2026-05-20

Violencia

Colegio de Psicólogos de Bolivia: La población paceña vive en un estado de estrés crónico, desesperanza e inseguridad por los bloqueos y la violencia

“Realmente hay una afectación hacia la vida y cuando nosotros estamos sobreviviendo, estamos en un estado de alerta permanente de supervivencia, entonces, producto del estrés postraumático fuerte y agudo del día de ayer, pero constante y permanente en estos días, se va a ocasionar ansiedad, angustia emocional y preocupación permanente”

La población paceña vive un estado de “estrés crónico” desde el inicio del bloqueo de carreteras impulsado por la Federación Departamental de Campesinos de La Paz Túpac Katari, hace 20 días, exigiendo la renuncia del presidente, Rodrigo Paz, medida que dejó aislada a la ciudad del resto del país, advirtió la presidenta del Colegio de Psicólogos de Bolivia, Verónica Alfaro.

Esta situación provoca inseguridad, desesperanza y hasta miedo de perder la vida por la conducta violenta de los sectores movilizados, que además desataron hechos de extrema violencia contra la población, impidieron el paso de ambulancias, vehículos que transportaban oxígeno medicinal para hospitales y el traslado de pacientes que requerían atención médica de emergencia, dijo a radio Erbol.

Alfaro manifestó que la población todavía arrastra las secuelas emocionales de los bloqueos y sostuvo que: “yo diría que tenemos un estrés crónico desde que han empezado estos bloqueos y la falta de alimentos en la población”, dijo, en referencia a la medida de presión instruida por la Central Obrera Boliviana (COB).

Consideró que el pasado lunes se vivió un “caos terrible” por las acciones agresivas y violentas que tuvieron que soportar los ciudadanos paceños, situación que también se registró en la ciudad de El Alto, donde continúa el bloqueo indefinido.

Ese día, una masiva marcha de campesinos, mineros, fabriles, entre otros sectores, llegó desde varias provincias de La Paz hasta el centro de la ciudad con el propósito de ingresar a la Plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio de Gobierno. Durante el recorrido hicieron explotar cachorros de dinamita y muchos portaban palos con los que amedrentaban a la población.

Lee también: Campesinos anuncian nuevas movilizaciones y rechazan paso humanitario en puntos de bloqueo

Cuando se encontraban en inmediaciones de la plaza fueron repelidos por la Policía Boliviana con gases lacrimógenos y, al verse impedidos de ingresar al lugar, cometieron actos de violencia, vandalismo y agresiones contra las personas que encontraban a su paso.

Además del miedo a la violencia, también se genera desconfianza, porque la gente deja de creer en las instituciones y en las autoridades, al no percibir seguridad ni siquiera desde el discurso, sostuvo.

A ello se suma que las personas piensan constantemente en la falta de alimentos, combustible y otros productos esenciales. “Todo esto nos está consumiendo poco a poco también en nuestras ciudades”, advirtió.

Debido a estos hechos, señaló que las personas observan el escenario con mucha desesperanza e inseguridad. En algunos casos se generan crisis de ansiedad e incluso ataques de pánico, sobre todo en quienes ya presentan alguna condición o trastorno mental.

“No todas las personas somos iguales, todas somos diferentes y especialmente en la parte psicológica. Hay personas que ya tienen un trauma anterior, por ejemplo, o están viendo situaciones de agresión y son más afectadas”, afirmó.

“No es normal ver que a una persona le estén golpeando en un minibús, que agredan a una persona (policía) o a alguien que simplemente trabaja en una institución como el teleférico con tanta saña; creo que eso rompe la sensibilidad de cualquiera”, manifestó.

Lee también: Bloqueo en la Autopista impide el ingreso al Aeropuerto Internacional de El Alto

Indicó que este estado se agudiza en personas que atravesaron experiencias traumáticas, como los hechos registrados en noviembre de 2019, tras la renuncia del expresidente Evo Morales, o durante la pandemia del Covid-19.

Alfaro sostuvo que estos acontecimientos generan estrés traumático y consideró que la población de La Paz y El Alto está viviendo una especie de “secuestro” y “cerco” por parte de los sectores que mantienen aisladas ambas ciudades.

A raíz de la situación actual, la población siente que su vida está en riesgo por la falta de alimentos, medicamentos y atención en salud. También se refirió a la situación de los hospitales por la escasez de oxígeno, medicamentos, insumos y alimentos, situación que afecta directamente la vida de las personas.

“Realmente hay una afectación hacia la vida y cuando nosotros estamos sobreviviendo, estamos en un estado de alerta permanente de supervivencia; entonces, producto del estrés postraumático fuerte y agudo del día de ayer, pero constante y permanente en estos días, se va a ocasionar ansiedad, angustia emocional y preocupación permanente”, afirmó.

