2026-03-12

Técnico

Schön, el hombre de la gorra que más partidos dirigió en un Mundial

Ostenta los récords históricos de la Copa Mundial de la FIFA por más partidos dirigidos (25) y más victorias (16) como seleccionador de Alemania entre 1966 y 1978. Fue el primer técnico en ganar tanto el Mundial (1974) como la Eurocopa.

El técnico alemán Helmut  Schön dirigió en cuatro ediciones consecutivas de la Copa Mundial de la FIFA a los germanos: Inglaterra, México, su Alemania natal y, finalmente, Argentina. Su legado es difícil de igualar: 25 partidos y 16 victorias, un récord aún vigente.

Sin embargo, su camino pudo haber sido muy distinto. Tras ocho años como asistente del emblemático Sepp Herberger, Schön asumió el cargo en noviembre de 1964. No tardaron en llegar las críticas: un empate discreto ante Suecia en la fase de clasificación para Inglaterra 1966, sumado a tres derrotas en cuatro amistosos, encendieron las alarmas entre la prensa y la afición alemanas. Alemania Occidental se jugaba su clasificación en el partido de vuelta contra Suecia, y Schön apostó por un Uwe Seeler fuera de forma. El delantero respondió con el gol de la victoria que selló el pase al Mundial.

Así comenzó una era dorada para el técnico germano. Alemania Occidental avanzó como primera de grupo, eliminó a Uruguay y superó con autoridad a la Unión Soviética antes de caer en una final histórica en Wembley ante los anfitriones.

La revancha llegó cuatro años después, cuando Alemania superó a Inglaterra en los cuartos de final de México 1970. Sin embargo, su camino se detuvo en semifinales ante Italia, en el histórico 'Partido del siglo'.

Campeón en casa

Con el Mundial en casa a la vista, la presión era asfixiante. Schön contrarrestó con una intensa estrategia mediática previa al torneo con la que buscaba asumir toda la responsabilidad para liberar a una plantilla en la que aún destacaban figuras como Sepp Maier, Franz Beckenbauer, Jupp Heynckes y Gerd Müller, todos en la treintena o cerca de ella.

Como él mismo diría con sorna: "El verdadero problema de todos los entrenadores internacionales no es que se aferren a los grandes jugadores, sino que son los grandes jugadores quienes se aferran a ellos".

El único tropiezo en los seis partidos de la fase de grupos fue una ajustada derrota por 1-0 ante los vecinos de Alemania Oriental. Aun así, el equipo avanzó hasta la final, donde se midió a una imponente selección neerlandesa. Ese día, los grandes jugadores estuvieron a la altura del desafío. Especialmente Müller, que selló la victoria con el gol decisivo en la que sería su última aparición con la selección.

Sin embargo, el técnico sabía que su ciclo al frente de la selección estaba llegando a su fin. Antes del torneo de 1978, admitió que el fútbol le pasaba factura:

Ese ambiente hostil fue el que encontró su equipo en Sudamérica. Dos empates sin goles ante Polonia y la debutante Túnez los llevaron con dificultades a la segunda ronda, donde finalmente se truncaría el sueño de renovar el título. Tras dos nuevos empates alejados de las expectativas, contra Italia y los Países Bajos, llegó la derrota final frente a Austria, que acabó de sentenciar al equipo germano.

No es de extrañar, así, que el «hombre de la gorra» pusiera fin a su extraordinaria carrera al término de ese partido, el número 25 de su trayectoria en fases finales de la Copa del Mundo. Su camino, iniciado en Sheffield en 1966 con una victoria sobre Suiza, concluyó en Córdoba, doce años después, a manos de Austria. (FIFA)

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