viernes 29 de mayo de 2026

Hay mayor importación

Observan que los autos chutos, el contrabando y la minería dispararon el consumo de carburantes

Una analista afirma que hay mayor consumo de chutos y salida de contrabando hacia países vecinos.
Filas de motorizados en la zona sur para cargar carburantes. Foto: Visión 360
Filas de motorizados en la zona sur para cargar carburantes. Foto: Visión 360
lunes 09 de septiembre de 2024

El presidente Luis Arce informó el domingo que el consumo de diésel y gasolina se disparó en medio de la caída de la producción, pero analistas observan un mayor consumo de combustible subvencionado por los dueños de autos chutos, la minería aurífera y la salida de contrabando.

En 2014 el país comercializaba 8,8 millones de barriles de gasolina y el 78% se producía en Bolivia, pero, en 2023, esto aumentó a 14,6 millones de barriles, pero internamente solo se refina el 44% y se debe comprar de afuera el saldo. En el caso del diésel en 2014 la comercialización era de 11,4 millones de barriles y el país se producía el 50% y se importaba el resto, pero en 2023 la demanda  se disparó a 15 millones de barriles y el país debe importar el 80%, según los datos expuestos por el mandatario.

La analista del sector hidrocarburos, Susana Anaya, señaló que el consumo interno de combustibles es mayor por la enorme cantidad de autos chutos que circulan en el país, el diésel que demanda la minería cooperativizada y el sector productivo de Santa Cruz.

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Pero, por otra parte, dijo que debido a los precios subsidiados que rigen en Bolivia, los carburantes salen de contrabando a países vecinos donde el costo del lito es superior porque hay paridad con las importaciones.

Según estimaciones que hizo en pasadas gestiones la Cámara Boliviana Automotor, en Bolivia  circulan al menos 450 mil vehículos indocumentados, que se benefician de la gasolina que el Estado subvenciona.

Según Anaya, las inversiones para impulsar exploración petrolera y aumentar reservas de gas y la producción de combustibles son insuficientes y están a cargo de YPFB y de empresas subsidiarias que no tienen recursos.

Señaló que se necesita una nueva Ley de Hidrocarburos que haga más atractivo al sector, porque la carga fiscal que soportan las empresas privadas es muy elevada y los precios que reciben por barril producido son muy bajos 27,11 dólares.

“Con ese precio es difícil cubrir costos de producción, por eso hay poco interés en invertir, y es por eso que la producción de gas y líquidos ha caído, hay menores reservas y hay mayores importaciones”, remarcó.

Añadió que el Gobierno apuesta por el biodiésel y el etanol, pero el parque automotor no soporta mezclas más altas y esa no es la solución. “Además hay un impacto ambiental porque para producir biodiesel se necesitan aceites vegetales y eso viene aparejada de una mayor deforestación y chaqueos”, observó Anaya.

En su mensaje del domingo Arce también mencionó que el valor de las importaciones de carburantes que en 2016 solo era de 660 millones de dólares, en 2023 llegó a 2.881 millones de dólares debido a que el precio internacional del petróleo aumentó.

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