Fisiología y salud en la altura
Vivir en La Paz: los retos médicos de estar a más de 3.600 metros
El médico patólogo y docente de Medicina de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz, Gabriel Mendoza Castillo, explica que la fisiología de los paceños es distinta a la de las personas que viven al nivel del mar.
"Nuestra respiración es mayor, es más profunda. Nuestro tórax y nuestros pulmones son más anchos porque entra menos oxígeno y tenemos que hacer un mayor esfuerzo para respirar", señala.
Esa adaptación también se refleja en la sangre. Según el especialista, quienes viven permanentemente en altura presentan una mayor cantidad de glóbulos rojos, responsables de transportar el oxígeno hacia los tejidos.
Aunque el sorojchi es la manifestación más conocida entre quienes llegan a ciudades de altura como La Paz, no es la única condición asociada a este entorno. Mendoza advierte que también puede presentarse la eritrocitosis de altura, una enfermedad caracterizada por el incremento excesivo de glóbulos rojos, lo que vuelve la sangre más espesa.
"Al haber menos oxígeno y menor presión atmosférica, el organismo produce nuevos glóbulos rojos para compensar esa falta. Esa adaptación puede llevar a una mayor cantidad de eritrocitos y generar esta enfermedad", sostiene el docente.
Las personas con enfermedades cardiopulmonares constituyen uno de los grupos con mayor riesgo de presentar complicaciones. El esfuerzo adicional que realizan el corazón y los pulmones para mantener una adecuada oxigenación puede agravar patologías preexistentes, especialmente en fumadores o personas expuestas constantemente a la contaminación urbana.
"Los pacientes que fuman pueden presentar bronquitis crónica con mayor rapidez. Incluso quienes no fuman pueden desarrollar asma bronquial debido a la polución del ambiente urbano", afirma Mendoza. Ante este panorama, destaca la importancia de la prevención y el control médico oportuno.
Para quienes visitan La Paz desde regiones de menor altitud, el especialista recomienda permitir que el organismo se adapte progresivamente. El dolor de cabeza, los mareos y el malestar general suelen ser los síntomas iniciales.
En esos casos, señala que un analgésico como el paracetamol puede aliviar la cefalea y que, bajo indicación médica, existen medicamentos específicos para prevenir las complicaciones relacionadas con la altura. Asimismo, destaca el consumo de mates tradicionales, como los de coca o manzanilla, como parte de las recomendaciones habituales.
En el caso de quienes ya viven en ciudades de altura, la mejor estrategia sigue siendo mantener hábitos saludables. El docente recomienda realizar actividad física de forma regular, cuidar la alimentación y controlar factores de riesgo como el colesterol elevado, el exceso de azúcar, el sobrepeso y la obesidad para disminuir la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
"Las enfermedades crónicas como la hipertensión arterial son las que representan mayor riesgo para la salud. Con ejercicio, una dieta saludable y una buena actividad física podemos evitar muchos de estos problemas y también prevenir condiciones como la eritrocitosis", sostiene el especialista.
La realidad de vivir en altura también forma parte de las situaciones de análisis en la formación de los futuros médicos de Unifranz. Mendoza explica que comprender esta fisiología resulta indispensable porque los pacientes de la región presentan características distintas a las descritas en muchos textos médicos.
"No es lo mismo una persona que llega a la altura y se adapta por unos meses que alguien que nació y vivió toda su vida aquí. Nuestros estudiantes tienen que aprender esta fisiología para comprender las enfermedades y los tratamientos propios de nuestra población".
Bajo el modelo Aprender Haciendo, los estudiantes de Medicina fortalecen estas competencias mediante el análisis y la defensa de casos clínicos reales, enfrentándose a situaciones que reflejan el contexto donde ejercerán su profesión. "Nos enfocamos en que los estudiantes estén preparados para las condiciones reales en las que viven los pacientes. Trabajamos con casos clínicos reales para que puedan identificar señales de alerta, orientar en prevención y responder adecuadamente tanto en nuestra ciudad como en el área rural", concluye Mendoza.
La carrera de Medicina está acreditada por el Sistema ARCU-SUR del Mercosur. Esta certificación internacional evalúa aspectos como la formación académica, el desempeño docente, la investigación, la infraestructura y los procesos institucionales, lo que garantiza que los programas cumplen estándares reconocidos a nivel regional.
La acreditación por el Sistema ARCU-SUR del Mercosur de la carrera de Medicina se integra a una visión institucional que apuesta por la mejora continua y la calidad como pilares fundamentales. Esto facilita el reconocimiento de títulos y la convalidación de materias.