2026-06-27

Mundial 2026

Néstor Lorenzo, el entrenador que primero aprendió a escuchar

Tiene más de 20 años de experiencia en la gestión de planteles en la Copa del Mundo, pero es la primera vez que está al frente. Jugó con Maradona, aprendió en Argentinos Juniors y se formó con Pekerman.

FIFA

Le gustaba juntarse con un grupo de chicos que era mayor que él. Todavía no había llegado a la adolescencia, pero él se relacionaba con chicos de 15 o 16 años. Con ellos jugaba al fútbol -se destacaba- pero principalmente se ponía en una posición de aprendizaje. Escuchaba, recolectaba, aprendía. 

Pasó el tiempo y Néstor Lorenzo se mantuvo más o menos en la misma línea. A los 60 años, es el líder del proyecto de la Selección Colombia en la Copa Mundial 2026. Pero, para llegar hasta ahí, pasó décadas aprendiendo de otros antes de asumir el rol principal.

En 1990, fue uno de los que más protestó al árbitro Codesal por el penal que derivó en el gol del título para Alemania ante la Selección argentina. Luego del partido, como Maradona, lloró mientras sangraba de la nariz por un golpe. Jugó con una lesión en el aductor que luego del encuentro derivó en un hematoma inmenso y un desgarro que llevó tiempo curar. 

Como jugador tuvo varios maestros, muchos surgidos de la escuela de Argentinos Juniors, el semillero del mundo, cuna de la aparición de Diego Maradona, Claudio Borghi, Sergio Batista, Juan Román Riquelme y más. Entre sus maestros estuvieron José Yudica, Francis Cornejo, Omar Saporiti y también su padre, quien lo dirigió en las divisiones juveniles. Sin hablar mucho, pero con tono fuerte, siempre fue uno de los que más aprendió. 

Trabajó con la Selección argentina como parte del cuerpo técnico de José Pekerman rumbo a la Copa Mundial 2006. Integró un plantel plagado de estrellas: Carlos Tevez, Pablo Aimar, Juan Román Riquelme, Javier Saviola... y un tal Lionel Messi. Años más tarde acompañó a Pekerman en la Selección Colombia, donde participó de un proceso que desembocó en la mejor generación de la historia del país. En Brasil 2014, alcanzó los cuartos de final de la Copa Mundial 2014 con un James Rodríguez brillante. Un plantel talentoso que agregó competitividad y capas de dureza en momentos de necesidad. 

"Cuando empecé a entrenar... uno de joven tiene esa energía, ese ímpetu de querer enseñar, de descubrir cosas en el juego. Uno lo descubre, pero no inventa nada. Todo está inventado. Creo que nosotros copiamos de lo que vemos y tratamos de repetir acciones a favor. En ese sentido, con información tan globalizada, los equipos se han equiparado bastante", dijo Lorenzo a FIFA. 

Lorenzo (der.), en el cuerpo técnico de Pékerman en Argentina. Foto: FIFA.

 

En julio de 2022 se hizo cargo de la Selección Colombia, en lo que sería su primera gran experiencia como entrenador único, aunque ya había tenido un paso por Melgar de Perú. "Me contrataron para clasificar al Mundial, pero nosotros queremos más", dijo en la rueda de prensa previa al partido ante Portugal, en Miami, en el que la Tricolor buscará quedarse en lo más alto del Grupo K, misión que el entrenador admitió de fundamental para aclarar el camino de su equipo en la llave del torneo.

"José es un hombre que no toma decisiones al azar, realmente tiene mucha experiencia. Tiene muy buen ojo para distinguir rápido las diferencias que se pueden hacer en el campo y la confianza que le da a los jugadores", explicó Lorenzo sobre sus más de 10 años al lado de Pekerman.

Lorenzo, entrenado por Bilardo en 1990, parece haber adoptado su ADN argentino a la manera colombiana. Preocupado por los detalles, atento a los análisis y las métricas..., su equipo conserva la frescura de un país que aprendió del toque de Valderrama y la calidad de Faustino Asprilla, entre otros. "No hay que quitarle el disfrute por el juego. El jugador colombiano tiene talento, alegría, físico, muchas condiciones naturales que lo hacen competir a alto nivel. Dentro de esa alegría que le da al juego, hay que agregarle un poquito de responsabilidad, orden táctico, disciplina", explicó.

Esa mirada también explica su confianza en los futbolistas de talento. Lorenzo nunca dejó de creer en James Rodríguez desde que asumió, pese a los períodos de inactividad que atravesó en distintos clubes. Alrededor suyo encontró una manera de jugar que rescata la posesión, pero también explota los costados con Jon Arias y, especialmente, Luis Díaz, su futbolista más desequilibrante. Su debilidad por los creativos también se refleja en Juan Fernando Quintero, otro número 10 al que respaldó pese a sus irregularidades.

Lorenzo contó que siempre les relata una pequeña historia a los mediocampistas de sus equipos: “Una vez le preguntaron a Bochini, aquel 10 de Independiente que para Maradona fue el mejor jugador que había visto: ‘Bocha, ¿cómo hace usted para jugar tan bien?’”. Y el Bocha respondió: ‘Y yo nada, me pongo a donde no hay nadie y se la doy al que está solo’”.

Hoy ya no ocupa el lugar del asistente que observa detrás de José Pekerman. Es quien toma las decisiones. "Es una responsabilidad grande, lo tomo con cuidado", dijo. Pero conserva el hábito que lo acompañó desde chico, cuando prefería escuchar a los mayores antes que hablar. Cambió el rol, no la manera de entender el fútbol. A los 60 años, Néstor Lorenzo todavía aprende.

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