Bioquímica y Farmacia
Biofármacos y cosmética farmacéutica: la nueva frontera de la Bioquímica y Farmacia
Los productos biológicos, conocidos también como biofármacos, forman parte de una categoría cada vez más relevante en la medicina moderna. La FDA (por sus siglas en inglés, Food and Drug Administration) señala que estos incluyen vacunas, componentes sanguíneos, terapias génicas, tejidos y proteínas terapéuticas recombinantes, entre otros productos desarrollados a partir de sistemas biológicos.
Para Jhovana Villacorta, docente de la carrera de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz, innovar en este campo significa ir más allá de una formulación convencional. “La innovación en biofármacos y productos cosmético-farmacéuticos consiste en trascender de la fórmula estándar a la solución diseñada”, afirma.
Según la especialista, la tecnología de bioprocesos permite atender enfermedades que antes no tenían respuesta y mejorar la calidad de vida mediante cosméticos con base científica real, no únicamente estética. En ese sentido, esta área vincula ciencias como la ingeniería, la biología molecular y la gestión de riesgos para garantizar productos seguros, eficaces y de calidad.
Por su parte, la analítica de datos coadyuva en la toma de decisiones. “Ya no operamos por ensayo y error; ahora operamos basándonos en modelos predictivos. Al utilizar herramientas de simulación, podemos realizar pruebas virtuales que nos ahorran meses de experimentación física”, sostiene.
El potencial de esta mención dialoga con el contexto boliviano. WWF Bolivia identifica al país como uno de los 15 Estados megadiversos del mundo y señala que alberga más de 20.000 especies de plantas, una riqueza natural que puede abrir oportunidades para la investigación, la estandarización y el desarrollo de productos farmacéuticos y cosméticos con valor agregado.
“Lo que podemos desarrollar es capacidad productiva con sello local”, indica Villacorta. La docente explica que los profesionales formados en esta área podrán formular productos dermatológicos y farmacéuticos aprovechando la biodiversidad, pero bajo procesos estandarizados y guías modernas de buenas prácticas de manufactura o referencias internacionales.
“Esto es importante, ya que brinda la oportunidad a los profesionales jóvenes de convertirse en actores proactivos de la salud de nuestra región, considerando que Bolivia cuenta con una biodiversidad amplia, pudiendo potenciar la medicina tradicional”, añade.
La cosmética farmacéutica, por su parte, gana fuerza porque ya no se entiende solo como un campo asociado a la apariencia, sino como un espacio en el que intervienen ingredientes activos, evidencia científica y seguridad. Una revisión sistemática publicada en Frontiers in Medicine analizó 70 estudios sobre aceites esenciales en aplicaciones dermocosméticas, evaluando su eficacia, seguridad e innovación en el cuidado de la piel.
Según una publicación de la Asociación Española Empresas Biotecnología (Asebio), titulada Biotecnología en al ámbito de la cosmética, “la biotecnología y sus procesos de transformación genética de organismos y componentes se han convertido en una importante herramienta para mejorar la productividad y la calidad, así como para adaptar las producciones a intereses industriales o del consumidor en ámbitos en los que hasta ahora no se encontraban muy implantados, como es el caso de la cosmética”.
Para Villacorta, el desarrollo de biofármacos y productos cosmético-farmacéuticos exige dominar herramientas que permitan reducir la incertidumbre. “En la biotecnología moderna, el modelado y la analítica de datos son nuestros mejores aliados para la gestión de riesgos basada en la ciencia”, explica.
En la industria farmacéutica y cosmética, la innovación no puede separarse del control de calidad. “El control de calidad es el corazón de toda la industria, es el primero y último filtro de seguridad durante todas las etapas de manufactura”, remarca Villacorta.
La Organización Mundial de la Salud señala que las Buenas Prácticas de Manufactura definen medidas para la producción y el control de calidad, y buscan que los procesos estén definidos, validados, revisados y documentados. Esta exigencia es clave para medicamentos, productos biológicos y otros desarrollos vinculados a la salud.
En esa misma línea, la docente subraya que los ensayos fisicoquímicos permiten verificar si un producto tiene la composición correcta, mientras que los microbiológicos garantizan que esté libre de contaminantes. “La calidad en farmacia es una cuestión de ética profesional”, afirma.
Ante este panorama de innovación, la carrera de Bioquímica y Farmacia de Unifranz cuenta con la mención en Innovación y Desarrollo de Biofármacos y Productos Cosmético Farmacéuticos. Esta área forma profesionales capaces de diseñar, optimizar y validar procesos biotecnológicos a través de simulación, modelado y analítica de datos; además de la gestión de ensayos fisicoquímicos y microbiológicos, control de calidad y cumplimiento regulatorio para garantizar procesos seguros y trazables.
La formación práctica aparece como un componente central para responder a estos desafíos. “Con el ‘aprender haciendo’, no solo desarrollamos habilidades técnicas, sino también un sentido de responsabilidad sobre el impacto de nuestro trabajo”, indica Villacorta. Además, destaca que trabajar con instrumentos, normas y simulaciones reales permite comprender que cada decisión técnica tiene consecuencias directas en la seguridad del paciente.
De cara al futuro, la mención en Innovación y Desarrollo de Biofármacos y Productos Cosmético-Farmacéuticos prepara a profesionales capaces de diseñar procesos más eficientes, sostenibles y trazables. “Nos estamos formando para ser profesionales que no solo siguen procesos, sino que los rediseñan para que la innovación sea el motor de una producción más limpia, rentable y, sobre todo, responsable con el medio ambiente”, concluye la docente.