martes 24 de febrero de 2026

Aún busca justicia

Andrea, la “guerrera”, luchó por liberar de San Pedro al padre de sus tres hijos mientas afrontó la muerte de seres queridos

Un día después de que apresaron a su esposo perdió a su abuela, semanas después sufrió un aborto espontáneo de un hijo que aún no sabía que tenía en su vientre, entre 2021 y 2022, su papá y su mamá fallecieron sin poder ver a su familia reunida nuevamente.
Andrea, "la guerrera", junto a sus tres hijos. Foto: Carlos Quisbert
Andrea, "la guerrera", junto a sus tres hijos. Foto: Carlos Quisbert
viernes 24 de mayo de 2024

La sonrisa y el brillo travieso en los ojos de Andrea sólo se opacan al recordar que la “justicia" boliviana aún persigue “sin pruebas” y amenaza la seguridad de su familia, al buscar dictar una sentencia y regresar a su esposo a una celda en San Pedro. Gentil, pero firme, pide que no se mencione sus nombres completos. “Solo César y Andrea”, solicita ella, debido al temor a que sus acusadores vuelvan a tomar represalias en su contra.

“Cuando todo empezó no entendía nada, como madre, solo sentía frustración al pensar qué explicación le iba a dar a mis hijas cuando me pregunten por su padre. He llorado por un mes mientras hacía fila para entrar a verlo (a la cárcel). Lo que me levantó de ese momento, fue lo que me dijo la esposa de Santos Ramírez (expresidente de YPFB y pastor de una iglesia evangélica)”, rememora Andrea.

La joven, de profesión administradora de empresas, acudió en familia a la cita con Visión 360 y accedió a dar su testimonio para el día de las madres, con la condición de que se guarde la reserva de su identidad, y principalmente porque espera que su testimonio ayude a que otras madres a superar pruebas similares.

Entre 2018 y 2023, su esposo estuvo detenido en el penal de San Pedro, acusado por un delito financiero del que la entidad bancaria denunciante y la Fiscalía se negaron a hablar con la prensa, limitando la información a escuetas declaraciones mientras duró la investigación, como reflejan las publicaciones de varios medios de comunicación.

Del presunto delito, la desaparición de dinero de cuentas de la entidad financiera, no existen videos o documentos que señalen a César como autor del hecho, tampoco se tiene declaración de algún testigo que afirme que él se llevó esos montos. Asimismo, el cuaderno de investigaciones de la Fiscalía no cuenta con evidencias de que César o su familia hayan incurrido en gastos dispendiosos o viajes de lujo.

“Nada, no tenían nada para acusarlo, ni auditoría o pericia financiera independiente, pero igual lo hicieron y dictaron resolución de sentencia. Tenemos fe en que vamos a ganar en la apelación, porque ese fallo no puede mantenerse sin pruebas”, reclama Andrea, quien durante estos años adquirió también el léxico jurídico de los abogados, porque además de madre, esposa y proveedora del sustento para su familia, asumió el papel de tramitadora judicial y llegó a redactar los borradores de los alegatos y memoriales que debía presentar su abogado.

Al ser consultada sobre lo que pasó cuando se dio cuenta de que el caso contra su esposo iba ser extenso y ella estaba a cargo de todo, rememora aquella charla con la esposa del pastor Santos. “Ella me reconoció en la fila para entrar a la cárcel, y me dijo: ‘Eres la esposa del muchacho del banco. Mira, dos cosas pueden pasar, o te hundes o te paras, y creo que tienes razones para pararte’, y me señaló a mis dos wawas (niñas)”.

El sermón de la mujer terminó con una frase que Andrea asegura se convirtió en realidad: “Si tu esposo es inocente Dios te va ayudar y de donde sea vas a sacar fuerzas para dar de comer a tu esposo y a tus hijas”. Entonces, Andrea solo tenía 30 años e iniciaba un largo y tortuoso camino judicial, cuyos entretelones jurídicos desconocía.

En puertas del penal de San Pedro, Andrea (de rosado) y la esposa de Santos Ramirez (de verde), el día que esta le dio el consejo que la ayudó a superar el mal momento. Foto: Video Erbol

La fecha de aquel sermón se le quedó grabada, era la tarde del 10 de octubre de 2018, el día que otro inocente dejaba la cárcel. Decenas de periodistas y familiares del médico Jheiry Fernández se habían aglomerado en la puerta de San Pedro, para ver salir al hombre que había vencido al sistema judicial y revertido la sentencia de 20 años que le impusieron por una violación que jamás ocurrió.

