2026-07-23

El enjambre agnotológico como fábrica de duda, apatía e inacción

La resistencia consiste en verificar información, desenmascarar las estrategias perversas, anteponer la ética periodística a toda producción comunicacional, convertir el quietismo en rebeldía y seguir practicando, construyendo y proyectando verdades.

El enjambre agnotológico es un ataque digital multivariado con datos falsos o confusos o de encubrimiento de información, que siembra masivamente narrativas que buscan generar duda sobre determinadas verdades, en la pretensión de constituir situaciones de desconfianza, apatía, indiferencia e inacción.

¿Qué mismo es el enjambre agnotológico?

El término agnotológico, propuesto el año 1995 por Robert Proctor, historiador de la Universidad de Stanford, se origina como concepto cuando se filtra el documento reservado: "El Tabaquismo y la Propuesta de Salud", que la empresa tabacalera Brown & Williamson utiliza para desarrollar tácticas destinadas a contrarrestar los mensajes anti-tabaco por su incidencia en el cáncer de pulmón. Como esta verdad es incontrastable y no es posible ni negarla, ni censurarla, ni contraponerla con otra verdad, o con una mentira, el recurso comunicacional que se utiliza para seguir vendiendo cigarrillos es ignorar el cuestionamiento y sembrar duda y controversia relievando elementos de sociabilidad y de estética en el acto de fumar.

Este propósito deliberado de ocultar la verdad, sembrar duda y generar desconocimiento y apatía, Proctor lo relaciona con la agnosis griega que se refiere al "no -o sin- conocimiento". De aquí deviene el concepto de la agnotología, para definir el proceso de producción deliberada de ignorancia o de no conocimiento. Y por su realización mediante recursos combinados o granjas de bots y troles, con ataques masivos por variedad de plataformas y medios que buscan sembrar confusión y ruido para anular la capacidad de discernimiento, así como para dejar de creer en la verdad y promover pasividad, asume la forma de enjambres digitales.

Dispositivos para la fabricación de dudas y de fragmentos

Es importante señalar que el enjambre agnotológico reconoce la existencia de hechos que son ciertos, y que incluso son verdades irrefutables, pero que al no convenir a determinados intereses, se desarrollan premeditadamente mecanismos comunicacionales destinados a generar dudas sobre su validez. No se refiere a lo no conocido y sus misterios. Sus principales formas de realización incluyen la fabricación de dudas cuestionando hechos comprobados para diluir la realidad; la sobreabundancia de ruido digital mediante la saturación de información falsa y contradictoria; y la búsqueda de erosión de la confianza, llevando a que socialmente se piense en que "todos mienten". La combinación de estos elementos debería crear las condiciones para una parálisis emocional individual y colectiva expresada en incredulidad, miedo, indignación, apatía y ausencia de criticidad, además de desequilibrar las certezas y las seguridades, lo que hace a las personas más manipulables.

Cuando esta estrategia se combina en el ecosistema comunicacional con formas de desinformación como las posverdades, los fakenews, los deepfakes, los haters, y otros, su efecto se hace letal por la apelación estricta a las emociones con sobreabundancia de ruido y de basura comunicacional dirigida a anular la capacidad de razonar. En la era de la infodemia la figura del enjambre agnotológico fortalece su propósito de afectar la capacidad de creer, tener fe y confiar. Su metodología va más allá de la desinformación porque transita entre la duda y la ignorancia selectiva, enturbiando el conocimiento que se tiene de una verdad, y conduciendo a que los ciudadanos renuncien a buscar certezas, creando un vacío social y un escepticismo general y radical que debilita el razonamiento y la capacidad crítica.

El ambiente contemporáneo se hace aún mas propicio con las narrativas de moda que naturalizan la apatía, con afirmaciones tales como que no existen las ideologías, o que las autoridades y las organizaciones políticas y gremiales no son confiables, o que ser libre es adaptarse al nuevo (des)orden mundial. Se busca anular la rebeldía e institucionalizar la sumisión. Sin cohesión social, sin valores ni principios legitimados, sin ideologías ni convicciones, las personas y las sociedades se guían por impulsos y respuestas emocionales inmediatistas y con predisposición a aceptar relatos sensacionalistas que siguen los cánones del espectáculo, con formatos atractivos, lúdicos, entretenidos y empáticos.

