Crónica
Los albergues, un oasis para las familias que perdieron todo por el terremoto en Colombia
EFE / Pereira (Colombia)
José Luis Hernández despertó a su esposa y a sus dos hijos, los tomó de las manos y salió temblando de su casa mientras su ciudad, Pereira, sufría los embates del terremoto de magnitud 7,4, el peor en lo que va de siglo en Colombia.
Este obrero y su familia perdieron la vivienda en la que vivían en arriendo en el barrio Corosito, ubicado en la cima de una loma donde el sismo tumbó varias casas, y terminaron durmiendo primero en un parque y luego en un albergue.
"Donde nosotros estábamos se colapsó la casa del lado y donde pagamos arriendo se agrietó en todas partes. En parte del baño y en el patio cayeron escombros, la verdad lo único que yo pude sacar fueron a los dos niños y mi esposa. E incluso a mí, que soy picado y valiente, las piernas me temblaban, yo sudaba, yo no hallaba qué hacer", relata a EFE.
El terremoto ha causado la muerte de por lo menos 202 personas, según el Instituto de Medicina Legal (IML), aunque autoridades regionales elevan ese número a aproximadamente 240 muertos y hay una cifra indeterminada de personas desaparecidas o atrapadas bajo los escombros tanto en Cali (suroeste) como en Pereira, capital del departamento de Risaralda.
Un lugar seguro
Tras salir de su casa, Hernández y su familia se desplazaron al parque Olaya Herrera, en el centro de Pereira, donde se acomodaron como pudieron y pasaron la noche con frío, hasta que al día siguiente la Alcaldía los invitó a acomodarse en uno de los albergues habilitados para los damnificados.
El lugar elegido fue el estadio Alberto Mora Mora, un pequeño recinto deportivo donde las autoridades ofrecen a los afectados un espacio para pasar la noche con comida, agua, ropa e incluso la posibilidad de tomar una ducha.
"La verdad es que tuvimos dos días después desde que pasó el terremoto en los que no teníamos qué comer. Yo entré en un desespero y, siendo honesto, me dieron ganas de saquear algo por el desespero provocado por el hambre (...) Pero gracias a Dios una señora de la alcaldía nos recogió en el parque Olaya y nos trajo hacia acá", dice Hernández.
Los colchones están en el suelo y también hay carpas, así como numerosos paquetes de botellas de agua, papel higiénico y comida bien empacada para atender las necesidades de quienes llegaron hasta el estadio.
Hernández se siente agradecido con el espacio en el albergue -donde le dieron una camiseta 'oversize' que le queda muy grande y de la que se queja riéndose- porque no tiene buena relación con otros familiares para pedir posada y sus hijos pequeños pudieron pasar una buena noche.
"La idea es poder tener pronto un hogar, bien sea que me toque pagarlo en arriendo (...) La verdad quedé desamparado y yo no cuento con un trabajo en una obra, lo cual nunca va a haber ahora (inmediatamente). No sé, cuántos meses o días pasarán para poder volver a tener un sustento", añade cabizbajo.
Atención integral
La directora Administrativa de Control Disciplinario Interno de Instrucción de la Alcaldía de Pereira, Bibiana Agudelo Salazar, explica a EFE que sólo en el estadio Alberto Mora Mora hay 47 personas albergadas, un número que oscila con el paso de las horas.
De esas 47 personas, 28 son adultos, 14 niños y hay seis ancianos, así como cuatro perros y un gato.
"Desde la alcaldía nosotros estamos brindando toda la atención integral. Realizamos toda la atención primaria, hacemos toda la caracterización, cuál fue el daño que sufrieron, si tienen dónde albergarse, cómo se quieren albergar, cuál es su grupo familiar, qué compone su grupo familiar", explica Agudelo.
La funcionaria destaca que frente al recinto deportivo está ubicado el hospital de Kennedy, cuyos trabajadores están encargados de atender a los afectados, como una mujer que fue llevada a urgencias por una infección en la pierna.
Esta atención supone un alivio para muchos habitantes de esta ciudad colombiana, que aún están procesando la tragedia que les arrebató todo y les obliga a empezar de cero.