2026-04-21

Gestión de Gobierno

Politólogo recomienda claridad, contundencia y rapidez al Gobierno para dar certidumbre ante los problemas que enfrenta

La falta de respuestas claras y de soluciones al problema de la gasolina de mala calidad, así como las dudas generadas en la población sobre los casos de las 32 maletas y el operativo de captura del narcotraficante Sebastián Marset, desgastan la imagen gubernamental, que tiene solo cinco meses y semanas de gestión.

El Gobierno nacional tiene que ser claro y contundente, y responder de manera precisa y lo más pronto posible; de esa manera, dar certidumbre a la población y a la opinión pública sobre los problemas que enfrenta en estos momentos, consideró el politólogo cruceño José Orlando Peralta.

“Aquí tienen que ser claros y contundentes ante esta situación, responder de manera precisa lo más antes posible, de manera que, a toda la gente y a la opinión pública, le de cierta certidumbre”, afirmó Peralta respecto a los varios problemas que enfrenta el Gobierno; entre los principales, la distribución de gasolina de mala calidad, el caso Maletas y las dudas generadas en el operativo realizado para capturar al narcotraficante Sebastián Marset.

La crisis provocada por la distribución de gasolina con goma y manganeso, denunciada a principios de febrero de este año, continúa sin resolverse, debido a que, según los afectados, principalmente los choferes, continúan con sus denuncias por los daños ocasionados en los motores de sus vehículos.

En una entrevista con Visión 360, Peralta, sobre este tema, sostuvo que: “no hay una explicación clara, todavía la gente sigue sufriendo por la mala calidad de la gasolina y; a eso se suma la falta de diésel en el país, en plena época de cosecha en Santa Cruz”, afirmó.

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Dijo que, al margen de ese problema por la gasolina de mala calidad, otra vez han vuelto las colas por diésel; por lo tanto: “el problema del combustible no ha sido resuelto de manera estructural por el Gobierno y esto puede pasarle factura política en el corto y mediano plazo”.

Otro de los casos que afecta la imagen del Gobierno es el de las 32 maletas que ingresaron en un vuelo chárter el 29 de noviembre del pasado año, las que fueron trasladadas a un galpón aprovechando el uso ilegal de un pasaporte diplomático por la exdiputada Laura Rojas. Las maletas no pasaron por los sistemas de control y desaparecieron, sin determinarse lo que tenían dentro.

En este caso, el edecán del ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, fue acusado de no haber informado del hecho a la autoridad por un teniente de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), quien prestaba sus servicios en el aeropuerto de Viru Viru el día en el que ingresaron las maletas y fue aprehendido, acusado de la comisión de varios delitos, entre ellos incumplimiento de deberes, uso indebido de influencias, concusión y encubrimiento.

Para el politólogo, el caso de las maletas le está “salpicando al ministro de Gobierno, sin pruebas”, aunque consideró que el edecán es una persona muy cercana a la autoridad; por lo tanto, en este tema recomendó que debe haber claridad en la comunicación.

“Tiene que haber una claridad comunicativa e indicar por qué no le dijo al ministro y, obviamente, eso genera ciertas dudas, ciertas manchas al trabajo que estaba realizando el ministro de Gobierno en otros casos”, advirtió.

Un tercer tema que genera susceptibilidades sobre las acciones del Gobierno es el que se refiere a la aparición de una caja fuerte perteneciente a Marset, según reveló el propio ministro de Gobierno, quien además precisó que en ella se encontraban joyas, dinero y documentación que puede dar luces sobre los nexos que tenía.

Peralta consideró que lo de las cajas fuertes “es un síntoma de la debilidad del Estado”, debido a que el fiscal general del Estado, Roger Mariaca, informó que no fue parte de la toma de esas cajas fuertes. “La Fiscalía como tal no estuvo presente en el momento en el que se abrieron esas cajas fuertes, cuando debería”, manifestó.

En este caso, consideró que se ve que hay procesos que no se cumplen de acuerdo con las normas legales, como la irrupción de las fuerzas del Estado en un lugar, pero sin respetar el debido proceso.

A consecuencia de estos escándalos, la gestión de Gobierno resulta afectada, debido a que los efectos que provocan estos problemas van de la mano de la gestión, ya que hay responsabilidades de los propios colaboradores del presidente, dijo.

Sin embargo, al margen de esta situación, consideró que el Gobierno no está siendo claro y contundente con las acciones que debe tomar, como la aprobación de varias leyes y las reformas a la Constitución Política del Estado.

Peralta dijo que entre estas acciones se encuentra la reforma de la CPE para reformar la justicia, requerida por el Tribunal Supremo de Justicia, lo que implica que debe trabajar con la Asamblea Legislativa, porque es la que debe aprobar las reformas constitucionales.

Desde su punto de vista, el Gobierno no ha dado atención aún a los temas estructurales y profundos que requiere para poder gobernar el país. Mencionó que hay críticas de asambleístas porque se está gobernando “a punta de decretos”, cuando se requiere que la Asamblea apruebe los créditos, el Presupuesto General del Estado, entre otros temas importantes.

“Hay una debilidad política del presidente, a pesar de la receptividad que tuvo para tomar decisiones políticas trascendentales que puedan tener vigencia, que puedan darle legitimidad”, argumentó.

Además de estas debilidades, para Peralta, todos estos problemas afectan la imagen del Gobierno y se debe a que tiene un problema comunicacional.

“El Gobierno tiene un gran problema: la falta de comunicación clara en momentos de crisis, desde una respuesta clara, sincera, precisa y que convenza a la población y a la opinión pública sobre esta situación”, afirmó.

Recomendó que, si hay algo que salpica a alguna autoridad, en la medida en que se demuestre que tiene alguna relación con los escándalos, se debería alejarla y escoger a otra persona en su lugar, pero no perjudicar la gestión en ese tema. “El Gobierno está siendo muy débil”, puntualizó.

Sin embargo, reconoció que a veces los supuestos escándalos son inventos que se vuelven virales y no tienen que ver con los ministros; en esos casos, dijo que el Gobierno tiene que convencer de ello a la población mediante una adecuada comunicación.

“Hay críticas que se vuelven virales, sean verdades o sean mentiras; por tanto, el Gobierno tiene que tener una capacidad de respuesta a esa situación y realizar un trabajo en redes sociales”, recomendó.

Peralta también observó la falta de un acuerdo interno de las autoridades, lo que genera debilidades y desconfianza, y advirtió que con el tiempo estas se van acumulando y desgastando la imagen gubernamental.

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