Por otra parte, la metodología del enjambre agnotológico tiene la capacidad de la personalización y de la fragmentación social, apelando a la psicometría digital a través de las huellas que se dejan involuntariamente en las redes mediante el uso de likes, comentarios, accesos a sitios desconocidos y búsquedas, permitiendo que los algoritmos de la inteligencia artificial tracen perfiles psicográficos exactos de las personalidades, sentipensares, sesgos e inseguridades de los usuarios. Con estos datos, los estrategas de la agnotología, que parcelan la realidad con narrativas hipersegmentadas, en lugar de trabajar un único mensaje producen varios diferenciados por segmentos de población. Así, a un ciudadano le mostrarán un contenido que alimenta su incertidumbre, a otro un podcast que justifica su racismo, a otro un video que profundiza su miedo a la inseguridad, a otro datos que alimentan su desconfianza en las instituciones, y así, extensivamente. Esto es así porque se sabe que la fragmentación destruye el sentido de comunidad, de la cohesión social y del espacio público común, mutando hacia la desubicación y la desorientación. Esto se facilita con la funcionalidad de las redes sociodigitales compuestas de burbujas grupales que socializan en el ego, la autoreferencia y el ensimismamiento.

Cuando la política se (des)hace en enjambres agnotológicos

Con las estrategias del enjambre agnotológico que pretenden que se deje de creer en lo que es verdad, poniéndola en duda, las acciones políticas se afilian al quietismo de las personas y grupos, inducidos por el ataque combinado desde distintos frentes y con variados medios y narrativas que superan el recurso de la propaganda y del adoctrinamiento, buscando descomponer, desgastar y asfixiar la verdad bajo una nube tóxica de dudas hecha de versiones contradictorias que provocan una fatiga informativa en los ciudadanos, llevándolos a creer que todos mienten, con lo que se genera un estado de apatía cargada de conformismo y de pasividad. Sin embargo, en la práctica se puede observar que si una estrategia de enjambre ontológico no está bien diseñada y es inadecuadamente conducida, puede conllevar el efecto indeseado y contrario de la rebeldía.

Con la Inteligencia Artificial la fábrica de duda se perfecciona y se eficientiza aplicando tres formas combinadas: i) La inmediatez y simultaneidad en la producción de materiales, aplicando lenguajes que pueden automatizar miles de bots que redactan artículos de información y de opinión con maestría y excelencia, además de amicalidad, sepultando los hechos reales bajo una montaña de contenido artificial. ii) La actuación en manada con distintos géneros y formatos y por distintos canales y multiplicidad de nodos e influencers que atacan desde diferentes flancos. Y iii) la erosión de la evidencia con clones de voz, imágenes y videos hiperrealistas, provocando que la evidencia pierda su valor ético, legal y social. La duda legitima el espíritu acrítico, el escepticismo colectivo y la inacción consolidando situaciones de parálisis cognitiva, deliberativa y organizativa.

La producción de confusión tiene un fin práctico: busca condicionar decisiones, no persuadir. Por tanto, la manipulación ya no apela a verdades ideológicas absolutas, ni a recursos de sensibilización, sino a la creación de corrientes de opinión e incertidumbre inducida para forzar o paralizar decisiones, como por ejemplo mediante la idea de que siempre habrá dos puntos de vista opuestos y, por lo tanto, dos verdades. Esto pasa con los negacionistas del cambio climático o con los opositores radicales a un gobierno, justificando las opiniones disímiles. Algunas veces las estrategias apelan a mensajes directos, por ejemplo si se trata de una medida económica. Otras veces operan con mensajes por rodeo, por ejemplo para poner en duda que un gobernante no privatizará empresas, para lo que no necesariamente se habla de este hecho, sino de factores generales de desconfianza ya sea haciendo ver que se incumplen promesas o se cambian políticas.

La manera más eficaz de enfrentar los efectos del enjambre agnotológico es promover el pensamiento crítico. No se lo resiste prohibiendo la información, ni contraponiendo relatos falsos, sino defendiendo la verdad basada en evidencias, y rescatando marcos éticos e ideológicos compartidos que permiten actuar de forma colectiva y consciente. Es preciso verificar información, recuperar las normas éticas del periodismo, aprender a discernir la información, saber confiar y asumir que la verdad existe aunque se pretenda esconderla detrás de miles de algoritmos automatizados. La resistencia consiste en verificar información, desenmascarar las estrategias perversas, anteponer la ética periodística a toda producción comunicacional, convertir el quietismo en rebeldía y seguir practicando, construyendo y proyectando verdades.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
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