¿Sucre, ciudad universitaria? Cada año hay menos estudiantes y la economía lo está sintiendo

A partir de 2022 la tendencia descendente se volvió sostenida. Ese año se contabilizaron 41.577 inscripciones, 1.921 menos que en la gestión anterior.

La Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca (USFX) registra una reducción del 19,63% en sus inscripciones respecto a 2019. En siete años, los registros pasaron de 44.197 a 35.521, lo que representa 8.676 inscripciones menos. La caída se ha prolongado durante cinco gestiones consecutivas y tuvo su mayor disminución anual entre 2025 y 2026, cuando se redujeron 2.905 registros. No es una variación menor para una ciudad cuya identidad y economía están estrechamente vinculadas a su universidad.

El problema trasciende las aulas. Sucre tiene una economía con escasa diversificación productiva y una importante dependencia del comercio, los servicios, la inversión pública y la actividad generada por instituciones como FANCESA y la propia universidad. La USFX, además, tiene como trabajadores de planta hasta el año 2023 ha 1249 docentes y 1244 administrativos . Por eso, una contracción de la actividad universitaria puede repercutir en el movimiento comercial, el alquiler de viviendas, el transporte, la gastronomía y otros servicios que dependen, en parte, del consumo estudiantil.

Las señales se perciben en distintas zonas de la ciudad. Propietarios de viviendas que tienen dificultades para alquilar habitaciones cerca de las facultades, comerciantes de alimentos que manifiestan una reducción de sus ventas y transportistas que advierten menores ingresos forman parte de una realidad que merece investigarse. Estas observaciones no constituyen por sí mismas una medición económica, pero permiten identificar sectores potencialmente afectados. Durante décadas, miles de jóvenes llegaron desde otros departamentos para estudiar, alquilar viviendas y consumir bienes y servicios en Sucre.

La evolución histórica permite identificar cuándo comenzó el cambio. Entre 2014 y 2019, las inscripciones aumentaron de 41.858 a 44.197, un crecimiento del 5,59%. Sin embargo, en 2020 se produjo una reducción hasta 43.206 registros, coincidiendo con la emergencia sanitaria y las restricciones que afectaron la actividad educativa. En 2021 hubo una recuperación parcial, con 43.498 inscripciones. No obstante, esa mejoría fue temporal y no consiguió recuperar el nivel registrado antes de la pandemia.

A partir de 2022 la tendencia descendente se volvió sostenida. Ese año se contabilizaron 41.577 inscripciones, 1.921 menos que en la gestión anterior. En 2023 la cifra bajó a 40.935; en 2024 descendió a 39.065; y en 2025 llegó a 38.426. Finalmente, en 2026 se registraron 35.521 inscripciones. Esta secuencia muestra cinco gestiones consecutivas de disminución y una aceleración de la caída en el último año. Entre 2021 y 2026, la universidad perdió 7.977 registros, una reducción del 18,34%.

Hay una precisión estadística que debe considerarse: las cifras corresponden a estudiantes inscritos, es decir, a personas reales que se registran en la USFX, y no al total de matrículas académicas, que pueden incluir a una misma persona más de una vez si estudia dos carreras o inicia una segunda profesión. Por tanto, la reducción de 8.676 inscritos respecto a 2019 representa una disminución importante de personas que se vinculan académicamente con la universidad. Aunque no se puede afirmar que todas hayan abandonado sus estudios o se hayan marchado de Sucre, es razonable considerar que una parte importante ya no reside en la ciudad. Esto también puede tener consecuencias en la actividad económica local, especialmente en el alquiler de viviendas, el transporte, la alimentación y el comercio.

El impacto económico requiere una investigación más profunda. Un estudiante procedente de otro departamento representa una demanda de alojamiento, alimentación, transporte, material académico y otros servicios durante su permanencia en la ciudad. Por eso, no basta con conocer la cantidad total de inscripciones. Es indispensable establecer cuántos estudiantes provienen de Potosí, Santa Cruz, Tarija, Cochabamba y otras regiones, cuántos son de Chuquisaca y cuántos permanecen efectivamente en Sucre durante el periodo académico. Esa información permitiría estimar cuánto movimiento económico puede estar perdiendo la ciudad.

Tampoco sería riguroso atribuir toda la reducción a una pérdida de atractivo de Sucre o responsabilizar exclusivamente a la gestión de autoridades, pero son las que tienen mayor responsabilidad. Hay que examinar factores como la evolución demográfica, la deserción, la migración juvenil, la oferta de carreras, las oportunidades laborales y la competencia de otras universidades públicas y privadas. También corresponde comparar el comportamiento de la matrícula de San Francisco Xavier con el de otras instituciones del sistema universitario nacional. Solo así será posible determinar si se trata de una tendencia general o de una situación particular de la universidad chuquisaqueña.

La USFX tiene la responsabilidad institucional de explicar esta evolución y transparentar sus estadísticas históricas, con datos comparables y desagregados por facultades, carreras, procedencia y condición académica. No basta con destacar sus más de cuatro siglos de historia ni recordar su papel en la formación de profesionales. Necesita demostrar su capacidad para atraer nuevas generaciones, actualizar su oferta académica y responder a las transformaciones del mercado laboral. Sucre, por su parte, tampoco puede continuar dependiendo de unos pocos motores económicos sin impulsar alternativas que generen empleo, inversión y actividad productiva.

San Francisco Xavier ha sido durante siglos uno de los principales referentes de Sucre y un componente fundamental de su identidad. Sin embargo, la historia no garantiza por sí sola la vigencia de una institución. Una universidad que registra cinco años consecutivos de disminución de inscripciones debe explicar qué está sucediendo y qué medidas piensa adoptar. Porque cuando la actividad universitaria pierde fuerza, sus efectos potenciales no se limitan a las aulas: pueden alcanzar a los hogares, los negocios y el conjunto de la economía urbana.

Sucre ha construido buena parte de su identidad alrededor de San Francisco Xavier. Pero ¿puede seguir llamándose ciudad universitaria mientras su principal institución de educación superior registra cada vez menos inscripciones?

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
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