lunes 23 de febrero de 2026

La tribuna

A la altura del desafío

Con cada cambio de entrenador (sea en selección o club) nace una nueva ilusión, una esperanza, porque el trabajo sea mejor del que se hizo y se logren alcanzar los resultados y objetivos propuestos.

Atrás quedó la participación de los equipos bolivianos en las Copas Internacionales (Libertadores y Sudamericana), y la mirada se dirige ahora a la reanudación de las eliminatorias al mundial de fútbol 2026.

En particular a las fechas inmediatas (séptima y octava) y el desafío que tiene la (nueva) selección boliviana, al mando del flamante cuerpo técnico encabezado por Oscar Villegas Cámara.

Con cada cambio de entrenador (sea en selección o club) nace una nueva ilusión, una esperanza, porque el trabajo sea mejor del que se hizo y se logren alcanzar los resultados y objetivos propuestos.

En el caso de nuestra selección, como quedó de manifiesto en la presentación del nuevo entrenador, los objetivos van a largo plazo (un plan que abarca una década y cuyo contenido no fue difundido como corresponde), resignando, al parecer, las frágiles opciones que se tienen de llegar a la siguiente cita mundialista.

Y esto podría corroborarse con la primera convocatoria dada a conocer por el técnico el viernes 23 de agosto.

No es de extrañar que con cualquier entrenador y en cualquier nómina de seleccionados, siempre existan jugadores ausentes que debieron ser llamados y otros que fueron convocados sin tener un presente que justifique plenamente esa inclusión. Es decir, no están todos los que deberían y que pasan por un buen momento futbolístico e hicieron/hacen méritos para ser considerados; sí otros que tienen menor recorrido y experiencia, que es también importante para llegar a la selección absoluta.

La falta de torneos y competencias de categorías menores a nivel nacional, y la poca participación en torneos internacionales, determinan que —en el caso de la actual convocatoria— algunos jugadores juveniles convocados "salten" las lógicas etapas previas, antes de llegar a la mayor.

Queda, no obstante, el beneficio de la duda. Y que esto no se convierta en una suerte de conejillo de Indias.

Lo aconsejable, y sin desmerecer a los actuales jugadores que fueron llamados, es contar con futbolistas de experiencia, en etapa de explosión actual y juveniles destacados, haciendo una amalgama con equilibrio, considerando a quienes tengan un presente sobresaliente —sin fijarse a qué clubes pertenecen— que los hagan merecedores de vestir los colores del equipo de todos.

Por otra parte, siempre existen factores adicionales exógenos que pueden contribuir a mejorar un rendimiento, en este caso de la selección. Y uno de ellos es, precisamente, el haber determinado que el inmediato partido ante Venezuela se juegue en el estadio de El Alto.

Decisión precipitada o no (se hacen trabajos, al parecer improvisados, con el colocado —por ejemplo— de las butacas/sentaderas que serán temporales y a fondo perdido, porque se informó que serán descartables) lo importante será que, llegada la hora de la verdad, el equipo responda.

Aquí, este escenario se constituye en un factor, sobre todo, psicológico para los adversarios del equipo verde. (Que, esperemos, juegue con ese color de camiseta que es parte de su identidad).

La cancha es el verdadero escenario para demostrar las condiciones que tiene un equipo de fútbol, mostrar el trabajo que se ha hecho (así sea en pocos días) y la apuesta a una selección con un interesante promedio de edad (24 años), donde los jugadores que han sido convocados para estos partidos pongan de manifiesto el talento que tienen, con responsabilidad, coraje y personalidad. Que puedan ser resilientes en un momento que podría ser un punto de inflexión para el futuro del fútbol nacional, como se lo ha planteado en la Federación y donde se le debe dar todo el apoyo y respaldo al entrenador designado (más allá de resultados inmediatos) y éste demostrar sus condiciones, ya no de formador, sino de estratega, para plantear adecuadamente, de acuerdo a las expectativas que se tienen, el juego de la selección, en una eliminatoria siempre difícil y exigente.

Confiemos en que todos los actores involucrados, llamados a dar certidumbre y justificar esta actual convocatoria, estén a la altura del desafío.