2026-01-25

¿Qué hacemos con el legislativo?

Los asambleístas deberían rendir un informe mensual de sus actividades mínimamente, los senadores y diputados plurinominales a sus regiones, los diputados uninominales a sus circunscripciones.

Es evidente que toda la institucionalidad boliviana está llevada a menos, no es que antes del MAS y sus 20 años de hegemonía hayan sido una maravilla, teníamos un aparato gubernamental - burocrático, muchas veces inútil, ineficiente, casi inexistente en muchas partes del país, que hasta hoy sigue siendo de esos problemas estructurales bolivianos que todos sabemos. pero que nadie arregla o le importa.

Antes de 2009, y el sistema autonómico que vivimos a medias hoy, se peleó por las regiones por mayor descentralización administrativa, por lo que a principios de los años noventa del siglo pasado se trabajó en normativa que daba algunos tibios pasos sobre esto. El gran salto fue la Ley de Participación Popular, que fue la primera apuesta en serio de redistribución del poder territorial hacia lo más cercano a la gente, el municipio. Fue realmente una medida innovadora y su modelo sirvió para la construcción del modelo autonómico actual, con sus luces y sombras, pero que no logramos hasta ahora aterrizar, escuchándose jocosamente que algunos plantean el federalismo. Es como exigirle a un bebe que gatea que se pare y corra una maratón, pero bueno, la consigna populista e interesada seguirá ahí.

En cuanto a la administración de justicia, ese ya es un tema que está en terapia intensiva desde hace muchos años, ¿alguien se acuerda del Diálogo por la Reforma de finales del año pasado? El sistema de justicia boliviano es el peor de la región, sino del mundo entero, pero tampoco hay la seriedad para convertir el tema en una política publica de largo aliento, con reformas, indicadores, metas, cambios de personal idóneo, etc. Otro ejemplo interesante para darnos cuenta ¿Cuándo se procederá con la elección de magistrados y magistradas del Tribunal Constitucional Plurinacional y el Tribunal Supremo de Justicia? No, verdad. No es importante.

El Electoral que se tornó en uno de los órganos del Estado desde el 2009, fue destruido por el masismo, y actualmente trata de retomar el rumbo, más por la impronta de sus titulares que por una construcción institucional en serio.

¿Y el legislativo? Desde siempre es un órgano, o antes poder del Estado, que se supone representa al territorio (Senado) y a la población (Diputados), sin embargo, alguien podría afirmar si en algún momento jugo un papel importante en la gobernabilidad, siempre se lo consideró un apéndice del Ejecutivo, de ahí el sobrenombre a los legisladores de “levantamanos”, muy pocas veces hizo el contrapeso político necesario, nunca estuvo a la altura de las necesidades del país.

Se supone que su rol de “parlamento” donde debería debatirse los grandes problemas de Bolivia, ni siquiera es secundario, sino es casi inexistente, este rol paso la mayoría de las veces al cabildo, a la asamblea, al Comité Cívico, y finalmente a la calle, nuevamente la institucionalidad fue vaciada antes y ahora no es diferente.

Todos los problemas y malas prácticas históricas del Legislativo, recuerdo que en algún momento se debatieron en la Asamblea Constituyente. Se pensaron algunos temas importantes como por ejemplo tener una sola Cámara, que evite primero mayores gastos al país, en segundo lugar, posibilite menos asambleístas, pero no, ganó la necesidad de mantener más levantamanos que aseguren prebendas y otros beneficios, ¿Dónde iban a poner a los representantes de sus bases? Se meditó en la necesidad de tener solo asambleístas uninominales, que se ganen su lugar haciendo campaña en su circunscripción, que respondan por sus actos ante sus electores/as y rindan cuentas. Nuevamente gano lo negativo, mejor mantendremos nomás plurinominales que le rindan cuentas al jefe del partido.

Por otra parte, los constituyentes analizaron la necesidad del vicepresidente, como Presidente de la Asamblea Legislativa, muchos en contra, solo el partido a favor de tener alguien que controle a los asambleístas, hoy nos damos cuenta que ese cargo está demás bajo el modelo actual, realmente la “quinta rueda del carro”, como decía el ex presidente Paz Zamora en su momento, y otros ejemplos los tenemos en la época reciente: García Linera (el que gobernaba con malicia), Choquehuanca (el silencio total), Lara, (no digo nada porque esta no es una columna de psiquiatría), usted saque sus conclusiones.

Otro debate en la Constituyente,fue la necesidad de los diputados y senadores suplentes, pero ahí si la Constitución de 2009 establece un modelo claro, que luego se tergiverso por el masismo, porque se obliga a que estos servidores y servidoras tengan que trabajar una semana al mes para ganar un salario, error total que nadie rectifica. Por alguna extraña razón, otro tema que no se explica este en la norma fundamental son los dos recesos al año, de paso que no hacen casi nada tienen vacaciones pagadas en invierno y verano, esta si es una perla.

Por último, vamos al trabajo específico, el articulo 158 de la Constitución establece las atribuciones de la Asamblea Legislativa Plurinacional, siendo la principal la creación, modificación, abrogación y derogación de leyes, y es aquí donde ya vamos dándonos cuenta de la valía de los y las asambleístas. Realmente sería interesante comenzar a realizar auditorias sobre la producción normativa de cada uno de los pasaron por ese órgano del Estado y los/las que actualmente ocupan un curul, para ver si sus más de veinte mil bolivianos están bien pagados o solo es botar la plata que el país no tiene, o más bien en la mayoría de los casos debería subirse el sueldo a sus asesores legislativos, que son los que al final hacen las leyes, las debaten inicialmente, las pelean en mesas técnicas, obviamente si hacen su trabajo por impulso de su asambleísta, sino también es plata desperdiciada.

Hace unos días un asambleísta otorgaba una entrevista a medios de comunicación y decía que debían bajarse el sueldo porque no hacen nada, realmente sincero el señor, seguro le va a costar jaladas de oreja y una vapuleada de sus colegas, pero es una gran verdad, que una persona en sus cinco sentidos se da cuenta en menos de una semana de estar en la Asamblea Legislativa Plurinacional, siempre con honrosas excepciones, pero demasiado pocas.

Para evitar lo anterior, los asambleístas deberían rendir un informe mensual de sus actividades mínimamente, los senadores y diputados plurinominales a sus regiones, los diputados uninominales a sus circunscripciones, mediante páginas web específicas, donde además se haga seguimiento a su asistencia, porque muchos/as casi ni pisan los predios de la Asamblea Legislativa, ni siquiera a las sesiones que son obligatorias. Deberían registrar sus labores de fiscalización, que es la otra gran atribución que tienen, es muy probable que no tendríamos tantos escándalos de corrupción como los vistos ahora, si los asambleístas cumplieran esa misión, se preocuparan por meter sus narices en todas las entidades del Estado, pidan rendir cuentas, informes, mejoras, transformaciones en el aparato público. Si hicieran esto seguro que nadie se quejaría que ganen lo que ganan, aunque sigue siendo demasiado.

Como se observa, hay muchas cosas que cambiar en el Legislativo, desde los temas de fondo  como los tratados hasta temas tan domésticos, como que ellos/as se paguen sus almuerzos y refrigerios, sus teléfonos, su transporte. ¡Ah! y por cierto también su conducta personal, pues muchos creen que al haber sido elegidos/as se transforman en miembros de una corte real y se olvidan que son servidores y servidoras publicas sin ningún otro privilegio que el que le da sus atribuciones, esperemos que haya conciencia para ello.

*La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360
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