martes 24 de febrero de 2026

Staccato

Ceremonia de inauguración

 A pesar del auténtico diluvio que caía sobre París, la pintoresca ceremonia en general, tan distante de lo común, no decayó en su desarrollo.
domingo 04 de agosto de 2024
Absolutamente novedosa, la apertura de los Juegos Olímpicos de París 2024 selló un precedente trascendental a lo que podrán ser las futuras puestas en escena del acto de inauguración de esta competencia deportiva mundial. El pasado 26 de julio fuimos testigos de una impresionante ceremonia que tuvo lugar no en un estadio, como tradicionalmente ocurría, sino en el corazón mismo de la capital francesa. En un montaje de originalidad y llamativa exhibición artística, los diversos decorados expusieron el inmenso espectáculo parisino de sus sitios culturales, puentes y monumentos que bordean el río Sena, mientras cerca de un centenar de embarcaciones transportaban a las delegaciones de los 206 países participantes en el certamen olímpico. Un desfile único en que los poco más de 10.700 atletas fueron captados por equipos de filmación que mostraban a los telespectadores su paso frente a la plaza de la Concordia, a la Explanada de los Inválidos, al Gran Palacio (la mezzosoprano Axelle Saint-Cirel cantó desde los techos de este histórico palacio una impactante versión operística de la Marsellesa), al puente de Jena, y finalmente su llegada al muelle del Trocadero.
 
 A pesar del auténtico diluvio que caía sobre París, la pintoresca ceremonia en general, tan distante de lo común, no decayó en su desarrollo, y más bien alcanzó una disposición y correspondencia con el diseño de los vistosos y animados doce cuadros que proyectó el afamado director artístico Thomas Jolly, quien, a su juicio, y al margen del deporte y sus valores, explicó que el objetivo y doctrina de su espectáculo tuvieron como premisa la idea de enlazar los principios republicanos de "inclusión, amabilidad, generosidad y solidaridad". No obstante, un par de dichos cuadros, la decapitación de María Antonieta mientras los sarcásticos verdugos cantaban, o la burla sobre Jesucristo y sus apóstoles en la Última Cena -uno de los símbolos mayores del culto cristiano basado en la fe-, se hundieron en la extravagancia y en el exceso.
 
Pese a esto último, se vio una ceremonia de apertura deslumbrante. Una creación fantástica de un auténtico director de teatro, Thomas Jolly, que rompió con todo esquema, con todo convencionalismo, y que erigió a París en un gigantesco escenario para mil millones de telespectadores y para trescientas mil personas –entre ellas ochenta y cinco jefes de Estado y de gobierno- que, ahí mismo, en pleno corazón de la capital francesa, pudieron seguir las puestas en escena desde las orillas del Sena. Un espectáculo artístico grandioso en el que, para la llegada de la llama olímpica, Jolly imaginó a un jinete misterioso, desconocido, que llevaba la antorcha montado en un impresionante corcel metálico que, al galope, cruzó el Sena en un trayecto de seis kilómetros, de este a oeste, hasta la Torre Eiffel, con el fin de propagar los valores del olimpismo: “resiliencia, paz, solidaridad y unidad”.  
 
Musicalmente, fue Lady Gaga quien inauguró el show. De voz incomparable, la contralto norteamericana de amplio registro y exquisita sonoridad, interpretó un número de cabaret y del music-hall, de carácter distinto a lo que hizo la artista franco-maliense Aya Nakamura, quien, emotivamente compenetrada con el momento, cantó temas de Charles Aznavour acompañada por la guardia republicana, además de una selección muy escogida de música afropop. Por su parte, la cantante francesa de Europop y rock, Juliette Armanet, acompañada al piano por Sofiane Pamart, retomó con sentimiento y propia versión una canción hecha emblemática en los Juegos Olímpicos: Imagine, de John Lennon.  
 
Luego de que Emmanuel Macron proclamara inaugurados los Juegos Olímpicos de París 2024, figuras del deporte mundial tales como Zinédine Zidane, Rafael Nadal, Nadia Comaneci, Serena Williams y Carl Lewis transportaron la llama olímpica a través de una embarcación sobre el Sena. Minutos después se escuchó desde la Torre Eiffel el impactante Himno al amor, de Édith Piaf, interpretado por la portentosa voz de soprano y timbre penetrante de Céline Dion, quien, haciendo esfuerzos sobrehumanos para superar por unos instantes el Síndrome de la persona rígida, interpretó con intensidad y matices de elevada expresión el himno de la recordada y sublime cantante parisina. Fue el momento de mayor emoción de la jornada inaugural.
 
Si bien hubo más, muchísimo más en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos París 2024, se cierra esta nota ubicándonos en el corazón del Jardín de las Tullerías, lugar “donde dos leyendas del deporte francés, la atleta Marie-Josée Pérec, y la estrella de judo Teddy Riner”, hicieron que la llama olímpica viajara por los cielos de París en un globo aerostático, en homenaje a sus dos inventores: los hermanos franceses Joseph-Michel y Jacques-Étienne Montgolfier. Imponente. 
 
La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360
 
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