sábado 4 de abril de 2026

Cremas Lechuga y Chirimoya, íconos paceños de medio siglo

Se trata de productos que han cuidado la piel de más de cuatro generaciones. Laboratorios Rossi innovó con la Crema Lechuga líquida y de aceite de jojoba.
Las tradicionales cremas Lechuga y Chirimoya, 55 años cuidando la piel de los bolivianos. Foto: Laboratorios Rossi
Las tradicionales cremas Lechuga y Chirimoya, 55 años cuidando la piel de los bolivianos. Foto: Laboratorios Rossi

Seguramente usted recuerda que, de niño, antes de ir a la escuela, su mamá o abuela le colocaban en la cara y las manos la Crema Lechuga o la Crema Chirimoya, en especial si su piel estaba rajada por jugar bajo el sol o en la tierra. A 55 años de su aparición en el mercado, estos dos productos, íconos de la industria paceña, no han cambiado y aún cuidan la piel de las familias bolivianas.

Son producidos por Laboratorios Rossi, empresa familiar fundada un 19 de agosto de 1969 por el empresario Antonio Asbún y que continuó como legado con su hijo Fernando Asbún y su esposa Martha Farah, luego con la hija de ellos, Sandra Asbún en la tercera generación, y la cuarta generación aún vigente, al mando del actual gerente Juan Esteban Zalaquett Asbún, hijo de Sandra.

El 19 de agosto de 1969 nace Laboratorios Rossi y luego de 55 años de vida, sigue con la producción de las cremas Lechuga y Chirimoya con la calidad de siempre y con la idea de continuar hacia adelante.

A pesar de las dificultades, las diferentes coyunturas que tocaron vivir al país, la empresa ha salido a flote con sus productos estrella y promete seguir cuidando la piel de los bolivianos, además con nuevos proyectos que aún están por consolidarse.

Sandra Asbún, propietaria de Laboratorios Rossi. Foto: Marco Belmonte/ Visión 360

“Tenemos la alegría y el orgullo de decir que la Crema Lechuga y Chirimoya, de Laboratorios Rossi, han sido parte de la familia boliviana; mucha gente la sigue usando hasta el día de hoy para cuidar la piel. Antes, la mamá, la abuelita no nos dejaban salir a la calle, a la escuela sin colocarnos en la piel las cremas”, resaltó Sandra Asbún, propietaria de Laboratorios Rossi, quien recibió a Visión 360 para contar la historia de la empresa y de las cremas Lechuga y Chirimoya.

“Tenemos el orgullo de decir que la Crema Lechuga y Chirimoya han sido y son parte de la familia boliviana, hasta el día de hoy”, afirma Sandra Asbún.

Contó que la fórmula de las cremas fue comprada por su abuelo Antonio a un ciudadano israelí hace mucho tiempo, y la comenzó a trabajar y ponerla en el mercado paceño y nacional. “El abuelo comenzó a trabajar con la fórmula, en principio la crema se comenzó a elaborar de forma manual, se usaban ollas; luego se compró una máquina mezcladora, pero en esencia el trabajo era manual”, agregó.

Además, al inicio, los envases de las populares Lechuga y Chirimoya eran de lata y había que pintar el logotipo, el nombre del laboratorio y otros detalles a mano, y sellar de manera serigráfica; posteriormente nace el envase de plástico que luego de 55 años permanece vigente con las mismas características y calidad.

El cambio se dio cuando el papá de Sandra, don Fernando, en un viaje realizado a Brasil, allá por los años 70, conoció a los dueños de un pequeño taller donde fabricaban máquinas para envasar productos. “Ahí es cuando decide adquirir la primera máquina para comenzar a envasar las cremas en los tradicionales envases de plástico que se conocen hasta hoy”, resaltó.

Sin lechuga ni chirimoya

Asbún sostuvo que las cremas tienen como fórmula la vaselina, lanolina, óxido de zinc, cera de abeja y esencias que en su momento se importaban de la reconocida empresa suiza Givaudan, que fabrica sabores, aromas e ingredientes cosméticos. También se traía materia prima de Alemania.

“Mi abuelo importaba materia prima de Alemania y las esencias de Suiza y siempre, pese a todas las dificultades que hemos atravesado, se mantiene la calidad. Algo que no se transa es la calidad y la fórmula inicial de las cremas”, subrayó.

Aunque muchos históricamente asocian que las cremas contenían como materia prima alguna esencia de lechuga o chirimoya, Sandra Asbún, cuenta que no es así y rememora las razones del nombre de los populares productos.

“Lo que pasa es que antiguamente, en la época de mi abuelo, los años 50 y 60, cuando comienza la actividad de comercio, era difícil para la gente que venía del campo a la ciudad guardar y recordar nombres; por eso es que en los negocios de antes se apelaba al uso de nombres de animales, flores, frutas, porque era más fácil recordar esos nombres”, añadió.

Por eso es que algunos negocios tradicionales se denominaban el Gato Blanco o el Gallo Negro. Laboratorios Rossi puso esos nombres a sus cremas por la facilidad para ser recordados y por las características que aportan estos nombres, el dar frescura a la piel con Crema Lechuga, o aportar dulzura, con la Crema Chirimoya.

