lunes 6 de abril de 2026

Cuartos de final

España derriba el muro alemán con un cabezazo de Merino

Fue un partido de ida y vuelta, una auténtica final, los españoles expusieron mucha entrega, los alemanes amor propio.
El espectacular salto de Mikel Merino en el cabezazo que no podrá detener el golero Neuer. Foto EFE
El espectacular salto de Mikel Merino en el cabezazo que no podrá detener el golero Neuer. Foto EFE
viernes 05 de julio de 2024

EFE / Stuttgart

Un testarazo de Mikel Merino en el minuto 119, directo a los momentos de mayor gloria de la historia de la selección española, derribó el muro del anfitrión con épica, cuando todo estaba en su contra y asomaban los penaltis, tras ser igualada en el minuto 89 por el empuje alemán, después de cambiar su identidad por la resistencia antes de provocar el adiós al fútbol de Toni Kroos.

España no tiene techo y salió ilesa del partido de mayor sufrimiento en el torneo para ganarse el máximo respeto del mundo del fútbol tumbando al anfitrión. Con un peaje caro para semifinales entre lesiones y sanciones. Amparada en su juego atrevido de inicio, sufriendo siendo dominada pero jamás tumbada en el segundo acto, con un físico que le acabó impulsando al éxito en la prórroga y ese factor fortuna tan necesario en la máxima igualdad.

Y si algo ha caracterizado a España en la Eurocopa 2024 fue su descaro. El que provocó que lejos de temer el arranque de furia alemán ante su afición, dejase un primer aviso a los 52 segundos. La aparición de Nico Williams, la descarga de Morata y el disparo seco de Pedri que sacó Neuer.

 Apareció Dani Olmo, única duda previa en un once tan fijo que se convirtió en el primero que repite De la Fuente en el cargo, para el que estaba reservado un momento de gloria que se ganó a pulso. España ganaba vértigo y debía demostrar que no perdía efectividad con una posesión que ya no importa ganar. Exigida al máximo por la intensidad alemana, cuyo peligro apareció por las bandas, pero acabando jugada cada vez que llegó. Una falta rasa de Yamal cerca del poste. Un zurdazo arriba de Fabián.

Los jugadores españoles celebran al final del partido. Foto EFE

 

El peligro estaba en la transición, en el castigo a la pérdida. Cuando Alemania dejó de lado su dureza y recordó sus virtudes, metió miedo. El centro de Kimmich encontró el testarazo sin oposición de Havertz a las manos de Unai como primer aviso. Cada balón parado de Kroos al grito de 'Toni, Toni' en una grada que no quería su adiós, intercambió el dominio.

En ese intercambio de dominio en un duelo majestuoso, España se adueñó del balón para cerrar amenazando el primer acto y metiendo el miedo a presionar arriba al rival. Un disparo lejano de Yamal que fue decisivo en el arranque con dos lecturas perfectas. Filtrando primero un balón a Morata, de nuevo perdido en la batalla y falto de remate. En acción de 9, recibiendo de espaldas, girándose y perdonando con todo para marcar.

El ejercicio de resistencia encontró a Laporte y Carvajal como bastiones defensivos. Al intento una y otra vez alemán, sin descanso, con el aliento de la grada, repleto de orgullo, no le acompañó la respuesta española al contragolpe. Perdonaron Yamal y Nico con malas lecturas antes de dejar el campo. Antes de tiempo si De la Fuente hubiese tenido una bola de cristal.

A España le faltó oficio para saber cerrar el partido, expuesta sin balón, castigada en el momento más doloroso, en el minuto 89, cuando el enésimo salto perdido de Cucurella a un centro al área, lo ganó Kimmich y encontró la calidad de Wirtz para enganchar a bote pronto un disparo que besó la madera antes de premiar el esfuerzo en la red.

España debía buscar la proeza en la prórroga sin la identidad con la que enamoró en la Eurocopa. Sin sus extremos descarados, cuando De la Fuente había introducido contención con Mikel Merino, a Ferran y Oyarzabal como nuevas amenazas. Aunque el respiro alemán en el primer acto de la prórroga permitió volver a crecer a España. Cuando el infarto en la grada cambiaba de bando si el disparo acariciando la madera era con de Oyarzabal o de Wirtz.

El desgaste físico grandioso de Alemania para alcanzar el nivel que le exigió España le pasó factura. Y cualquier queja arbitral española se enterraba cuando el colegiado inglés no interpretó como penalti una mano despegada del cuerpo de 'Cucu' que cortó el disparo de un desaparecido Musiala.

Fue cuando resucitó Dani Olmo para poner un balón de oro, suave, al salto con potencia de Mikel Merino y un testarazo repleto de gloria. España le había devuelto la moneda a su rival. En el último minuto. Después de un paradón de Unai Simón a Füllkrug y un nuevo intento del gigantón alemán sin éxito. Era el final más doloroso de Kroos, leyenda eterna, ante su gente, cediendo ante una España sin techo.

Toni Kroos se acerca a saludar a los hinchas alemanes, al final del partido. Foto EFE

 

Síntesis

España: Unai Simón; Dani Carvajal, Laporte, Le Normand (Nacho, m.46), Cucurella; Rodri, Fabián (Joselu, m.102), Pedri (Dani Olmo, m.8); Lamine Yamal (Ferran Torres, m.63), Nico Williams (Mikel Merino, m.79); y Morata (Oyarzabal, m.79).

Alemania: Neuer; Kimmich, Rudiger, Tah, Raum (Mittelstadt, m.57); Emre Can (Andrich, m.46), Kroos; Sané (Wirtz, m.46), Gundogan (Füllkrug, m.57), Musiala; y Havertz (Anton, m.91).