Estudio
Investigación revela que el 70% de las mujeres trabaja en la informalidad y enfrenta otras precariedades en Bolivia
Una investigación impulsada por la Coordinadora de la Mujer, denominada “Alli Cullqui: Derechos Económicos de las Mujeres Diversas en Bolivia”, reveló que el 70 % de las mujeres trabaja en la informalidad, además de enfrentar otras barreras económicas y sociales.
“Más del 70% de las mujeres trabaja en la informalidad, constituyendo, esta, la principal forma de inserción económica de las mujeres en Bolivia, con bajos ingresos y escaso acceso a seguridad social”, señala el estudio.
Además de ese dato, la población femenina en el país tiene y siente una “ausencia del sistema público en cuanto a sus cuidados”, lo que “constituye una barrera estructural que impide la autonomía económica” de las mismas.
Según la investigación, aún persisten brechas salariales y discriminación en el acceso y la permanencia en trabajos formales, situación que se acrecienta en “mujeres indígenas, rurales y mujeres diversas”.
Sobre ese punto, el informe advirtió que la precariedad también se refleja en los ingresos que obtienen las mujeres.
“Las mujeres ganan en promedio entre 25% y 30% menos que los hombres, brecha que puede superar el 40% en áreas rurales, en el caso de mujeres de las diversidades sexuales y de género”, se lee en el documento.
Otro de los datos llamativos que mostró la investigación es que las mujeres tienen una sobrecarga de cuidado en la realización del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, lo que les impide “el acceso al empleo formal y a mejores ingresos”.
“La economía del cuidado constituye una de las principales barreras para el acceso y la permanencia de las mujeres en el empleo formal. Según el INE, las mujeres en Bolivia dedican 39 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientras que los hombres solo 14 horas (INE, 2023). Es decir, las mujeres realizan casi tres veces más trabajo de cuidados que los varones”, señala parte del estudio.
Emprendedoras sin acceso a crédito
En cuanto al acceso al financiamiento, este aparece como una de las principales barreras. Según Alli Cullqi, “ocho de cada diez mujeres emprendedoras no acceden a crédito bancario formal”, principalmente por la falta de garantías, la informalidad de sus actividades y las prácticas discriminatorias del sistema financiero.
Debido a esta situación, muchas mujeres recurren a créditos informales con altas tasas de interés, lo que reduce aún más la rentabilidad de sus negocios.
El estudio concluye que, pese a los avances normativos en materia de igualdad, persisten brechas estructurales que afectan el ejercicio pleno de los derechos económicos de las mujeres.
“La informalidad, la precariedad laboral, la sobrecarga de cuidados y el acceso desigual a financiamiento continúan limitando la autonomía económica de las mujeres en Bolivia”, señala Alli Cullqi.
Por otro lado, las carencias que sufren las mujeres diversas (LGBTIA+) implican mayores obstáculos en el acceso al empleo, la educación, el financiamiento y el reconocimiento institucional y social.
“El 35% percibe ingresos mensuales inferiores a 1.000 bolivianos, concentrándose en actividades altamente precarizadas y con escaso acceso a financiamiento”, dice el estudio.