2026-02-07

Medida

BCB otorga préstamo de casi Bs 32 MM al TGN y surgen críticas por continuar como “caja chica”

La decisión fue criticada por el vicepresidente Edmand Lara, quien consideró que la actual administración mantiene la misma lógica de gobiernos anteriores que usaron al BCB como una “caja chica” del Gobierno.

El Directorio del Banco Central de Bolivia (BCB) aprobó un crédito extraordinario de Bs 31.839 millones a favor del Tesoro General de la Nación (TGN) para pagar deudas de 2025, lo que desató críticas por parte de algunos actores políticos y económicos, por mantener a este organismo como una “caja chica” y por postergar el endeudamiento.

La decisión fue asumida en el marco de la Ley N° 1705 del Presupuesto General del Estado 2026 y, según una publicación del Ministerio de Economía, el financiamiento “tiene como finalidad cumplir con el pago de las obligaciones fiscales de corto plazo que el Estado asumió con el BCB, producto del financiamiento que se otorgó al Ejecutivo durante el 2025 para efectivizar los gastos generados irresponsablemente por la gestión anterior y que no cuentan con la previsión financiera para el pago en su totalidad en la presente gestión”.

Ese despacho aclara, además, que el crédito no constituye recursos frescos ni liquidez adicional para gasto público y que “se trata de una operación destinada exclusivamente al manejo responsable de pasivos”, lo que permitiría “cubrir deudas con vencimiento menor a un año que presionan las finanzas públicas en la presente gestión, como resultado del manejo ineficiente de la economía en la anterior administración”.

El Gobierno explica que, mediante este financiamiento, se reprograman obligaciones de corto plazo hacia un horizonte de largo plazo, “ordenando el flujo de pagos del Estado y evitando tensiones fiscales inmediatas”. Las condiciones del crédito establecen un plazo de 35 años, un periodo de gracia de 5 años y una tasa de interés del 4,55% anual. Los pagos serán semestrales.

La decisión fue duramente criticada por el vicepresidente Edmand Lara, quien consideró que la actual administración mantiene la misma lógica de gobiernos anteriores que usaron al BCB como una “caja chica” del Gobierno.

“No conformes con endeudarnos con créditos de afuera, ahora el Presidente ordenó que el Banco Central le preste 32 millones de dólares (en realidad son bolivianos) al ministro de Economía, al señor Gabriel Espinoza, y no explican para qué. Tanto criticaban y decían que gobiernos anteriores miraban al Banco Central como caja chica, ahora están haciendo prácticamente lo mismo”, afirmó en un mensaje publicado en sus redes sociales.

Lamentó que los legisladores “rodriguistas” (seguidores del presidente Rodrigo Paz) y “samuelistas” (seguidores del empresario Samuel Doria Medina) no se pronuncien al respecto y dijo que “lo único que saben es apañar la corrupción del Presidente y de sus ministros” y denunció que “están terminando de saquear lo poco que queda”.

El economista y diputado de la alianza Libre, José Luis Porcel, consideró que lo que se hizo es patear las deudas para que se paguen después.

"A esta operación financiera podemos llamarle, ya no caja chica, sino caja grande, porque han juntado las cajas chicas para hacer una operación de diferimiento o reprogramación. ¿Qué significa esto? Que el Gobierno quiere empezar su gestión sin esas deudas chicas y , calculando el periodo de gracia, que se empiecen a pagar a partir de 2030”, opinó en una entrevista en el programa el XQ de las noticias que se transmite por la red RTP.

En un texto titulado “Banco central independiente. Otro cuento chino”, el analista económico, Gonzalo Chávez, advirtió que el Gobierno maneja un doble discurso que “genera confusión innecesaria y ansiedad en el público y en los mercados” y considera que la independencia del BCB se pospuso nuevamente y “la realidad de un estado quebrado se impuso”.

“La jugada es pragmática y evita una crisis de corto plazo, pero tiene costos latentes. Mejora el perfil de vencimientos, no reduce la deuda total; la inflación dependerá de si el mercado cree que esto es “por única vez”; y el tipo de cambio queda bajo presión, porque más liquidez suele mirar al dólar con cariño. Sin una regla fiscal estricta y una reducción real del déficit, esta operación no resuelve el problema: apenas lo pospone. Es, una vez más, el viejo deporte de patear la pelota hacia adelante, esperando que el próximo partido lo juegue otro”, apunta.

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