lunes 6 de abril de 2026

Vida

Conozca los hábitos saludables de Tomiko Itooka, la persona más longeva del mundo

Una dieta rica en plátano, una bebida japonesa en base de yogurt, y el deporte, parecen ser las claves para vivir más de 100 años.
Itooka es un símbolo de resiliencia, fortaleza y longevidad. Foto: Guinness World Records
Itooka es un símbolo de resiliencia, fortaleza y longevidad. Foto: Guinness World Records

Tomiko Itooka, una mujer japonesa de 116 años, ha captado la atención del mundo no solo por su impresionante longevidad sino por sus hábitos saludables, que según muchos, son la clave para su longevidad.

Itooka, nacida en 1908, ha sido reconocida recientemente por Guinness World Records como la persona más vieja del mundo, y sus secretos para una vida larga y saludable han generado interés y admiración a nivel mundial, dice una nota del portal Infobae.

Lejos de seguir complicados consejos de salud o dietas estrictas, Itooka ha mantenido una vida sencilla y natural, lo que ha dado lugar a especulaciones sobre la simplicidad de sus hábitos como fórmula para una larga vida, y su rutina diaria, dieta y estilo de vida. se han convertido en un punto de referencia para aquellos que buscan entender los factores detrás de una vida longeva y plena.

“La historia de Tomiko es un ejemplo inspirador de cómo los pequeños hábitos diarios pueden influir en la longevidad y bienestar. Su amor por la naturaleza, su espíritu activo y su enfoque minimalista hacia la alimentación revelan una perspectiva única sobre el envejecimiento y la salud”, dice la publicación.

Desde joven, esta mujer consumía plátano a diario y una bebida sabor yogurt conocida como Calpis, productos que, según ella, han sido clave para su longevidad y bienestar.

El plátano era uno de los alimentos favoritos de Itooka y una constante en su alimentación diaria. Esta fruta, rica en potasio, fibra y vitaminas, es conocida por sus beneficios para la salud, como la regulación de la presión arterial, mejora de la digestión y aporte de energía sostenida. La elección del plátano como alimento básico subraya la idea de que los alimentos naturales y no procesados ​​pueden tener un impacto positivo en la salud y longevidad.

Calpis, por otro lado, es una bebida fermentada popular en Japón que combina leche con bacterias lácticas. Se ha consumido durante más de un siglo y es conocido por sus posibles beneficios para la digestión y el sistema inmunológico. Tomiko bebe Calpis todos los días, lo que podría haber contribuido a su bienestar digestivo y fortalecer su salud general.

Estos sencillos hábitos alimenticios, alejados de dietas complicadas recomendaciones o modernas, han llevado a muchos a reflexionar sobre el poder de la simplicidad en la alimentación y el impacto de una dieta equilibrada en la longevidad.

Montañismo

Pero, además de una buena dieta, esta japonesa practicaba el deporte. Comenzó a practicar alpinismo en su séptima década de vida. Esta actividad, que requiere resistencia física, concentración y determinación, no era solo un pasatiempo para Itooka, sino una forma de desafiar los límites de su cuerpo y espíritu.

Entre las montañas que logró escalar se encuentra el Monte Ontake, una de las cumbres más altas de Japón con 3.067 metros de altura. En una hazaña que sorprendió a muchos, Itooka recordó esta ascensión usando zapatillas deportivas en lugar de botas de montaña tradicionales.

A sus 100 años, escaló los largos y desafiantes escalones de piedra del Santuario Ashiya sin la ayuda de un bastón, demostrando así su impresionante capacidad física y equilibrio.

Además, a los 80 años, participó en la peregrinación de los 33 Kannon de Osaka, un extenso recorrido por 33 templos que destacó su resistencia física y devoción espiritual.

Se casó a los 20 años y fue madre de cuatro hijos, pero la verdadera prueba de su carácter llegó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando su esposo, que operaba una fábrica textil en Corea del Sur, fue llamado al frente de batalla. En medio de la incertidumbre y los retos de la guerra, Itooka asumió la dirección de la fábrica, mostrando su capacidad para liderar y superar la adversidad.

A sus 116 años, Tomiko Itooka sigue siendo un símbolo de longevidad y vitalidad. Tras el fallecimiento de María Branyas Morera a los 117 años, Itooka se convirtió en la persona más vieja del mundo.

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