martes 24 de febrero de 2026

Liga de Naciones

España exhibe buen fútbol ante Serbia y avanza a la siguiente ronda del campeonato

Ganó 3-0 a pesar de no contar con sus principales hombres, pero ello no importó al mostrar un juego como en los viejos tiempos
El español Aymeric Laporte celebra su gol junto a sus compañeros. Foto: EFE.
El español Aymeric Laporte celebra su gol junto a sus compañeros. Foto: EFE.

Córdoba / EFE

España recuperó la brillantez en su fútbol, sobreponiéndose a cualquier inconveniente con una plaga de lesiones que desfiguró su once para que Luis de la Fuente se reinventase encontrando soluciones efectivas, pasando por encima de Serbia (3-0) y firmando con exhibición de fútbol, a las primeras de cambio, la clasificación a los cuartos de final de la Liga de Naciones.

Sin siete de los titulares de la final de la Eurocopa y con Pedri en el banquillo. Es el mérito de De la Fuente que explota su gran conocimiento de un banco de jugadores inagotables. Que ha logrado inculcar un estilo que está por encima de cualquier condicionante, un hambre de éxito que no cesa tras las dos conquistas consecutivas. España enamoró con su juego.

De la falta de puntería en Belgrado al acierto en el primer remate de Córdoba apareció la pizarra de De la Fuente para marcar el camino en un duelo de clara superioridad. El saque en corto del saque de esquina en el desquite definitivo de Pedro Porro. Las heridas por dos malas actuaciones del pasado se entierran al convertirse con dos buenos partidos en el primer sustituto de Carvajal.

Su centro con cuerda desde la banda derecha al segundo palo, donde aparecían todos los jugadores poderosos por alto. No fue Morata, ni Vivian. Apareció pegado a ellos Laporte para marcar. Lo ensayado plasmado en el terreno de juego para golpear a un rival que ya sufría ante la presión alta española con Mikel Merino empujando con poderío.

De nada le sirvió a Serbia su protección con tres centrales y dos carrileros. Hizo aguas en el pleno diluvio. Sin respuesta con balón. Sin llegar a área española hasta bien pasada la media hora. El acierto en el remate que faltó en el empate sin goles que cortó la racha victoriosa en el primer partido tras la conquista de la Eurocopa, lo cambió Laporte, pero al descanso llegó España con menor ventaja de la merecida. El culpable fue Rajkovic.

Incidencia entre España (de rojo) y Serbia. Foto: EFE.

 

El triunfo

La ausencia de los dos jugadores que propulsaron el retoque al estilo, Nico Williams y Lamine Yamal, obligó a improvisar a De la Fuente. Porque tampoco tenía a Dani Olmo, Ayoze o Ferran Torres. Ni a Bryan Gil o Yeremy Pino a los que había elegido como sustitutos. Tiró a una banda, la izquierda, a Álex Baena, y a otra, la derecha, a uno de sus jugadores predilectos, Mikel Oyarzabal que se destapó con un gran primer acto.

Pese a que el encuentro tenía aspecto de goleada, Serbia se mantenía en él tras ver a Oyarzabal y Vivian transitar cerca del gol con sendos remates de cabeza. De la nada, en un contragolpe veloz, la primera vez que encontró espacios, llegó a perdonar el empate Mitrovic con todo para marcar en boca de gol.

Ahí murió el partido porque inmediatamente en la siguiente acción Morata se reencontró con el acierto. Sin pensar, de primeras, colocando el cuerpo para conectar de zurda el pase al espacio perfecto de Fabián. Ajustado al poste para quitarse tanta presión de encima con su celebración en comunión con la grada.

España encontraba el premio tan merecido y lejos de especular, de pensar en el calendario y el desgaste, se lanzó a por más. Se divirtió jugando y regaló uno de sus mejores partidos del año en continuidad de su fútbol. A Serbia le quedó poco que no fuese dureza para capear el temporal. Y Álex Baena, que estuvo cerca del gol con un potente disparo lejano, lo cambió por el toque suave a la red para marcar el tercero de falta en una acción que había dejado al rival con 10 por roja a Pavlovic señalada desde el VAR.