Situación
El rechazo al fin del subsidio al diésel cobra fuerza y los choferes advierten que este martes "se define el destino"
Las protestas en rechazo al fin de la subvención al diésel empiezan a cobrar fuerza a tres días del Decreto 5716, que elevó a Bs 17,95 el litro de este combustible. A los maestros y otros sectores se sumaron este lunes los choferes sindicalizados, que convocaron a un ampliado nacional para analizar y definir medidas de presión ante el impacto social y económico del ajuste.
"Mañana se define el destino; rechazamos el decreto", sentenció el dirigente de la Confederación Sindical de Choferes 1 de Mayo, Lucio Gómez, quien, junto con su directiva, anticipó el rechazo a la norma aprobada el viernes porque representará un necesario ajuste de tarifas que —afirmó— no están dispuestos a trasladar a la población.
Si bien parte del parque automotor del servicio público opera con gasolina y Gas Natural Vehicular (GNV), otra parte importante trabaja a diésel. "No es fácil poder resolver el problema del consumo del diésel; evidentemente, algunos sectores no lo necesitan [porque usan otros combustibles], pero sí vamos a defender a nuestros compañeros en este momento", advirtió.
El dirigente evitó adelantar las posibles resoluciones del ampliado de este martes en Santa Cruz; empero, defendió el derecho a la protesta, en alusión al estado de excepción que rige hasta diciembre y que prohíbe el bloqueo de caminos. De hecho, tras la subida del precio del diésel y ante la previsión de protestas, se desplazaron contingentes policiales a las carreteras.
Por el momento, el sector decidió no acudir a ninguna convocatoria al diálogo, a la espera de las determinaciones del ampliado nacional. A diferencia de este grupo, el transporte libre acudió la mañana de este lunes al llamado del Gobierno, aunque con la amenaza de asumir medidas de presión de no llegar a acuerdos.
Al igual que los choferes, la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia (CTEUB) también rechazó el Decreto 5716 y exigió su anulación por los costos sociales que acarreará. Anunció una marcha nacional para el miércoles 30 y pidió "no cargar los costos de los ajustes sobre las espaldas del pueblo".
Desde la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia R.L. (Fencomin), su dirigente Josué Caricari rechazó la eliminación de la subvención al diésel y advirtió que tendrá repercusiones directas en el transporte, los costos de producción y la economía de las familias bolivianas.
Los Interculturales de Santa Cruz y la Federación Sindical de Única de Trabajadores Campesinos de La Paz también coincidieron en el rechazo al ajuste, que fue asumido por el Gobierno como parte de los compromisos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1.900 millones de dólares.
Los ministros de Defensa, Ernesto Justiniano, y de Obras Públicas, Mauricio Zamora, lograron el domingo evitar un primer paro del transporte, pero la medida continúa latente.
La Central Obrera Boliviana (COB) también se sumó a estas voces y anunció un ampliado nacional para fijar una postura oficial.
Por su parte, el portavoz presidencial, José Luis Gálvez, consideró que detrás de algunas posiciones existen intereses políticos.