Cacería de brujas

Junto a César, durante la entrevista, Andrea aprovecha para hacer notar que precisamente el 16 mayo se cumplieron seis años del inicio de su calvario. Esa fecha, en 2018, se enteró que su pareja fue aprendida en medio de un escándalo mediático que tenía como antesala el bullado caso del desfalco al Banco Unión, cometido por Juan Franz Pari; hecho que curiosamente nunca fueron registrado en los estados de cuenta anuales de la entidad, pese a que el monto sustraído sumaba más de 37 millones de bolivianos, sustraídos a lo largo de dos años.

Con el estigma de ese caso, César fue señalado por los fiscales como un culpable confeso. Esa fue la primera prueba que tuvo que superar la pareja, creer y sostener la versión del esposo, pese a las duras acusaciones y no tener los medios para demostrar lo contrario, pues la Fiscalía rechazaba cuanto pedido de investigación presentaban.

La segunda prueba, la impuso el ciclo natural de la vida. Al día siguiente mientras se aprestaba a salir para coordinar con los abogados de la defensa, Andrea recibió la noticia de la muerte de su abuela materna, Isabel. César, que apenas logró comunicación con sus abogados desde celdas judiciales, se enteró que su esposa, además de preparar documentos para la audiencia, buscaba un lugar para velar a su familiar.

No fueron momentos propicios. Un día después, superando el temor de “aquella cacería de brujas que había iniciado el fiscal Edwin Blanco”, esperando que no amplíen la investigación en su contra por ser familiar directo, como lo habían hecho con Pari, Andrea decidió ir a los juzgados y escuchar la audiencia mezclada entro los periodistas que buscaban la información.

Allí conoció la versión de inocencia que César dio ante la jueza Wiat Belzu. Sin embargo, pese a que la Fiscalía no había realizado ningún acto de investigación que sustente el presunto desfalco, la jueza determinó enviarlo con detención preventiva a San Pedro.

El exfiscal Edwin Blanco, luego de ser destituido y enviado a atender a litigantes en ventanillas. Foto: Página Siete

El abrazo y la muerte impune

“Desde que estamos juntos siempre había celebrado su cumpleaños, y aunque no era la mejor situación no quería que esa fecha pierda su importancia (…) para mí ella es una guerrera, un diamante que se pulió por la fuerza con todo lo que hemos pasado y ella ha vencido”, asegura César, quien recuerda que el 19 de mayo de 2018, ya en la cárcel, vio por primera vez una de las escenas que, ante su impotencia, se repetirían en los siguientes cinco años. Andrea y sus dos hijas cruzaron las rejas que lo separaban de su libertad para darle un abrazo.

“Feliz cumpleaños”, recuerda haber dicho a su esposa aquel día, ella se perdió entre sus brazos para llorar juntos. Entonces, ninguno sabía que en medio de ellos ya había una quinta vida que trataba de germinar, pero finalmente no lo lograría.

“Por toda la presión, el ajetreo, el estrés y lo que había pasado con esta gran mentira contra mi esposo, a las dos semanas perdí a un hijo, o una hija, que yo no sabía que estaba esperando. Había ido a la Fiscalía a revisar cómo estaba el caso, cuando salí ya me sentí mal, llegué a mi casa ensangrentada. Mis papás me encontraron y ayudaron a llegar a un hospital de emergencia porque no paraba”, recuerda Andrea.

Ese fue el incidente que casi vence su fortaleza, asegura Andrea y cuenta la frialdad con la que le dieron el diagnóstico: “‘Señora, usted estaba embarazada y está en un aborto’, me dijeron. Casi muero. Esa es la cruz que he cargado por esta gran mentira. Pero también fue mi motivación todos estos años, porque todo este daño que nos han hecho y la muerte de mi hijo, o hija, no puede quedarse así, impune”, relata la joven con un nudo en la garganta.

A pesar del dolor, sostiene su versión en la entrevista, con la esperanza de que se enteren de lo sucedido, quienes le causaron ese daño. “Para que reflexionen”, asegura.

