2026-05-11

Hilando Fino

El deporte como circo

El deporte puede formar ciudadanos de bien, disciplinados y con valores, o servir al circo político; la diferencia está en quién lo administra.

Me resisto a aceptar esa idea. Sí, el deporte es espectáculo, pero no es circo. Sin embargo, muchos políticos todavía lo ven como gasto, complemento o simple entretenimiento para llenar horarios vacíos en los colegios.

Mientras algunos países utilizan el deporte para construir salud, educación y desarrollo, en Bolivia muchos lo usan únicamente para la foto.

No señores: el deporte es inversión, no gasto.

La actividad física no solo entretiene; es una herramienta de salud pública y transformación social. La Organización Mundial de la Salud sostiene que invertir en actividad física reduce costos en salud y mejora la calidad de vida. Inclusive caminar veinte minutos al día representa un beneficio para un adulto mayor.

En niños, el deporte combate la obesidad y la dependencia a las pantallas. En adolescentes y jóvenes funciona como barrera contra las drogas, el alcohol y otros vicios destructivos.

Y algo que muchos olvidan: el deporte es formativo, recreativo y competitivo. Forja disciplina, responsabilidad, carácter y fortaleza mental.

Pero volvamos al problema de fondo.

Muchos políticos siguen viendo el deporte únicamente como circo. Por eso nombran en cargos importantes a personas que creen que por practicar una disciplina o haber sido dirigentes ya están capacitadas para conducir políticas deportivas.

Y no es así.

Practicar deporte suma, claro que suma. Pero una cosa es competir y otra muy distinta entender gestión pública, planificación y desarrollo deportivo.

Ahí está uno de los grandes problemas del deporte boliviano. Hemos tenido autoridades deportivas que fueron ídolos deportivos, bartenders, fotógrafas, agrónomos y odontólogos, seguramente muy buenos en sus profesiones, pero sin formación en gestión deportiva. Porque administrar el deporte no es un premio político ni un casting de popularidad; requiere capacidad y visión.

Ya vimos autoridades mal elegidas que terminaron sin gestión, cuestionadas e incluso con procesos judiciales.

¿Por qué ocurre esto? Porque muchos gobiernos solo buscan el “show”. Les interesa organizar actividades que generen cámaras y popularidad momentánea. Si la selección gana, aparecen para la foto. Si un atleta consigue una medalla, corren con cheques gigantes y montos mínimos para aparentar apoyo.

Eso no es política deportiva.

La verdadera política deportiva se construye con planificación, escuelas de formación, infraestructura y programas contra el sedentarismo.

El deporte no puede seguir reducido al espectáculo de un día.

Las autoridades recientemente electas deben elegir bien a las autoridades deportivas. El deporte no necesita improvisados ni figuras decorativas, sino personas capacitadas y con visión de desarrollo.

Porque un país que convierte el deporte únicamente en espectáculo termina perdiendo mucho más que medallas: pierde salud, educación, disciplina, deportistas  y futuro.

Y porque aquello de “pan y circo para el pueblo” no construye ciudadanos; solo fabrica espectadores. Y eso, además, es muy maquiavélico.

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