Bolivia
Clasifican los niveles de mercurio en diez especies de peces consumidas por los pueblos indígenas de la Amazonía
Iván Paredes Tamayo
(Este es un contenido original de Mongabay Latam)
Un estudio estableció que diez especies de peces que habitan el río Beni, en el norte amazónico de Bolivia, poseen distintos valores nutricionales para el consumo humano y a la vez presentan diferentes niveles de contaminación por mercurio, un mineral altamente tóxico utilizado por la minería aurífera. El trabajo científico concluyó que no todas las especies de peces presentan el mismo nivel de contaminación e identificó los distintos índices de densidad de mercurio. Así, la investigación podría servir de guía a las poblaciones indígenas locales para que mantengan una dieta lo más alejada posible de este mineral perjudicial para la salud.
Según el estudio, rara vez se evalúan simultáneamente el valor nutricional del pescado y el riesgo asociado con la contaminación de mercurio. Esta investigación tuvo como objetivo central evaluar la composición proximal -que determina el contenido nutricional básico-, el contenido de minerales, los perfiles de ácidos grasos y las concentraciones totales de mercurio de diez especies de peces del río Beni.
El uso de mercurio en la minería aurífera, especialmente en la artesanal y de pequeña escala, es una práctica común para amalgamar y separar el oro, liberando vapores tóxicos y contaminando diferentes ecosistemas. En Bolivia, el sector cooperativista representa una de las mayores fuentes de contaminación por mercurio, afectando ríos como el Beni y la salud de las poblaciones indígenas.
Si bien el estudio confirma que el pescado aporta proteínas, minerales y omega-3 esenciales para la alimentación, “el resultado principal es que algunas especies presentan altos niveles de mercurio que superan los límites internacionales de seguridad incluso para especies marinas (más de una parte por millón o 1 ppm). Sin embargo, otras especies presentan un buen valor nutricional con niveles relativamente bajos de mercurio, por lo que son opciones más seguras para el consumo humano”, afirmó a Mongabay Latam Erick Loayza, biólogo-ecólogo y uno de los autores del estudio. “Las diferencias se relacionan con el nivel trófico de las especies”, es decir, la posición que ocupa el pez en la cadena alimentaria, agregó.
Este trabajo se realizó en el municipio de Rurrenabaque, ubicado a orillas del río Beni y cerca del Parque Nacional Madidi. El estudio, elaborado por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) con apoyo de WCS Bolivia, se desarrolló entre los meses de junio y julio de 2024 y las muestras de peces se obtuvieron en el mercado central de esa localidad, donde los pescadores artesanales comercializan peces capturados durante sus faenas.
Para realizar el análisis se seleccionaron diez especies de peces comúnmente comercializadas y consumidas por la población local, que incluye a los diferentes pueblos indígenas, como tacanas, ese ejjas, mosetén, tsimane y lecos. Todos los especímenes eran de origen silvestre, ya que estos representan la principal fuente de proteína alimentaria en la región. “Las especies seleccionadas abarcan diversos gremios tróficos y son representativas de la diversidad de peces y las estrategias de alimentación presentes en la pesquería local”, dice el estudio.
Claudia Vega, coordinadora del Programa de Mercurio del Centro de Innovación Científica Amazónica (Cincia) de Colombia y quien no participó del estudio, explicó a Mongabay Latam que las especies de peces depredadoras son las que tienen niveles más altos de mercurio y que la exposición en seres humanos depende de la cantidad de pescado consumido y la concentración en el pescado.
“Los peces no solo tienen mercurio, sino otros nutrientes que podrían contrarrestar los efectos del mercurio. Dentro de las recomendaciones de consumo se debería basarse en la presencia de estos otros nutrientes también, que podrían neutralizar los impactos negativos”, afirmó Vega.
La experta informó que la concentración de mercurio en peces recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para consumo humano es de hasta 0.5 mg/kg. Esta cantidad está basada en un consumo semanal de 200 gramos.
Niveles de mercurio en los peces
Las diez especies de peces analizadas por el estudio en el Beni son: paiche (Arapaima gigas), yatorama (Brycon amazzonicus), blanquillo (Calophysus macropterus), tambaquí (Colossoma macropomum), pacú (Piarachtus brachypomus), corvina (Plagioscion squamosissimus), sábalo (Prochilodus nigricans), surubí (Pseudoplatystoma fasciatum), pantalón (Sorubimichthys planiceps) y bagre (Zungaro zungaro).
Según el estudio, los peces que tienen menos de 0.5 ppm son el paiche, yatorama, tamabaquí, pacú y sábalo. Los que tienen más de 0.5 ppm son el bagre, pantalón, surubí y corvina. Mientras que el que tiene más de 1 ppm es el blanquillo.
Este último pez es la especie que presenta niveles bajos nutricionales y un alto nivel de mercurio con 1.9 parte por millón (ppm), la más alta del estudio. El pacú mostró un alto contenido de proteína, fósforo y ácidos grasos beneficiosos y un contenido de mercurio de 0.5 ppm, que equivale a menos de 0.5 miligramos por kilo. Esta medida es el límite de seguridad comúnmente citado para mercurio en pescados, según la Organización Mundial para la Salud (OMS).
Otras especies representan niveles bajos de mercurio, como el surubí con 0.2 ppm y el pantalón con 0.2 ppm, pero el bagre presentó 0.6 ppm, un poco por encima del límite admitido internacionalmente. Todas estas especies son las más comercializadas en poblaciones amazónicas de Bolivia.