Fue la segunda muerte que Andrea tuvo que sobrellevar. Los entretelones de su caso son extensos, incluyen revelaciones de dos ocasiones que pretendieron extorsionarla a ella y a César para dictar un fallo favorable.

Papá y mamá

Evidentemente, una de las juezas que luego estuvo a cargo del caso, Melina Lima, fue destituida y detenida por otro proceso en el que se la señaló por favorecer a un conocido político de oposición y direccionar sus fallos. Todos esos hechos quedaron documentados gracias a las peripecias investigativas que Andrea desarrolló durante este caso.

La exjueza anticorrupción, Melina Lima, fue denunciada por extorsión en el caso de César y Andrea. Foto: El Diario

Pero cuando las cosas parecían encausarse y su familia se estabilizaba, en junio de 2021 falleció su padre, su consejero y el hombro en el que varias veces secó su llanto, además de cómplice de sus negocios ocasionales como la venta de comida a domicilio. Pasaron solo meses del cabo de año en el que cambió el luto por esa pérdida, cuando en noviembre de 2022, Andrea debió afrontar la cuarta pérdida, la muerte de su madre.

Ella asegura que ambos fueron fundamentales para renovar sus fuerzas cada vez que flaqueó. “Mi mamá y mi papá me dijeron, ‘el día que te casaste tomaste una decisión y sabías con quién te casabas, nadie te obligó, y era para las buenas y para las malas. Han pasado cosas buenas, ahora te toca vivir las malas’. Ellos siempre me incentivaron a que mi familia permanezca unida”, rememora Andrea.

El “Joker” y el reinicio de la vida

Como lo habían previsto, los fiscales abrieron otro proceso en el que la esposa de César fue incluida. Ambos aseguran que se trató de una represalia ante toda la resistencia legal que presentaron y, más aún, por las denuncias de irregularidades que ella presentó ante la Magistratura y la Fiscalía General.

Fue en ese caso que Andrea se presentó a declarar, pero el destino, que le había quitado ya el amor de cuatro vidas, también la recompensó y puso un contrapeso a la seguidilla de malas noticias. Solo meses antes de aquella citación, había nacido su carta comodín, “mi Joker”, como llama Andrea a su tercer hijo, el pequeño que nació en medio de todas sus desventuras y les devolvió la alegría.

Si bien no fue detenida debido a los argumentos legales que el abogado presentó, ella prefiere recordar que su libertad se la debe a su “Joker”. Asegura que el momento en que ella respondía el interrogatorio, sentada ante el investigador, donde se debía definir su futuro, su niño no paraba de llorar, pasó de los brazos de un policía a otro y nadie lograba consolarlo.

La madre cree que ese llanto aturdió tanto a los policías, que estos le pidieron que se retire. Andrea abrazó a su comodín, salió presurosa y mientras caminaba por la calle agradeció que al menos algunas de las miles de lágrimas que su familia derramó durante estos años, haya servido para mantenerla libre.

El lema de esperanza

“Si yo pudiera darle un consejo a la Andrea del pasado, le diría el lema que me ha mantenido firme estos años: Todo pasa. Una mujer por su familia saca el valor de donde no lo tiene, he llorado miles de lágrimas cuando me dijeron que me podían detener a mí también, pero me sentaba en la cama y recordaba que mi sueño era devolverles a mis hijos a su papá, los miraba dormidos y me decía, por ellos tengo que seguir”.

El primer proceso contra César, en el que sostiene su inocencia, terminó con una sentencia de cinco años, pero en la práctica, él ya había permanecido en San Pedro más tiempo que el de la condena. Por ello, ya logró una detención domiciliaria, pero si bien ya no pueden causarle más daño, jurídicamente buscan que la condena se revierta y pueda limpiar sus antecedentes.

Andrea, sin más rencor que el que siente cada vez que recuerda esas pérdidas, terminó la entrevista con otro pedido. “Como mamá, si hay algo que quisiera que se tome en cuenta por parte de las autoridades (jueces y fiscales) es pedir que reflexionen, es muy fácil acusar a una persona, encarcelarla, destruir su vida, porque puede haber motivos que les hagan pensar que son culpables, pero tienen que recordar que esas personas también tienen familia, como ellos. ¿Y qué pasa si destrozaron la vida de un hijo o de un padre inocente?”, cuestiona.