región, postergando el alivio financiero necesario para los hogares, los bancos y las cuentas fiscales de los gobiernos”, puntualiza el documento.
El Banco Mundial sostiene que la inversión, tanto pública como privada, sigue deprimida, y el impulso para el “nearshoring” —la práctica de trasladar operaciones extraterritoriales a países cercanos o amigables— se ha estancado por el aumento de la incertidumbre mundial y la falta de preparación de un entorno propicio para atraerlo y recibirlo.
La persistente falta de espacio fiscal pone en evidencia la importancia de mejorar la eficiencia del gasto público y de replantearse las formas en que los gobiernos recaudan ingresos para financiar inversiones de desarrollo.
Países de la región
En Sudamérica, la economía de mayor crecimiento económico será Argentina, con una tasa de 4,6%; le seguirán: Paraguay (4,2%), Perú (3%), Chile (2,6%), Brasil (2,4%), Colombia (2,4%), Ecuador (2,3%) y Uruguay (2,3%).
En el resto de América Latina, todos los países crecerán económicamente, menos Haiti con una contracción de -2%.
Caída de materias primas
El organismo internacional considera que el entorno externo sigue siendo complejo, con una caída de la demanda mundial y de los precios de las materias primas, que se proyecta, disminuirán alrededor del 10% en 2025 y otro 5% en 2026, lo que perjudicará a sectores clave.
En el ámbito interno, la inflación persiste y la deuda pública se mantiene elevada, con una relación deuda/PIB que ascendió al 63,8% en 2024, frente al 59,9% en 2019. “La flexibilización monetaria se ha desacelerado en las economías avanzadas, lo que mantiene elevados los costos del servicio de la deuda y encarece el crédito, frenando aún más la inversión, la creación de empleo y el aumento de la productividad”, advierte el Banco Mundial.
"Los gobiernos de la región han guiado sus economías a través de repetidas crisis, preservando al mismo tiempo la estabilidad. Ahora es el momento de seguir construyendo sobre esa base, acelerando las reformas para mejorar el clima de negocios, invertir en la infraestructura apropiada y movilizar el capital privado”, señaló Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
Emprendimiento transformador
El informe insta a implementar reformas internas para atraer inversión y fomentar el emprendimiento transformador: empresas de alto crecimiento que difunden tecnología, crean empleo y aumentan la productividad.
“El emprendedor es el actor clave del desarrollo: identifica oportunidades, innova y asume los riesgos necesarios para generar valor agregado y empleo”, afirmó William Maloney, economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial. “Crear economías más dinámicas en América Latina y el Caribe requerirá fortalecer nuestra reserva de talento emprendedor, al tiempo que se implementen las reformas sistémicas necesarias para su desarrollo”.
Si bien el apoyo al emprendimiento es sólido, la mayoría de las empresas de la región son microempresas o pequeñas empresas con limitadas posibilidades de crecer, representando hasta el 70% del total de empresas en algunos países.
Un grupo más pequeño de empresas "transformadoras" podría impulsar la productividad y la innovación, pero se enfrenta a obstáculos ya conocidos: escasez de financiamiento, una regulación estricta, déficit de habilidades e infraestructura deficiente.
Para estimular el crecimiento y el empleo impulsados por el sector privado, el informe propone una agenda de tres puntos:
- Invertir en capital humano, clave para la creación de empleo: fortalecer la calidad de la educación en todos los niveles y ampliar el apoyo gerencial para impulsar la formación de emprendedores capaces. Ampliar la capacitación de ciclo corto, alineando los programas de capacitación laboral con las necesidades del sector privado, y actualizar la normativa laboral para proteger a los trabajadores y apoyar el crecimiento empresarial.
- Apoyar reformas políticas y regulatorias que establezcan un entorno favorable para las empresas: eliminar subsidios distorsivos, reformar los impuestos para impulsar la inversión e invertir en logística, energía e infraestructura digital para reducir las barreras de entrada.
- Ampliar el acceso a la financiación, incluida la inversión privada: más de una cuarta parte de las empresas enfrentan restricciones crediticias, aproximadamente el doble de la tasa de la OCDE. Es necesario fortalecer la distribución de riesgos, agilizar la resolución de disputas y modernizar las leyes de quiebra para mejorar la asignación de capital y proteger a los acreedores y emprendedores.