Pedido
Los gremiales se suman al pedido de declaratoria de estado de excepción
Las voces se suman para que el Gobierno tome acciones y frene el bloqueo de 11 días que exige la renuncia del presidente Rodrigo Paz. El dirigente de la Confederación de Gremiales de Bolivia, Wilson Gutiérrez, exigió al mandatario declarar estado de excepción y acusó al ejecutivo de la COB, Mario Argollo, de haber asumido una posición estrictamente política.
La extrema medida de presión cumplió este viernes 11 días y golpea con mayor fuerza a El Alto, afectando también de forma directa a La Paz. “Se está castigando a la gente más humilde de la población boliviana. Hay necesidad e impotencia en nuestros compañeros gremiales por el bloqueo y el cerco”, aseguró el dirigente en contacto con los medios.
Ante esta situación, Gutiérrez demandó al presidente Paz dictar el estado de excepción para garantizar el retorno de la calma y la reactivación de las diferentes actividades económicas que están siendo perjudicadas por medidas que, según dijo, tienen un claro tinte político.
Varios sectores coinciden en esta solicitud. El dirigente de los gremiales de El Alto y de la denominada Central de Trabajadores de Bolivia, Toño Siñani, también se pronunció a favor de la medida constitucional, al igual que el representante de la Cámara de Transporte del Departamento de La Paz, Domingo Ramos.
Por su parte, y sin mencionarlo directamente, el expresidente Jorge Quiroga consideró que el Ejecutivo debe aplicar la ley y utilizar “todas las facultades” constitucionales.
Gutiérrez acusó a Argollo de enarbolar una demanda política al exigir la renuncia del presidente Paz, lo cual —según su criterio— no forma parte de una reivindicación laboral.
“Pedimos al señor Argollo que deje esa actitud que no es reivindicatoria; es política pedir la renuncia del presidente”, aseguró, y consideró que el ejecutivo cobista deberá asumir la responsabilidad por las dos personas fallecidas al no haber podido ser auxiliadas oportunamente debido a los bloqueos de caminos.
La ciudad de El Alto se ha convertido en el foco de las protestas, aunque la medida termina aislando también a La Paz del resto de Bolivia. Este escenario ya genera un preocupante desabastecimiento de alimentos y combustible en los mercados locales.