Sandra Asbún comenta que la Crema Lechuga ha tenido una demanda tradicional en occidente y es empleada por la gente principalmente en La Paz, Oruro y Potosí, donde el clima es seco, hostil y la tierra reseca la piel; en este caso el producto es un reconstituyente del tejido y lubrica, mientras que la crema Chirimoya tiene como uno de sus componentes el agua y eso ayuda a hidratar la piel.

“La Crema Lechuga ha sido utilizada para tratar a los pacientes en el Hospital del Quemado; en el maternológico es utilizada por las madres en período de lactancia para tratar la piel agrietada y devolver elasticidad”, destacó Asbún.

Algo sorprendente del uso de la Crema Lechuga y que quizá pocos conocían es que algunas personas habilosas la emplean para la porcelana fría.

La innovación

Laboratorios Rossi, además de las famosas cremas, en el pasado elaboraba champú en sachet y luego en botellas el mentol Rossi, perfumes envasados en pequeños frascos que eran el regalo ideal para el Día de la Madre o del Padre, pero luego se dejaron de producir por la irrupción en el mercado de otras marcas y productos.

Sin embargo, la empresa no se quedó solo con las marcas de Lechuga o Chirimoya tradicionales, sino que en los últimos años ha dado un salto y ha innovado con el lanzamiento al mercado de una línea de Crema Lechuga líquida y una crema líquida con aceite de jojoba.

Además, ha vuelto a poner a disposición de la población la vaselina, un producto que nació con la empresa, pero que por un tiempo dejó de fabricarse.

La crema líquida es también una nueva propuesta, ya en el mercado. Foto: Laboratorios Rossi 

Las dificultades

Asbún indicó que por el 2002 y 2003, tuvieron problemas por la falsificación de las cremas con el mismo envase y etiqueta, pero con un contenido sin ninguna calidad.

“Hemos presentado la denuncia correspondiente, hemos hecho analizar el contenido de este producto falsificado y se verificó que la Crema Lechuga era elaborada con vaselina, mezclada con estuco; y la Crema Chirimoya con colorante bromatológico, que se emplea en alimentos y es totalmente dañino para la piel”, puntualizó.

Las autoridades no lograron concluir la investigación, los reclamos no tuvieron éxito y, en la actualidad, la falsificación se ha extendido, se interna el producto ilegal desde Perú y en los mercados de abasto se ofrece Crema Lechuga de primera, segunda o la mamba. Ocurre también que los comerciantes informales ofrecen el producto de contrabando o falsificado como el único, con el argumento de que el fabricante cambió de dueño, lo cual no es real.

Esto ha provocado que las ventas de la empresa ya no sean como antes y se evidencia una caída de 40% a 50%, aunque se tiene la confianza de una buena parte de la población en la calidad de los productos de Laboratorios Rossi.

A pesar de todas estas dificultades y los problemas que enfrenta el país a nivel económico, Asbún aseguró que la empresa seguirá adelante, siempre colocándose la camiseta de Bolivia y también con la calidad de siempre en sus productos.

“La industria paceña ha sido resiliente a las diferentes coyunturas del país”

Las empresas paceñas  han trascendido en el tiempo y superado las épocas de crisis en Bolivia, debido a su capacidad de resiliencia, y la innovación y adaptación a las diferentes coyunturas que le tocó vivir al país, aseguró el presidente de la Cámara Departamental de Industrias de La Paz (Cadinpaz), Gonzalo Morales.

Se aproxima el aniversario de la fundación de La Paz,  capital del departamento que ha sido la cuna del desarrollo industrial y muchas empresas siguen en actividad luego de 50, 60 o hasta 100 años, con la generación de empleo y progreso.

Morales, en contacto con Visión 360, explicó que las compañías grandes en general tienen una mejor capacidad de adaptación y toman ventaja respecto a otras más pequeñas, que quizá no siempre tienen una capacidad de reacción como las de mayor tamaño.

“Como ejemplo, yo fabrico champús y cuando llegó la pandemia, hemos comenzado a producir alcohol en gel, desinfectantes de pisos y ropa. Viendo la necesidad, hemos tenido la capacidad de transformar nuestras máquinas para elaborar otros productos”, subrayó.

Hoy en día, la industria paceña, dijo,  enfrenta muchas dificultades; un problema es el contrabando, pero la lucha contra la actividad ilícita  es una misión imposible.

En todo caso, Morales indicó que se necesitan  empresas que fabriquen materias primas, porque  el 85% de estos productos que necesita la industria en su trabajo son importados, y si se las trae de afuera, los costos son elevados y eso resta competitividad.
También es importante que se eliminen las trabas a la actividad privada. “Somos uno de los países que más trabas tenemos con los trámites, la burocracia administrativa, impuestos, que no dejan a las empresas desenvolverse mejor”, remarcó el presidente de los industriales paceños.

El presidente de Cadinpaz, Gonzalo Morales, en una conferencia.

Las 4 claves del éxito de las cremas

1 Calidad. Las cremas Lechuga y Chirimoya mantienen la fórmula y la calidad como hace 55 años.

2 Innovación. Laboratorios Rossi en los últimos años sacó la Crema Lechuga líquida.

3 Persistencia. Pese a la competencia del contrabando y la falsificación, la empresa mantiene la calidad de sus cremas.

4 Tradición. Son cuatro generaciones que mantienen a flote un Laboratorio ícono de la industria paceña.

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