viernes 27 de marzo de 2026

Proponen que se disuelva

Otro año que Diremar mantiene su presupuesto de Bs 16 MM, sin juicios

Analistas observan que el funcionamiento de esta institución no se justifica luego de los fallos por la demanda marítima y del Silala, y porque no se ven nuevas estrategias. Afirman que el presupuesto de la entidad puede tener un mejor destino.
La audiencia de la CIJ cuando emitió el fallo sobre el tema mar para Bolivia, en octubre de 2018. Foto: CIJ
La audiencia de la CIJ cuando emitió el fallo sobre el tema mar para Bolivia, en octubre de 2018. Foto: CIJ
miércoles 03 de julio de 2024

Sin procesos que seguir o asesorar en relación con la demanda marítima, la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima, Silala y Recursos Hídricos Internacionales (Diremar), este año aún dispone de un presupuesto de 16 millones de bolivianos, según se observa en el Presupuesto General del Estado (PGE) 2024. Expertos ven que la institución no tiene razón de ser.

La entidad fue creada mediante Decreto Supremo 0834 el 5 de abril de 2011, al igual que el Consejo Nacional de Reivindicación Marítima.

Según la propia Diremar, nació para prestar apoyo necesario en cualquier acción diplomática, jurisdiccional y administrativa -emergente de la demanda marítima boliviana-, al Consejo de Reivindicación Marítima, al Consejo Permanente de Ex Presidentes, Ex Cancilleres, Personalidades e Intelectuales y al agente o coagente del Estado ante tribunales internacionales, así como en la demanda del Silala y en cuestiones relativas a recursos hídricos internacionales.

Los datos del PGE de cada gestión revelan que entre 2012 y 2022 -período en que al país le tocó enfrentar la demanda por una salida al mar con Chile y atender la contrademanda con este país, por el curso de las aguas del Silala-, Diremar manejó un presupuesto de 150 millones de bolivianos. Poco más de 16 millones los últimos 4 años

En 2023, la asignación fue de 16,2 millones de bolivianos y este año, de 16,4 millones.

Infografía: Edmundo Morales

Andrés Guzmán, analista en asuntos internacionales, recordó que la razón de ser de Diremar fue prestar apoyo en cualquier acción emergente de la demanda marítima, del Silala y los recursos hídricos compartidos con Chile; además, tenía la misión de prestar asesoramiento y proponer alternativas.

“Corresponde ser creativos y reinventarse  de manera positiva, no en base al lamento, sino estudiar otros ejemplos como el de Nepal”, dijo el analista Andrés Guzmán.

Sin embargo, el experto considera que, al haber concluido los dos procesos internacionales, ya no tiene sentido que Diremar siga en funcionamiento, ya que genera un gasto que bien puede tener un mejor uso.

El entonces presidente Morales junto con el equipo jurídico nacional e internacional en La Haya, excancilleres y expresidentes, en 2018. Foto: Cancillería de Bolivia

Actividad desconocida

Tampoco se conoce, dijo, una estrategia o propuesta que la Dirección esté encarando. “Me parece que es una institución que debería cerrarse y concentrar los esfuerzos diplomáticos en la Cancillería, que es lo que corresponde. Es más, nunca debió crearse, porque toda la demanda marítima y el caso Silala podían manejarse desde una dirección específica en la Cancillería”.

Según Guzmán, si en la actualidad Diremar realiza alguna tarea, debería conocerse, pero hay mucho hermetismo y la información se maneja de forma reservada.

“Después de la demanda marítima no se ha conocido nada del trabajo de Diremar y con el Silala se manejó la información de manera reservada y el manejo genera dudas. Debería transparentarse y aclarar lo que se está haciendo o simplemente cerrar la institución”, precisó.

Incluso dijo que, en la reciente rendición pública de cuentas de la institución, la información fue muy general y no se pudo ver una propuesta o avance, algo que observa la propia Cancillería. “Esto se ve en los comentarios de la canciller Celinda Sosa, que apela a que en Chile abran sus corazones sobre la reivindicación marítima, y eso no es ninguna estrategia, refleja que no hay un trabajo por detrás”, añadió.

Aclaró que a Diremar le correspondería elaborar una propuesta de acercamiento a Chile, abrir una nueva hoja de ruta.

Para Guzmán, en el balance del trabajo de esta Dirección, los resultados están a la vista; no se han ganado los juicios y por eso se debe analizar la disolución y que el Gobierno dé una señal de austeridad.

Visión 360 se comunicó con Emerson Calderón, secretario general de Diremar, para conocer el trabajo que se realiza en esa entidad y la postura que tiene ante las observaciones que existen, pero indicó que se contactarían con este medio desde la unidad de comunicación de la institución. También se llamó al teléfono de esa unidad, pero no se tuvo éxito.

