Proyección
Mientras la región crece, Bolivia tocará fondo este 2026 con una caída del -2,8% y se prevé un leve repunte recién en 2028
A diferencia del resto de la región, que crecerá entre 2% y 3% este 2026, Bolivia tocará fondo con un decrecimiento de -2,8%, una proyección poco alentadora para 2027 y un leve repunte recién en 2028, según las proyecciones del Banco Mundial.
Según las proyecciones del informe “Panorama económico de América Latina y el Caribe” del organismo internacional, la economía atraviesa una contracción que comenzó en 2024, durante el gobierno del expresidente Luis Arce.
Los datos dan cuenta de una contracción de -1,1% en 2024 y de -1,6% en 2025, mientras que para este año el panorama es más sombrío, al proyectar un cierre de -2,8%. Para 2027, no hay cambios: el cálculo es de -1,4%.
Recién para 2028 se perfila una señal de recuperación de la economía, con un leve 0,6%, por encima del decrecimiento. Estas cifras contrastan con las previsiones de entre 2% y 3% de crecimiento para este 2026 en la región.
Brasil crecerá 2,1%, Chile 0,8%, Colombia 2,3%, Perú 3,2% y Paraguay 4,7%, por citar algunos países de América Latina. En la otra vereda, junto a Bolivia, está Haití, aunque con previsiones de leve crecimiento en 2027 y 2028.
Bolivia encara una compleja situación económica con un plan de ajuste que contempla el retiro de la subvención a los hidrocarburos, la liberación del tipo de cambio y la reducción del gasto, entre otras medidas anticrisis y de cambio de modelo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó un crédito de $us 1.900 millones, que empezó a desembolsar el miércoles con un primer monto de $us 211,3 millones, para apoyar las reformas que encara el gobierno de Rodrigo Paz.
“Bolivia está atravesando un proceso de estabilización macroeconómica que va acompañado de una reorientación de su política económica. Desde fines de 2025, las autoridades han reducido los subsidios a los combustibles y han endurecido la política monetaria, mientras que la adopción de un régimen de tipo de cambio flexible a mediados de 2026 marcó un cambio significativo respecto del marco anterior”, establece el reporte del Banco Mundial.
Además, destaca que la inflación interanual disminuyó del 20 por ciento a fines de 2025 al 5 por ciento en agosto de 2026, pero asegura que aún queda mucho por hacer.
“La interacción con organismos multilaterales también respalda un programa de reformas centrado en la sostenibilidad fiscal, una mayor protección social y el crecimiento impulsado por el sector privado. Si bien estas medidas iniciales han aliviado las presiones macroeconómicas inmediatas, gestionar cuidadosamente los desequilibrios fiscales y externos que aún persisten sigue siendo fundamental para consolidar esta transición”, se lee en parte del reporte.