La Tribuna

El mundo del fútbol cierra un ciclo

Lo que genera Messi va mucho más allá de esta región sudamericana. El impacto es igual o más intenso en los otros 194 países del globo.

Lo confieso: Soy más “Ronaldista”, pero entiendo perfectamente cuando alguien me dice… “Messi es el mejor del mundo”. Me doy cuenta de que también sabe sobre fútbol y, sobre todo, siente este deporte.

Indudablemente, el rosarino generó una sexta marcha en su selección. Más allá de algunos partidos puntuales, donde el volumen de fútbol no condecía con la esencia e historia de la “albiceleste”, existió un auge de estrellas, de ganas y de rebeldía impregnado por el “10” en su entorno. Esta opulencia se forjó lentamente, pero sin detenimiento, hasta lograr tres títulos de torneos internacionales en 2021, 2022 y 2024.

Octubre se traduce en un mes especial para el apodado “Pulga”. Conecta el ciclo de su carrera de modo perfecto. Es el momento del año en el que el mundo lo vio jugar por vez primera; tenía 17 años y con el Barcelona enfrentó al Espanyol (16-10-2004) y 22 años después (6-10-2026) cierra su presencia en su selección.

No queda de lado el dato de las asistencias, porque, si bien el gol es una de las primeras cartas de presentación que exhibe Lionel, así como la facilidad para los regates, la conducción, etc., los pases para el éxtasis mayor del fútbol también son su especialidad. Es el mayor asistente, 66 pases de gol para catapultarse como el número uno histórico también en este registro en su nación.

Estadísticas pulverizadas: 207 partidos en los que representó a su país, 126 goles. En 2014 y 2022 recibió el Balón de Oro, sí, en ambos mundiales. Hecho que lo convirtió en el único jugador en destacarse en este escenario por duplicado. También es el jugador con más partidos jugados y victorias registradas en el torneo de mayor relevancia de esta disciplina.

Los seleccionados que sufrieron anotaciones de Messi son 46. Anotó a todos los representantes de Conmebol; curiosamente, a la última que le marcó fue a Bolivia, lo hizo recién en 2015, pero a partir de ello continuó con ese logro personal, y nuestra selección, la “Verde”, fue la que terminó como la más castigada de todas por el rosarino… 11 goles en total.

Maradona es con quien más se lo comparó. Aunque compartieron en un mismo campo solo en un par de partidos benéficos. Lionel tuvo a Diego como director técnico en la misma selección. No solo quedaron empatadas algunas similitudes físicas, como la estatura o técnicas, como el dominio de balón (sobre todo con la zurda) o el número 10 en la espalda; el gol del siglo en la Copa del Mundo de 1986 fue replicado en 2007 en ocasión de un cotejo por Copa del Rey contra Getafe.

Epicteto decía: “No importa lo que te ocurra, sino cómo respondes a ello”. A pesar del perfil bajo de Messi, no faltaron las críticas e incluso un divorcio prolongado con el periodismo argentino que se originó en noviembre de 2016. Defendió críticas a los suyos, a sus compañeros de selección. Cuando él era el señalado, siguió su camino... “No canta el himno”, “agacha la cabeza”… Rezaban algunos dardos verbales en su contra.

Sin sentirse el mejor, lo fue, claro que lo fue, durante varios años. No necesariamente por la cantidad de balones de oro (ocho en total), certificado muy válido, sin embargo. Lo fue más por la distancia y dirección que tomaba el balón con sus golpeos.

Su país lo venera, lo enaltece, lo idolatra. Sí, una patria particularmente futbolera, hecho que acentúa el sentimiento. Vaya curiosidad, pues al ser la tercera nación con mayor extensión de frontera terrestre internacional del mundo, esta se pulveriza. Lo que genera Messi va mucho más allá de esta región sudamericana. El impacto es igual o más intenso en los otros 194 países del globo.

Inevitable escribir sobre él, aun sin ser un fanático empedernido. Por dos décadas de fútbol agudo a nivel de selecciones, quedará un tiempo más para seguirlo en el Inter de Miami, club con el que tiene contrato hasta 2028. La vergüenza no tiene cabida al momento de cerrar esta columna también con un sincero: ¡gracias, Messi!

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