Guzmán considera que Bolivia debe dejar de lado el discurso de víctima en el tema marítimo y mirar hacia delante y plantear nuevas soluciones, tomando en cuenta otros casos similares en el mundo.

Por ejemplo, Etiopía, un país sin salida al mar, y la región somalí autoproclamada independiente de Somalilandia, firmaron hace pocos meses un memorando de entendimiento para que el Estado etíope pueda tener acceso al Mar Rojo.

Otro ejemplo es la renegociación de límites entre Arabia Saudita y Jordania, para que el primer país tenga salida al mar; y hay otros ejemplos similares y modalidades de libre tránsito en otras naciones que pueden proponerse para Bolivia, afirmó. 

“Corresponde ser creativos y reinventarse de manera positiva, no en base al lamento, sino estudiar otros ejemplos en el mundo como el de Nepal, que tiene acceso a puertos de la India con autonomía aduanera o países exsoviéticos que salen por puertos de China. Esas cosas hay que ver y mirar hacia el futuro. Ese trabajo podría hacerlo Diremar”, manifestó.

Presidente de la CIJ, Judge Abdulqawi Ahmed Yusuf, en 2018. Foto: CIJ

Acciones

En el caso del Silala, Guzmán recordó que el mismo fallo establece condiciones que Bolivia puede ejecutar como el desmantelamiento de canales artificiales, basado en una negociación, y establecer compensaciones.

 “Chile ha reconocido que no tiene derecho y Bolivia puede hacer lo que vea conveniente. Hay que aplicar esto y avanzar en una mejor posición de acuerdo a nuestros intereses; el fallo no es totalmente negativo, pero desde que se conoció el resultado no se conoce nada”, subrayó.

Para el analista internacional Francisco Xavier Solares, Diremar es una institución descentralizada y eso le ha permitido tener autonomía en la ejecución de su presupuesto. Estima que esa entidad destinó gran parte de esos recursos al pago de funcionarios y que usa recursos en consultorías externas, pero que se desconocen los resultados.

“En el momento, Diremar no tiene un motivo para seguir funcionando. Se perdió el espíritu para el que fue creado, no tiene ya una razón de ser si se toma en cuenta la deficiencia en los resultados de su trabajo, y resulta un gasto innecesario para el Estado”, recalcó.

En criterio de Solares, luego de los fallos en la demanda marítima y el Silala, Chile asumió una posición cerrada en su política internacional y bilateral con el país, y tampoco tiene interés en una nueva agenda.

“El problema es que se sigue manteniendo un discurso que ya no tiene sentido, pretender que Bolivia vaya a lograr un acceso soberano no se va a dar. La política bilateral que Bolivia debe plantear es de relaciones diplomáticas con Chile, si es que quiere reconstruir una relación dañada hace muchas décadas. El discurso beligerante e ideológico ya no tiene sentido”, añadió.

En su criterio, el tema comercial es importante y restablecer relaciones puede resolver problemas técnicos y generar nuevas políticas de seguridad y prevención de temas delictivos como narcotráfico, trata y tráfico de personas, y la prohibición de minas personales.

“El problema es que se sigue manteniendo un discurso que ya no tiene sentido, que Bolivia vaya a lograr un acceso soberano al mar, no se dará”, señaló el analista Francisco X. Solares.

En cuanto al Silala, opina que ni siquiera existe voluntad para destruir los canales artificiales y tampoco hay un proyecto de aprovechamiento de las aguas de manera conjunta con Chile.

“Los puntos en discordia deben convertirse en puntos de cooperación en zonas fronterizas; pero Diremar, que puede elaborar una estrategia, no presentó ningún plan operativo para trabajar de manera conjunta con las Fuerzas Armadas, la Cancillería y la Gobernación de Potosí”, manifestó Solares.

¿En qué gasta?

Del presupuesto, un millón de bolivianos se destinan a la defensa marítima, 6,7 millones de bolivianos a la defensa del Silala, 3,7 millones a defensa de recursos hídricos. Son los principales gastos de Diremar, según datos de la rendición pública de cuentas de este año.

Diremar informó en este evento que su presupuesto es de 16.233.285 bolivianos y que un 50,34% de este monto se dirige a servicios personales. Esto incluye remuneraciones, así como aportes patronales al sistema de previsión social. El restante 47,11% se destina a servicios no personales, lo que significa gastos para atender pagos de servicios como luz y agua, consultorías de profesionales, equipos y otros.

La CIJ, cuando se leyó el fallo de la demanda marítima, en 2018. Foto: CIJ

 

Temas de esta nota