2026-05-18

Encuentro

La guerra en Irán pone a prueba la capacidad del G7 a dar una respuesta multilateral

El ministro francés y anfitrión del encuentro, Roland Lescure, lanzó hoy un mensaje en defensa de ese multilateralismo dirigido especialmente a Estados Unidos para que se sume a una búsqueda de soluciones colectivas.

EFE / París

La guerra de Estados Unidos contra Irán pone a prueba este lunes y martes la capacidad del G7 de Finanzas para ofrecer una respuesta multilateral a su creciente impacto económico, en una reunión de dos días de ministros del ramo de los siete países más ricos del mundo en París.

El ministro francés y anfitrión del encuentro, Roland Lescure, lanzó hoy un mensaje en defensa de ese multilateralismo dirigido especialmente a Estados Unidos para que se sume a una búsqueda de soluciones colectivas porque "las discusiones bilaterales no bastan para resolver todos los problemas".

"Vamos a demostrar que el multilateralismo es útil y que funciona", dijo Lescure, que puso como ejemplo la decisión tomada en marzo por los miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), incluido EE.UU., de sacar al mercado más de 400 millones de barriles de petróleo, un tercio del total, para calmar los mercados y evitar que el precio se disparara.

La principal preocupación económica es el cierre del estrecho de Ormuz, que priva al mundo de una parte fundamental del suministro de petróleo, gas natural licuado (GNL) y fertilizantes que se está traduciendo ya en un repunte de inflación, que amenaza con generar carencias y que se está trasladando al mercado de la deuda soberana cuyos tipos han subido a niveles que en algunos casos no se veían desde hace más de una quincena de años.

Estados Unidos, que ha intentado sin éxito que sus principales aliados se impliquen militarmente para forzar a Irán a que reabra el estrecho, llegó a París con una exigencia planteada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent:

"Hacemos un llamamiento a todos nuestros socios del G7, y de hecho a todos nuestros aliados y al resto del mundo -subrayó Bessent-, para que sigan el régimen de sanciones, de modo que podamos combatir la financiación ilícita que alimenta la maquinaria militar iraní y devolver ese dinero al pueblo iraní".

Pero esta estrategia no es vista con buenos ojos por los otros países del G7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá) y tampoco por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, que reclamó medidas coordinadas y evitar decisiones que "empeoren la situación".

Georgieva advirtió de que la economía mundial atraviesa un momento "muy crítico" e insistió en que la prioridad debe ser mitigar el impacto del choque que se está produciendo.

Otra de las advertencias vino del director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, que explicó que el colchón que ofrecían las reservas comerciales acumuladas antes de la guerra en Oriente Medio y la abundancia de crudo que alimentaba el mercado se acabará en cuestión de semanas si el estrecho de Ormuz sigue cerrado.

Por eso el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, insistió en que hay que "poner rápidamente fin al conflicto" y "abrir las vías marítimas para un paso seguro de los buques sin peajes" por ese estrecho.

Para los europeos, otra de las prioridades de este G7 de Finanzas es asociar al resto de países a la financiación del esfuerzo de guerra, ahora que el préstamo de 90.000 millones de euros de la UE a Kiev está ya encauzado y a unas semanas de que empiece a fluir el dinero.

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Dombrovskis señaló que espera que el resto de socios del G7 "aporten también su parte" en la financiación de Kiev y avisó que "ahora no es el momento de aliviar la presión de las sanciones contra Rusia", una crítica apenas velada a la decisión que tomó Estados Unidos poco después de empezar su guerra contra Irán de levantar parcialmente el veto a las exportaciones de petróleo ruso.

El ministro ucraniano de Finanzas, Sergui Marchenko, invitado por Francia a participar en el encuentro para hacer valer sus intereses ante Washington, evitó pronunciarse con claridad ante la prensa sobre la necesidad de restablecer esa prohibición de venta del petróleo ruso.

Marchenko se escudó en que esa es una decisión soberana de Estados Unidos, que evalúa la situación desde una perspectiva más amplia, e hizo hincapié en que los ucranianos lo que hacen es "todo lo posible para debilitar la economía rusa, especialmente las refinerías" y otras infraestructuras de las que se nutre su maquinaria militar.

En esta ministerial, que será seguida el martes por la tarde por una conferencia internacional contra la financiación del terrorismo que clausurará el presidente francés, Emmanuel Macron, se abordan otros temas como los desequilibrios macroeconómicos mundiales o la forma de asegurar el aprovisionamiento en minerales críticos.

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