¿Por qué la quema de las maderas, la prueba de 108 toneladas de droga? 

Basta de dañar el negocio de la madera, las exportaciones nacionales y la reputación de Bolivia en el mundo. Es hora de limpiar el honor de nuestra patria y apelar a la conciencia ciudadana para que caiga la venda.

¡Es su protocolo, nos dicen! Pero, un momento. Existe un bien superior que va mucho más allá de las reglas de vecindad: la verdad histórica de los hechos y la dignidad de todo un país. No podemos permitir que las relaciones internacionales se conviertan en un juego de cartas donde la imagen de una nación entera se use para encubrir vacíos investigativos o apresuramientos políticos.

No nos muestran pruebas físicas de 108 toneladas de droga, solo hablan de trazos y muestras. Da la alarmante sensación de que multiplicaron cifras al vuelo por un monto astronómico, dejándose llevar por la emoción y la presión mediática, sin medir las consecuencias sobre la responsabilidad bilateral. Se fabrican verdades de escritorio mientras se destruyen las evidencias materiales que podrían contradecirlas.

¡Paren! ¡No quemen las pruebas todavía! Pero no... Las queman con una prisa sospechosa. Y ahí los senadores en comisión, viéndolas arder, se preguntan con impotencia ¿Qué tal si no eran 108 toneladas? ¿Qué tal si solo encontraron trazos inofensivos, quizás hasta paracetamol? La conciencia de la investigación se hizo humo junto con las evidencias, dejándonos ciegos ante la manipulación.

¿Tendremos que someternos ciegamente a lo que diga Chile y aceptar su versión como un dogma inquebrantable? El silencio cómplice de hoy es la condena de nuestra soberanía para mañana. No podemos normalizar que se pisotee la presunción de inocencia de nuestras exportaciones, y de nuestra gente, basándose en indicios etéreos y discursos grandilocuentes.

¡Aló, cancillería! Es el momento exacto de ponerse de pie y defender al país con firmeza. No porque sea Chile —y con la coyuntura política y electoral que se avecina— vamos a agachar la cabeza y callar por temor diplomático ¡Se exige una queja formal, de Presidente a Presidente!

Basta de dañar el negocio de la madera, las exportaciones nacionales y la reputación de Bolivia en el mundo. Es hora de limpiar el honor de nuestra patria y apelar a la conciencia ciudadana para que caiga la venda ¿Estamos verdaderamente ante un caso de narco-maderas? ¿O se trata de una gran narco-mentira de una justicia chilena que no puede perder? Sería una gran humillación, imagino. 

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
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