“Nuestro estudio muestra que las especies con mejor perfil nutricional presentan bajos niveles de mercurio, como el pacú, el tambaquí, el paiche y el sábalo. La especie con niveles de mercurio muy altos es el blanquillo, que fue también una especie con un perfil lipídico menos favorable, aportando mucha grasa saturada a la dieta”, detalló Loayza.
El experto añadió que el objetivo de este estudio fue evaluar la composición nutricional y las concentraciones totales de mercurio. Todas las especies son consumidas comúnmente por las comunidades indígenas de la cuenca del río Beni, en plena Amazonía boliviana.
Los especímenes de peces se obtuvieron del mercado central de Rurrenabaque, directamente de pescadores artesanales que operan a lo largo del río Beni. Antes del muestreo, se estableció un acuerdo con los vendedores del mercado, quienes notificaron a los científicos sobre la llegada del pescado recién desembarcado. Los pescadores mantuvieron la captura congelada para preservar la frescura y la calidad hasta la compra. El muestreo se realizó durante un período de diez días durante la estación seca.
Según el estudio, se analizaron un total de 70 individuos. Los peces se clasificaron en tres grupos de tamaño, según la distribución de tallas y la disponibilidad de especímenes por especie. Esta clasificación se utilizó para simplificar el factor de tamaño y facilitar la comparación de las características nutricionales y toxicológicas.
Habitantes indígenas con índices de contaminación
Los habitantes indígenas tsimanes, ese ejjas, mosetenes, lecos, tacanas y uchupiamonas que viven las riberas del río Beni suelen presentar niveles de contaminación por mercurio en los estudios. La causa es que su dieta diaria incluye las diversas variedades de pescado. Además, ellos viven de la pesca. Buscan que el Estado boliviano se ocupe de su salud para reducir el impacto del mercurio en su organismo y que se protejan sus fuentes de agua de los cooperativistas mineros que extraen el oro de los ríos.
Jorge Canamari, presidente del Consejo Indígena del Pueblo Tacana (Cipta), afirmó a Mongabay Latam que la situación que viven los pueblos indígenas por la contaminación por mercurio es una “emergencia cotidiana”. “El agua está contaminada, tenemos las pruebas; los peces también están contaminados y aun así no recibimos atención del Estado”, reclamó.
“Hay comunidades que consumen agua del río, no tienen otra. No hay medicinas, no hay atención médica”, cuestionó.
Mongabay Latam se contactó con el Ministerio de Salud y Deportes de Bolivia para conocer las acciones que realizan en las poblaciones amazónicas que tienen niveles de mercurio por contaminación, pero no consiguió respuesta.
Canamari añadió que presentaron al Gobierno anterior y al de Rodrigo Paz una propuesta para la construcción de plantas piscícolas para dejar de consumir pescado contaminado, pero tampoco tuvieron respuesta hasta ahora. “Es frustrante, no nos escuchan”, dijo.
El último estudio sobre mercurio en población humana fue realizado por el Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), con la participación del Instituto de Servicios de Laboratorio de Diagnostico e Investigación en Salud (Seladis) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y el Instituto de Toxicología de la Universidad de Cartagena, Colombia.
En este estudio se muestra la exposición al mercurio y el estado de salud de mujeres de comunidades indígenas que habitan en las cuencas de los ríos Beni y Madre de Dios. Los resultados revelaron que nueve de cada diez mujeres indígenas en edad fértil presenta concentraciones superiores a los límites seguros.
Óscar Campanini, director del Cedib, afirmó a Mongabay Latam que para el caso de la cuenca del río Beni la concentración máxima de mercurio en las mujeres amazónicas fue de 22 ppm, mientras que en la del Madre de Dios de 9 ppm. Para ese estudio, dijo el experto, se tomaron muestras de 119 mujeres entre 30 y 40 años.
“Una de cada cuatro mujeres está por encima de dos partes por millón; es decir, presenta riesgos asociados con problemas cardiovasculares. Esto es como un termómetro de los efectos en mercurio de acuerdo con el nivel de exposición, medido como la concentración de mercurio en cabello”, detalló Campanini.
El experto afirmó que uno de los objetivos del estudio es lograr efectos en el Gobierno para que adopte soluciones a la realidad que atraviesan las comunidades indígenas amazónicas impactadas por la minería del oro. “Esta presentación va dirigida al Estado, que tiene que tomar acciones y dar soluciones a estos problemas de salud”, dijo Campanini.
Loayza, uno de los autores del estudio de la UMSA y WCS Bolivia, afirmó que las personas que consumen con más frecuencia cualquier tipo de pescado son las que tienen mayores niveles de mercurio. “En los casos de mayor preocupación, esa exposición puede asociarse con efectos neurológicos y del desarrollo, particularmente en niños y durante el embarazo. Estos efectos suelen estar asociados a exposiciones prolongadas y no necesariamente producen síntomas inmediatos o fácilmente distinguibles, lo que dificulta su identificación directa en las poblaciones”, afirmó el biólogo.
Ruth Alípaz Cuqui, representante de la Coordinadora de Defensa Nacional de Territorios Indígena Originario Campesino (Contiocap), recordó que en 2018 los pueblos indígenas se enteraron de que la minería del oro utilizaba mercurio, por lo que se solicitó a diversas organizaciones medir los impactos en los habitantes de poblaciones ribereñas del río Beni y en los peces.