Mundial 1962
El calvario que pasó la “Araña Negra” en el Mundial chileno
El Mundial que se desarrolló en Chile 1962 fue especialmente duro para Lev Yashin. Apodado “La Araña Negra” debido a sus largos brazos y a que siempre utilizaba ese color en su uniforme, el portero de la Unión Soviética recibió multitud de críticas por su actuación durante el torneo.
El calvario de Yashin comenzó en el último partido de la primera fase ante Colombia. La URSS ganaba fácilmente por 4-1 en la segunda vuelta, pero Colombia creció, dio la vuelta al partido y logró un meritorio empate a cuatro. Aquel partido catapultó a la fama al colombiano Marcos Coll, autor del primer y único gol olímpico de la historia de los Mundiales. En el minuto 68 de partido y con 4-1 en el marcador, Coll inició la remontada colombiana con un gol nunca visto a ese momento. Sacó de esquina al primer palo; el defensa Voronin dejó pasar el balón pensando que Yashin atraparía el balón, pero “La Araña Negra”, que no se esperaba el fallo de su compañero, solo pudo ver cómo el esférico se alojaba muy despacio en sus mallas.
Lo peor llegó en cuartos de final. La URSS quedó eliminada tras perder 2-1 ante Chile y Yashin quedó marcado como uno de los responsables del fracaso soviético. “¿Qué demonios estaba haciendo el camarada Yashin que se comió esos dos goles?”, llegó a decir la prensa soviética tras el partido. L’Equipe fue más allá y predijo que la carrera de Yashin había llegado a su fin a sus 32 años. El periódico francés se equivocó por completo.
“¿Qué demonios estaba haciendo el camarada Yashin que se comió esos dos goles?” fue uno de los titulares de la ácida prensa soviética. A su vez, el prestigioso periódico L’Equipe fue más duro aún y vaticinó que la carrera de Yashin estaba terminada a sus 32 años.
Lev Yashin en uno de los partidos en los que defendió la portería de la Unión Soviética.
El Balón de Oro
Al año siguiente, en 1963, Yashin se convirtió en el único portero de la historia en conquistar el Balón de Oro, el trofeo que premia al mejor futbolista del mundo, aunque en esa época solo podían aspirar al galardón los europeos que jugaran en equipos de ese continente. Yashin volvió a jugar otro Mundial más, el de Inglaterra 1966, donde lideró a la URSS hasta la cuarta plaza y fue incluido de nuevo, como ya ocurriera en Suecia 1958, en el equipo ideal como el mejor portero del torneo.
Luego, regresó para disputar su tercer mundial consecutivo con el soviético en Inglaterra y allí, bajo su liderazgo, conquistaron la que hasta hoy es la mejor clasificación soviética en un Mundial: el cuarto puesto.