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El cotejo Bélgica vs. Egipto, un choque entre dos fortalezas, da inicio al Grupo G
FIFA y agencias
Un enfrentamiento entre dos fortalezas: Bélgica y Egipto, dará inicio este lunes al Grupo G de la Copa del Mundo, que completan Irán y Nueva Zelanda, que disputará su partido de la primera fecha unas horas más tarde.
El estadio Lumen de Seattle, casa de los Seahawks de la NFL y de los Sounders de la MLS, con capacidad para 72.000 espectadores, será escenario del cotejo, que se jugará desde las 15.00 (hora boliviana).
Las dos selecciones terminaron invictas las eliminatorias para la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Los “Red Devils” ganaron su duelo en Catar 2022 contra Canadá y buscarán el mismo resultado contra Egipto, que regresa al torneo tras su participación en Rusia 2018 y que no ha ganado ningún partido en sus tres presentaciones previas (1934, 1990 y 2018).
Estas selecciones se encontraron en un amistoso previo a Catar 2022; los faraones se quedaron con el triunfo por 2-1.
El combinado europeo sigue siendo un equipo con calidad, sobre todo en ataque, aunque en transición hacia nuevas hornadas y, además, con Rudi Garcia como nuevo seleccionador desde 2025. No encajaron bien la chapa de favorita bajo la llamada “generación de oro” después del tercer puesto en Rusia.
Cuatro años después, en Catar 2022, Bélgica no pasó de la fase de grupos y sus participaciones en Eurocopas se quedaron también a medias. Ahora, sin tanta presión, y aun con jugadores de renombre como Thibaut Courtois, Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku, Leandro Trossard y Jérémy Doku, los belgas quieren colarse en rondas finales partiendo desde un Grupo G asequible.
El debut es el partido más destacado y Egipto también lo sabe. Los faraones vuelven a la Copa del Mundo tras perderse la cita de hace cuatro años y, como Bélgica, cuajaron una gran fase de clasificación sin conocer la derrota. La férrea defensa y la buena mezcla de experiencia y juventud tiran de los africanos.
Omar Marmoush, Trézéguet, Mostafa Mohamed o la perla Hamza Abdelkarim, de 18 años, son buenos escuderos para un Mohamed Salah que podría estar ante su último baile con Egipto, a sus 33 años. El ex del Liverpool, sin equipo para la próxima temporada tras dejar Anfield, acapara los focos en una Egipto que aspira a estrenar su casillero de victorias en el que es su cuarto Mundial.
Irán vs. Nueva Zelanda
En medio de las sanciones de Estados Unidos contra el Gobierno de Teherán, Irán afronta este lunes el debut del Mundial en suelo estadounidense bajo un tenso ambiente político que contrasta con el “boom” del combinado de Nueva Zelanda a través del fenómeno viral en redes sociales del jugador Tim Payne.
El equipo iraní pisará territorio estadounidense por primera vez para iniciar un camino que se forja íntegramente en Estados Unidos, pero que se encuentra completamente condicionado por el cerco diplomático impuesto por el Gobierno del presidente Donald Trump.
Y es que mientras los 47 equipos restantes gozan de bases en ciudades próximas a los encuentros, los iraníes deberán aterrizar apenas unas horas antes del pitido inicial, encarar el partido y salir del país de manera inmediata hacia su campamento base en la ciudad de Tijuana, en México.
Al bloqueo administrativo se suman otras severas restricciones impuestas por Trump, como el recorte de su comitiva técnica y la cancelación de entradas para sus aficionados, factores que hacen partir al equipo con aparente desventaja en el campo.
Los “All Whites” y el triunfo del meme
La compleja coyuntura con la que parte Irán en el Mundial, y que parece lejos de apaciguarse en el plano geopolítico debido al recrudecimiento de las hostilidades en los últimos días entre ambas naciones, contrasta con Nueva Zelanda, su primer rival del Grupo G.
Los “All Whites”, históricamente considerados un equipo modesto y de corto recorrido en el panorama internacional, llegan a la cita con el respaldo de millones de nuevos aficionados que ni siquiera sabían ubicar sus clubes en el mapa hace apenas unas semanas.
El responsable de este repentino “boom” es Tim Payne, quien pasó de tener poco menos de 5.000 seguidores en Instagram a superar los 5,5 millones en cuestión de días.
Ni un gol de antología ni un fichaje millonario elevaron su figura, sino el propio Internet. Una campaña orquestada por el creador de contenido argentino Valen Scarsini propuso a su comunidad convertir al futbolista con menos presencia digital del torneo en el próximo ídolo de masas.
Aunque Payne no resulta la principal figura técnica de los neozelandeses, su efímera fama impulsará anímicamente a una plantilla que busca capitalizar el desgaste de Irán, pese a que las apuestas colocan a los persas no solo como los ganadores del encuentro, sino con muchas posibilidades de pasar de ronda.