Día del Periodista
Juan Carlos “Gato” Salazar: “El rol del periodista y del periodismo es proporcionar información a la gente que necesita para ser libre”
Este 10 de mayo se celebra en Bolivia el Día del Periodista boliviano, establecido en 1938 por decreto del presidente Germán Busch, para reivindicar los derechos de los trabajadores de la prensa y reconocer su labor informativa. En contacto con Visión 360, el destacado periodista Juan Carlos “Gato” Salazar, señaló que el papel del periodista y del periodismo es dotar de información fidedigna que necesita la gente para ser libre, como rol dentro de la democracia y para que esta no se pierda.
El exdirector de Página Siete, indicó que el periodismo vive una época de crisis por la incursión de la plataforma digital para la información, lo que generó que haya más desinformación, además de que existe una vulneración al trabajo mismo y a los derechos de los periodistas y de una falta de respuestas de la justicia y entidades del Estado ante tales atropellos.
Este domingo se recuerda el día del Periodista Boliviano, en ese contexto de celebración ¿qué significa ser un periodista?
El periodista no solo interpreta la realidad para que la gente pueda entenderla. La interpreta para que pueda adaptarse a ella e incluso para que pueda modificarla. Es decir, el periodista no se limita a reproducir la realidad cual espejo ni a dar cuenta de lo que ve como simple observador externo, sino que interviene en la reconstrucción de esa realidad. En eso radica su poder y su influencia. Y también su responsabilidad, porque los periodistas y los medios se dirigen diariamente a la conciencia de las personas, a una audiencia que les abre las puertas de su conciencia.
El periodista y escritor cubano Alejo Carpentier solía decir que el periodismo es una “maravillosa escuela de vida". El periodista es la persona formada en esa escuela. Si “un buen periódico es una nación hablándose a sí misma”, como sostenía el dramaturgo Arthur Miller, el periodista es uno de los constructores de esa nación.
Yo creo –como dicen Bill Kovach y Tom Rosenstiel en ese hermoso libro que es “Los elementos del periodismo”–, que el propósito principal del periodismo y del periodista es “proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos”. Ese es su rol en una sociedad democrática.
Eres un periodista con una trayectoria enorme en el país, ¿desde tu perspectiva, qué cosas han cambiado en el ejercicio periodístico?
La historia del periodismo está ligada al desarrollo de la tecnología, desde la invención de la imprenta hasta la actual revolución tecnológica, pasando por otros adelantos, como el telégrafo, la fotografía, la radio, la televisión, el Internet, etc., que pusieron la información del mundo entero al alcance de todos. La revolución digital ha multiplicado la oferta informativa gratuita y ha vaciado los quioscos de prensa y mermado las audiencias de los medios audiovisuales; la caída de las ventas ha provocado, a su vez, una dramática disminución de los ingresos publicitarios, que ya se habían visto diezmados por la crisis económica de la primera década de este siglo.
Sin embargo, no es la primera vez que los medios de transmisión de noticias viven un momento de crisis o de transición. Ha ocurrido siempre en momentos de cambios tecnológicos significativos, pero ni la radio supuso la muerte del periodismo impreso ni la televisión la del radiofónico, aunque esta vez el choque sea más dramático con el auge de Internet y la “guerrilla cibernética” de las redes sociales, que ha cambiado los paradigmas y referentes del mundo contemporáneo. La revolución tecnológica también ha puesto en cuestión el rol de los medios convencionales como mediadores únicos entre la realidad social y las audiencias.
Al mismo ritmo de su evolución, los medios han ido cambiando como soportes de la información, pero la elaboración de los contenidos sigue siendo objeto del periodismo y su producción continúa en manos de los periodistas. No es la tecnología ni las técnicas que emplean los periodistas los elementos que definen el periodismo, sino los principios éticos que lo guían y la función que desempeña en la sociedad y en la vida de todo ciudadano.
Haz realizado reportajes, crónicas, noticias, prácticamente hiciste todos los géneros dentro del periodismo, con esa experiencia ¿qué les dirías a aquellos estudiantes o mujeres y hombres que se deciden estudiar esta profesión?
Como dije, el periodismo está viviendo un momento de crisis, de transición, pero no ha muerto, ni mucho menos. No es el periodismo el que está cambiando, sino los medios que le sirven de plataforma. Son los formatos y canales de distribución de la información los que se van adaptando a los tiempos y necesidades de las audiencias, pero detrás de cada contenido está y seguirá estando el periodista. Si me apuras, diré que es el buen periodismo el que salvará al periodismo de su actual crisis, entre otras razones porque es el único antídoto de ese mal del siglo XXI que es la desinformación que circula impunemente por las redes sociales.
El jueves, el Ministerio de Trabajo emitió una disposición que establece un "descanso", resolución que fue recibida con mofa y risa por algunos internautas y periodistas. Con esa situación, ¿un periodista descansa, es decir, la información no descansa, un periodista lo hace?
Es cierto, el periodista no descansa, porque la noticia no descansa. Lo que deberían hacer las autoridades es hacer cumplir las leyes que protegen a los periodistas frente a los problemas reales que confrontan, como la inseguridad física y laboral, el acoso político y judicial, la precarización laboral (bajos salarios, exceso de trabajo, inestabilidad, ect.). El periodismo es un oficio cada vez más precario y peligroso. Según la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia, ocho de cada 10 periodistas ejercen su labor en condiciones precarias y sin ningún tipo de respaldo estatal, y el 71% trabaja con contratos informales, fuera del amparo de la Ley General del Trabajo. ¡Terrible!
Hace un par de semanas se reportó un ataque o vulneración a los derechos de los periodistas en plaza Murillo, ¿crees qué, en el país, esa clase de situaciones se han incrementado?
Estos hechos son inadmisibles en una sociedad democrática. Ocurren porque las autoridades no ponen coto a las agresiones y, en muchos casos, las alientan. No estamos hablando únicamente del gobierno y de los organismos de seguridad, sino también de la Justicia que hace la vista gorda ante tales atropellos. Los periodistas han sido víctimas de todas las dictaduras y han pagado caro su compromiso con la lucha por la restauración de la democracia. El papel de la prensa y de los periodistas es el control independiente del poder, la fiscalización de los actos del poder, y los poderes del Estado están obligados a respetar esa función, porque sin prensa libre, sin libertad de expresión, no hay democracia.