martes 14 de abril de 2026

Crítica - Fitaz 2024

Desmenuzada, cuando sufre la dragona

“'Desmenuzada' es osada al innovar en registros y estilos… Siento, sin embargo, que la obra deja cabos sueltos y cojea en su intención de abarcar demasiado”, escribe la periodista Liliana Carrillo V.
Una escena de la obra “Desmenuzada”. Foto: Liliana Carrillo V.
Una escena de la obra “Desmenuzada”. Foto: Liliana Carrillo V.
viernes 17 de mayo de 2024

Liliana Carrillo V., periodista

Hay en escena una quincena de actores, una pantalla blanca y sombras. Hay música con quenas, bombos y guitarra; hay canciones de Mercedes Sosa y la historia de un pueblo que cuida a su última dragona que se muere de pena. Ese es el argumento de “Desmenuzada”, obra de Masakini Theatre Compay que debutó en el Fitaz.

Se trata de una puesta colaborativa que cuenta con la dirección de la argentina Ana Woolf y las malasias Sabera Shaik y Susan Sarah John Nainan (quienes no pudieron con la altura y tuvieron que irse a Santa Cruz) con base en un texto de la boliviana Denisse Arancibia. Los actores son los participantes en el taller que se impartió para la puesta. El resto es teatro de sombras.

Son tantos los actores que el escenario del teatro Doña Albina ha quedado chico (y no es el único caso en el que los espacios no fueron los adecuados para las obras del Fitaz). Se acomodan como pueden obreros, campesinos, bomberos, pajpakus, artistas y otros habitantes del pueblo. Buscan opciones para sanar a la dragona y en el interín se deslizan episodios de trampa electoral, corrupción política y autoritarismo militar. Crítica social, presente

 “A los seres tristes no hay que quitarles sus dolores. Está soñando bonito, que no despierte”, dice el coro al estilo griego. Sin embargo, mucho de lo que dice termina diluyéndose en el aparato sonoro que incluye canciones y la respiración constante de la doliente que, aparentemente, ha perdido a sus hijos, al estilo de la película Damsel y con referencias a Juego de tronos.

El final es abrupto. La dragona ha matado a los uniformados que la atacaron, está cansada, debe dormir. “A los seres tristes no hay que quitarles sus dolores”, repite el coro. Los pueblos corruptos no merecen tener dragones, parece ser la conclusión. Las sombras crecen, se colocan velas y suena la canción “Solo le pido a Dios”, acaso con demasiada intensidad para una obra de 40 minutos y con tantos artificios que no logra consolidar personajes ni cerrar la historia.

Para ser el resultado de un encuentro breve, “Desmenuzada” es osada al innovar en registros y estilos. Además, da palestra a individualidades prometedoras del elenco (esa es también la tarea de un Festival); siento, sin embargo, que la obra deja cabos sueltos y cojea en su intención de abarcar demasiado… ¿Qué será de la dragonita?

                                                                                                                

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