Liga de Campeones
Real Madrid y PSG brillan para mostrarse como candidatos al título
Madrid y París / EFE
El Real Madrid y el PSG mostraron este miércoles que son favoritos para ganar la Liga de Campeones al imponerse sobre el Manchester City (3-0) y al Chelse (5-2), respectivamente, por la ida de los octavos de final.
Además, el Bodo/Glimt noruego se colocó en la orilla de los cuartos de final con una exhibición frente al Sporting de Lisboa al vencer por 3-0.
Federico Valverde tuvo una jornada de ensueño por el triplete que le anotó al conjunto inglés, que a su vez significa el primero de su carrera.
Al libro de los imposibles en la Liga de Campeones el Real Madrid le añadió un nuevo capítulo. Con siete bajas de la dimensión de Mbappé o Bellingham. Con un equipo unido en el esfuerzo que sintió que toda la temporada se la jugaba en un duelo desigual, ante un City repleto de estrellas, cuyo brillo se apagó un día más en el Bernabéu... En la grada, la mutación pasó de la insatisfacción permanente al orgullo máximo por la imagen de su equipo.
El City desató su inestabilidad por su falta de contundencia defensiva. Carente del colmillo competitivo que exhibió el Real Madrid, que, lejos de intimidarse cuando Doku se iba de todos en su primera carrera, lanzaba dos centros al corazón del área que no encontraban rematador, cuando Savinho pateaba la primera y Bernardo Silva la enganchaba cerca del poste, ejecutó a la perfección el plan de Arbeloa.
El éxito debía nacer desde una buena defensa. Huijsen, la única novedad del once del equipo que tiró de casta en Balaídos, recuperó la confianza perdida frenando una carrera que era estampida de Haaland. Y el paso definitivo, hacer sentir el peligro de un Real Madrid impulsado por el Bernabéu en una de esas jornadas especiales europeas, lo debía dar Vinícius. Picó un balón a Brahim que, con la punta y escorado, probó los reflejos de Donnarumma como aviso a una noche que no esperaba.
A la desesperada salió intentando frenar la jugada más básica, y a veces la más efectiva, que rompió el partido. Un pase en largo preciso de Courtois a la carrera de Valverde, provocó un grave error de O’Reilly, que midió mal. El uruguayo se hizo un autopase ante el portero, que quitó las manos quizás con miedo de salir del área, y derrotado en el césped vio como su rival empujaba el esférico a la red.
El partido soñado por el madridismo tomaba forma en siete minutos a añadir al historial del clásico moderno del fútbol europeo. El tiempo, entre el 20 y el 27, que tardaba Fede en volver a golpear, atacando la zona del 9 para anotar cruzado el pase de Vinícius tras su arrancada pegado a la banda izquierda. El 2-0 ya no era fruto de la casualidad.
Un gol para enmarcar el tercero. El balón picado con calidad por Brahim a la nueva aparición como delantero de Valverde, que inventó una 'delicatessen'. Sombrero a Guéhi y sin dejar caer el balón, golpeo de exterior ante Donnarumma. El éxtasis en el Bernabéu. El retorno de la imagen más competitiva del Real Madrid en un curso repleto de irregularidad.
Otra vez desde un grave error, impropio de un equipo que aspira a ser campeón de Europa, el pase errático de Khusanov siendo último hombre, con bote, que encontró a Güler en su camino. No dudo el turco en lanzar el balón al espacio, a la velocidad de Vinícius, que fue derribado en el mano a mano por Donnarumma. Sin Mbappé asumió el lanzamiento, con parada y blando, adivinado por el portero italiano.
En Francia
La fe inquebrantable, el principal atributo del campeón de Europa, volvió a marcar la diferencia para que el París Saint-Germain se llevara una ventaja casi decisiva ante un Chelsea que le plantó cara, pero pecó de falta de contundencia.
Un último cuarto de hora desatado, con un Kvaratskhelia hambriento, acabó por dar al PSG una ventaja excesiva para lo que se había visto en el campo.
El PSG se tomó la revancha del pasado Mundial de Clubes y recuperó algo de optimismo, que le había abandonado en los días previos a este duelo por los malos resultados y las deficiencias en el juego.
Barcola aprovechó en el 10 una buena cesión de cabeza de Joao Neves para conseguir de media bolea su primer tanto en esta Liga de Campeones y encadenar un tercer partido consecutivo marcando.
Malo Gusto, en el 28, consiguió el empate en un mal repliegue defensivo del PSG, que durante todo el primer tiempo había mostrado las debilidades de su zaga.
En un contragolpe lanzado por Doué y que dejó a Dembélé en posición favorable, cara a cara con el defensa Fofana, que en su intento de despejar desvió algo el balón para descolocar a su portero y permitir al Balón de Oro conseguir su segundo tanto en la competición esta temporada.
Pese a la ventaja en el marcador, el PSG siguió sin atar el control del partido, con un Chelsea que supo hacer temblar al campeón. La intensidad del juego de los ingleses ponía en aprietos al equipo de Luis Enrique, como demostró en el 57 Neto robando un balón en el área y sirviendo para que Enzo Fernández consiguiera el empate.
Fue la fe la que volvió al rescate de los de Luis Enrique. El Chelesa jugaba con fuego en cada salida del balón y Jörgensen acabó por cometer un error fatal, dejando el balón a Barcola que sirvió para que Vitinha dibujara una hermosa vaselina que devolvía la algarabía al Parque de los Príncipes.
Luego llevó el festival de Kvaratskhelia, que tomó el puesto de Doué y que consiguió dos tantos que se antojan decisivos para encarar la vuelta en Londres.
En Noruega
El Bodo/Glimt superó al Sporting por 3-0 con goles de Fet, Blomberg y Hogh, que impulsaron a un equipo que es una máquina de generar fútbol, una delicia que brilla con naturalidad en el ecosistema exótico del Ártico.
El Bodo/Glimt venía de ganar cuatro partidos seguidos a tres equipos de las grandes Ligas: Atlético de Madrid, Manchester City e Inter, al que derrotó en dieciseisavos tanto en la ida como en la vuelta.
Parecía que el Sporting sabía lo que se le venía encima, porque se atrincheró atrás desde el pitido inicial. Saltó al césped con la idea de aguantar el dominio al que iba a ser sometido para intentar alguna contra con la que sorprender a los hombres de Knutsen.
En un ataque del Bodo, Evjen, tras un pase filtrado por Hauge, avisó con un mano a mano que salvó Rui Silva. Después, lo intentó sin éxito Berg desde fuera del área. Y al final, tras otro pasazo entre la defensa de Hogh, Vagiannidis derribó a Fet, que transformó el penal para abrir el marcador.
Y, antes del descanso, decidió dar otro golpe: pase de Fet desde el costado izquierdo hacia el corazón del área; toque de primeras de Hogh de vuelta hacia la frontal; respuesta de Hauge de nuevo hacia dentro con toque por el camino de Diomande; y Blomberg, ante Rui Silva, gol. Cuatro toques, 2-0 y descanso.
A falta de 20 minutos para el final, Bjortuft abrió con un golpeo exquisito hacia la banda izquierda. Por allí apareció Hauge, que desbordó a su par sin piedad. Su centro, fuerte, lo remató Hogh, que entró como un transatlántico desde atrás para hacer el 3-0 y cerrar el partido.