2026-06-15

La Tribuna

Nadie es profeta en su tierra

En esta edición número 23 del Mundial, el 23.2 % son jugadores naturalizados; es decir, de los 1.248 futbolistas inscritos para el torneo, 289 representan a un país diferente a su lugar de nacimiento.

Alemania debutó con una goleada de proporciones ante Curazao por 7-1 demostrando su poderío y supremacía ante una débil selección, que es un país autónomo del Reino Unido y de los Países Bajos.

Curazao, con una población de más de 158.000 habitantes, por primera vez participa de una Copa del Mundo y con una particularidad: de los 26 jugadores convocados por Dick Advocaat, 25 son naturalizados; un dato llamativo sin lugar a dudas.

¿A que va esto?, en esta edición número 23 del Mundial, el 23.2 % son jugadores naturalizados; es decir, de los 1.248 futbolistas inscritos para el torneo, 289 representan a un país diferente a su lugar de nacimiento; y si quiere un número más preciso, 40 de las 48 selecciones tienen un futbolista naturalizado.

De acuerdo a los datos de la FIFA, solo las selecciones de Austria, Arabia Saudita, Colombia, Brasil, República Checa (hoy Chequia), Panamá, Sudáfrica y Suecia, están conformadas exclusivamente por jugadores nacidos en el país que representan.

Una historia muy particular tiene que ver con Julián Quiñones, el delantero colombiano naturalizado mexicano que tuvo que salir de su natal Magüi Payán Nariño. Él nunca dudo de sus condiciones y sabía que con sus goles no solo podría ayudar a su familia, sino también le daría la posibilidad de jugar una Copa del Mundo, aunque no con la selección de su país.

Si bien Quiñones jugó con el combinado cafetalero en categorías menores, sabía que el destino le tenía preparado otro rumbo. Por eso, en determinado momento, le dijo no a Colombia, porque como él lo manifestó: “México me dio todo” y por eso decidió naturalizarse mexicano.

El 11 de junio del 2026 para Quiñones quedará marcado en su retina, porque no solo convirtió el primer gol de México en este Mundial, también marcó su primer gol con la selección azteca en la Copa.

Esa es la diversidad del fútbol, esto es también lo que nos muestra la Copa del Mundo, con historias como la de Quiñones, o la de los 25 jugadores de Curazao que se naturalizaron para jugar por esa selección, confirmando una vez más que nadie es profeta en su tierra y así como en la vida, el fútbol también permite cumplir tus sueños, en este caso, jugar un Mundial con la camiseta de otro país.        

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