domingo 5 de abril de 2026

Sondeo a 152 profesionales del país

Estudio: la precarización laboral por factores económicos, tecnológicos y políticos asfixia a los periodistas

El sondeo arroja que el 45% de los periodistas consultados señala que sus ingresos laborales son inferiores al salario mínimo nacional (SMN) -de 2.362 bolivianos en 2023-, especialmente los que trabajan como freelancer.
Medios de comunicación. Foto: Ahora el Pueblo.
Medios de comunicación. Foto: Ahora el Pueblo.

Factores económicos, tecnológios y políticos sacudieron en los últimos años a los medios de comunicación y causaron cambios drásticos que llevaron a una crisis y a que los periodistas firmen contratos que no garantizan estabilidad, trabajen por salarios reducidos incluso por debajo del salario mínimo nacional, con ausencia de bonos, seguros de salud y acceso al sistema de pensiones. Este es el nivel de precarización laboral que golpea al gremio en todo el territorio nacional.

Esta conclusión es el resultado de una investigación realizada por el Centro de Estudios de Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) y la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB), con el apoyo de la Unión Nacional de Instituciones para el Trabajo de Acción Social (UNITAS).

"Este proceso está fundado, esencialmente, en la flexibilización de las condiciones de trabajo: cambios drásticos en las formas y condiciones de contratación y uso de la fuerza de trabajo (nuevos contratos con salarios reducidos sin bonos, sin seguro de salud y sin aportes al sistema de pensiones, etc.), y en la externalización y tercerización de fases y tareas propias de la actividad principal de la empresa relacionadas a la producción de información, en condiciones de extrema precariedad laboral. Incluso aquellos emprendimientos periodísticos personales y colectivos que se consolidaron en estos tiempos, recurrieron y recurren también al trabajo flexible y tercerizado para operar y subsistir", se lee en el trabajo, que fue presentado la mañana de este martes en La Paz.

Entre las causas principales de esta realidad, además de la crisis de los últimos 10 años de las empresas de medios de comunicación, figuran los cambios que trajo la comunicación virtual y el "control y la manipulación política de la publicidad de los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS), que derivó en el debilitamiento de los ingresos económicos de las empresas y también la crisis sanitaria por el Covid-19".

De acuerdo con un sondeo realizado para el estudio a 152 periodistas de los nueve departamentos del país, únicamente el 21% de ellos dijo que tienen empleos estables y contratos indefinidos, mientras que el 79% carece de ese tipo de fuente laboral y trabaja mediante contratos a plazo fijo, eventuales, teletrabajo y modalidades tercerizadas, como el freelancer, como también por consultorías por producto y contratos de intercambio de servicios, en el caso de los periodistas “independientes”.

Esa reestructuración, según el documento, significó también una caída drástica de los salarios para el gremio. El sondeo arroja que el 45% de los periodistas señala que sus ingresos laborales son inferiores al salario mínimo nacional (SMN) -de 2.362 bolivianos en 2023-, especialmente los que trabajan como freelancer. A su vez, el 27% indica que sus ingresos oscilan entre uno y dos mínimos nacionales y apenas un 3% afirma ganar entre cinco a seis SMN.

En suma, los que ganan menos de un SMN y entre uno a dos SMN (72%) tienen ingresos que están lejos de cubrir el costo de una canasta alimentaria de 6.632 bolivianos, calculada por el Cedla para el año 2023.

Solamente el 28% de los periodistas señala estar afiliado a una de las cajas de salud de la seguridad, mientras que el 45% no tiene ningún seguro de salud, dando cuenta de la situación de desprotección ante enfermedades y accidentes laborales en que se encuentra una proporción significativa de los trabajadores del periodismo.

El 70% de los periodistas indica que dejó de aportar para su jubilación y para otras prestaciones sociales debido a que sus contratos laborales indefinidos y a plazo fijo ya no contemplan este derecho. La interrupción de los aportes por períodos considerables o la discontinuidad podrían incidir en el cobro de rentas ínfimas en el futuro o, probablemente, en no recibir pensión alguna.

Casi todos los periodistas consultados en los talleres y en las entrevistas coincidieron en que los riesgos laborales traducidos en agresiones físicas y psicológicas se incrementaron en los últimos diez años, como resultado de la agudización de los conflictos políticos. En este contexto, gran parte de los periodistas no sólo carecen de medidas de seguridad ocupacional, sino también de un seguro de vida cubierto por las empresas de medios de comunicación.

El estudio indica que los periodistas freelancer se incrementaron significativamente con la reestructuración empresarial de los medios de comunicación que apostó, y apuesta, a la tercerización y subcontratación laboral para reducir costos laborales. Son, en esencia, estos trabajadores asalariados temporales que venden su fuerza de trabajo a varios empleadores demandantes de producción de notas e información y de servicios de comunicación en general, a bajo costo y sin reconocimiento de derecho laboral alguno.

Son también subempleados por trabajar menos de 35 horas en la semana y por percibir ingresos inferiores a una canasta alimentaria (en 2023, 2.778 bolivianos). Por estas consideraciones, los freelancer sintetizan la extrema precariedad laboral existente en el mercado de trabajo periodístico.

Esta situación crítica llevó a muchos de los periodistas que participaron en la investigación a expresar que, en la actualidad, se sienten “desprotegidos”, “desamparados”, “vulnerables”, sin derechos y sumidos en una gran incertidumbre por lo que el futuro les pueda deparar, en un contexto económico y político reñido con el ejercicio de derechos y con la implementación de políticas públicas favorables a los trabajadores.

Por lo expuesto, señala el eestudio, queda el desafío para las organizaciones del gremio exigir el respeto de los derechos laborales de los periodistas y llevar adelante acciones que coadyuven a cambiar las condiciones de trabajo actuales.

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