A ello se suma el desabastecimiento de alimentos y el hecho de que muchas personas no pueden llevar comida a sus hogares, situación que incrementa la ansiedad.

Explicó que el estrés y la situación que atraviesan las personas terminan afectando incluso la parte cognitiva, provocando pérdida de esperanza e inseguridad.

“Ya lo hemos visto en situaciones anteriores, cuando estábamos en 2019 y también durante el Covid. Cuando hay situaciones extremas que afectan la seguridad, la vida y la salud, realmente las personas tienden a exacerbar su sintomatología preexistente”, afirmó.

Lee también: Médicos deslindan responsabilidades de probables decesos de pacientes debido a la falta de oxígeno, alimentos y medicamentos

Explicó que se trata de situaciones “muy graves, altamente graves”, por lo que el Colegio de Psicólogos de Bolivia solicitó la instalación de un diálogo. Sin embargo, manifestó que el tiempo transcurre y no se puede esperar indefinidamente, porque para ello se necesita predisposición de ambas partes en conflicto.

Alfaro también se refirió a los hechos violentos registrados el pasado lunes contra ciudadanos por parte de ponchos rojos, mineros y otros sectores movilizados que exigen la renuncia del presidente, Rodrigo Paz.

Consideró que, desde la psicología de masas, las personas que participan en manifestaciones pierden la individualidad y sus emociones pueden exacerbarse; además, no descartó el posible consumo de sustancias que alteren la conducta.

Sin embargo, sostuvo que estas personas “no están viviendo en son de paz”. “Estas personas sí tienen una idea fija, tienen mecanismos justamente para llegar a su propósito”, afirmó.

Mencionó los videos difundidos en redes sociales que muestran agresiones contra ciudadanos y recordó el caso de instituciones que trabajan con niños con discapacidad, cuyos pacientes se dirigían a terapias.

“El bus donde iban estos niños ha sido violentado por los ponchos rojos. Entonces, ¿qué estamos viendo en todo esto? Más allá de condiciones un poco irracionales de estas personas, insensibles y, bueno, con rasgos obviamente más profundos, incluso antisociales”, afirmó.

Consideró que, aunque suele decirse que en una masa movilizada “nadie piensa”, desde su perspectiva existe un liderazgo que dirige al resto, desde la psicología de masas e incluso desde la psicología criminal.

Cuestionó que, en situaciones de violencia, la Policía permaneciera inmóvil, mientras desde el otro lado había voces que incitaban a saqueos y enfrentamientos.

“No es que nadie piense; hay una persona que piensa en esa masa y tiene objetivos muy bien calculados”, sostuvo. Asimismo, afirmó que quienes atacaron la ciudad cometieron un “acto criminal”.

Lee también: Marcha de Palca avanza hacia La Paz bajo resguardo policial y en medio del cierre de negocios

“Los rasgos antisociales están exacerbados justamente por este hecho de estar en masa, pero eso tampoco tiene que quitar la responsabilidad. Hay gente que maneja, manipula y tiene que ser responsable de todos los daños que haya causado”, señaló.

Alfaro lamentó que estas conductas violentas sean normalizadas, en algunos casos, por analistas e intelectuales que justifican o pretenden relativizar el sufrimiento ajeno. “Eso no es racional ni tampoco empático con la población”, sostuvo.

“Nosotros tenemos que poner un alto a todo tipo de violencia. Los problemas no se resuelven gritándonos ni enfrentándonos; los problemas siempre se van a resolver hablando con la verdad”, manifestó.

Añadió que se deben poner límites porque hay otras personas afectadas y no se puede normalizar el sufrimiento ni la incertidumbre.

“¿Cuándo vamos a tener leche?, ¿cuándo vamos a tener pollo? Hay personas que, por ejemplo, por su dieta médica no pueden comer otra cosa. ¿Cuántos enfermos renales tenemos cuya dieta es pollo?”, cuestionó.

También se refirió a las personas que están siendo afectadas en su salud y señaló la necesidad de brindar apoyo alimentario y espacios para expresar las emociones acumuladas por la tensión que se vive; además, en algunos casos, recomendó recurrir a ayuda psicológica.

“A mí sí me preocupa bastante el tema de los niños, los niños que están viendo tanta violencia. También me preocupa el tema de aquellos padres que no tienen recursos, que no logran conseguir alimentos y muchas veces llegan a casa sin decir que no pudieron conseguir nada. Entonces aparece la ira y el descontrol emocional, lo que puede generar más violencia dentro de la familia”, sostuvo.

Te puede interesar