Posición
Ministro Justiniano afirma que el conflicto en Bolivia responde a intereses ilícitos transnacionales y anuncia una respuesta “no improvisada”
Durante el acto de reconocimiento por parte de las Fuerzas Armadas, el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, aseguró que el actual conflicto que golpea a gran parte del país ha trascendido el ámbito nacional al incorporar factores transnacionales de financiamiento “oscuro” e intereses de estructuras vinculadas al narcotráfico que buscan fracturar la convivencia democrática.
“Frente a quienes pretendan quebrar el orden constitucional, las Fuerzas Armadas cumplirán su misión con disciplina, serenidad y patriotismo. Esta no será una respuesta improvisada; será una respuesta institucional, democrática y de Estado”, advirtió durante la ceremonia desarrollada en el Colegio Militar del Ejército.
Justiniano expresó esta postura en medio de un prolongado bloqueo de carreteras que ya lleva 39 días y mantiene sin alimentos, combustible ni insumos médicos a varias regiones del país, las cuales se encuentran aisladas de sus centros de abastecimiento y al borde de una crisis humanitaria.
Un reciente intento de desbloqueo en San Julián, Santa Cruz, dejó cuatro policías heridos por proyectiles de arma de fuego, uno de ellos con una herida de entrada y salida en la cabeza. Imágenes de lo sucedido mostraron a civiles portando armas largas y ejerciendo un nivel de violencia que obligó al repliegue de las fuerzas del orden desplegadas en la zona.
Asimismo, videos grabados en el altiplano y en el Chapare mostraron a grupos armados en esta compleja coyuntura de conflictividad, cuya demanda central es la renuncia del presidente Paz. Grupos afines a Evo Morales, afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB), campesinos y maestros rurales participan activamente en este prolongado bloqueo.
“Bolivia enfrenta hoy una amenaza que ya no puede ser vista solamente como un conflicto interno. Hay componentes transnacionales, financiamientos oscuros, intereses criminales y estructuras vinculadas al narcotráfico que buscan debilitar al Estado, fracturar la convivencia democrática y someter a la población mediante el miedo”, denunció el ministro.
Además, añadió: “Cuando no pudieron doblegar al país con los bloqueos, algunos sectores decidieron escalar; pasaron del bloqueo a la violencia, de la piedra a la bala, y ahora pretenden utilizar métodos de terror, movimientos de rebelión y acciones de sedición para imponer por la fuerza lo que no pueden conseguir por la vía democrática”.
A 39 días de las movilizaciones, actores económicos, cívicos, políticos y organizaciones sociales exigen al Gobierno declarar el estado de excepción para restablecer el orden. Esta demanda cobra mayor fuerza debido a que el Ejecutivo ya cuenta con una ley que establece las reglas para su declaración, incluidos los plazos, procedimientos y mecanismos de protección legal para los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Boliviana encargados de ejecutarla.
Durante el acto militar, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Víctor Hugo Balderrama, reafirmó la decisión institucional de mantener el “más estricto apego a la Constitución Política del Estado y al orden democrático legalmente constituido”.
“Camaradas de las Fuerzas Armadas, ante el nuevo ministro de Defensa del Estado Plurinacional de Bolivia, los exhorto a continuar trabajando con la misma lealtad y amor a la patria que siempre nos han caracterizado. Tengan siempre presente que las Fuerzas Armadas han sido, son y seguirán siendo el baluarte de la defensa de la patria, y nosotros somos los principales actores en este cometido”, afirmó.
En un eventual estado de excepción, los militares y policías serán los encargados de materializar la medida por un lapso de hasta 90 días, de acuerdo con la Ley de Regulación de Estados de Excepción.
Justiniano aseguró que el Estado responderá con prudencia, legalidad y firmeza ante cualquier intento de generar violencia, miedo, narcoterrorismo y sometimiento en la población.
“También debemos decirlo sin rodeos: la prudencia no es ausencia del Estado, la contención no es debilidad y la voluntad de diálogo no significa renunciar al deber de proteger a Bolivia. Frente a quienes buscan convertir el miedo en método político, el Estado actuará con legalidad. Frente a quienes intenten someter al país mediante la violencia, actuará con firmeza”, advirtió.