lunes 23 de marzo de 2026

Fútbol

Los clubes de la División Profesional cambian de director técnico cada diez días

El promedio se obtuvo del 16 de febrero de este año, cuando comenzó el Apertura, hasta el 28 de octubre, día en que Víctor Hugo Andrada asumió en Guabirá. Solo tres mantienen a sus DT desde comienzo de año.
Ilustración de Abecor por el constante cambio de técnico en el fútbol nacional.
Ilustración de Abecor por el constante cambio de técnico en el fútbol nacional.

Sports 360 / La Paz

El fútbol boliviano es una trituradora de técnicos. Desde el 16 de febrero de este año, cuando comenzó el Torneo Apertura hasta el lunes 28 de octubre, día en que Víctor Hugo Andrada asumió en Guabirá, el promedio de cambios es de uno cada 11 días.

Solo tres clubes mantienen a sus entrenadores desde comienzo de año: Bolívar con Flavio Robatto, Independiente sigue con Marcelo Robledo y FC Universitario sostiene su apuesta por Pablo Godoy.

Los clubes atribuyen a los malos resultados como la causa principal para el cambio.

En el país hubo casos singulares este año como la pelea de Víctor Hugo Antelo con varios integrantes del primer plantel y el club tuvo que cortar por lo más fácil.

Óscar Villegas dejó Always Ready por un problema de salud que demandaba un tiempo de tratamiento.

El argentino Alejandro Russo, elegido por Wilstermann para el Clausura, se fue sin haber debutado porque en los entrenamientos y en un partido de práctica su rendimiento no convenció.

Son 37 los técnicos utilizados por los clubes en lo que va de la temporada 2024. De ellos Eduardo Villegas, Thiago Leitao y Flabio Torres estuvieron en un club y pasaron a otro.

Leitao ganó con San Antonio el Apertura, pero después los resultados no acompañaron y se marchó. Poco tiempo estuvo desempleado porque Royal Pari le ofreció enderezar el rumbo de su plantilla.

Al colombiano Flabio Torres lo trajo Always Ready y ahora está en la otra banda roja, dirige a Nacional Potosí.

Eduardo Villegas comenzó la temporada en Gualberto Villarroel San José de Oruro y su presente es Wilstermann.

Hubo dos interinatos, uno con Julio Quinteros en Always y el otro, de Richard Rojas en Gualberto Villarroel San José.

“Inestabilidad terrible”

Néstor Clausen tiene un punto de vista al respecto. Conoce el tema, pues dirigió en el fútbol boliviano y en este tiempo sigue el acontecer diario de los clubes.

“Son números que reflejan una inestabilidad terrible. Quisiera saber qué es lo que piensan los dirigentes cuando cambian tan seguido a los entrenadores. Porque eso no es bueno tampoco para los jugadores; cada técnico tiene su manera de pensar, entonces cambia constantemente la idea al jugador”, es la primera reflexión de Clausen.

Menciona que lo ideal es que se entregue el mando a un profesional y que tenga tiempo para   desarrollar su labor.

“Es cierto que hay cambios positivos, pero también hay negativos porque se dan cada tres o cuatro partidos por resultados que no son esperados. Creo que se debe hacer bien la elección y después aguantar, dar tiempo al entrenador porque no es de un día para otro que llegarán los resultados”, dice.

La dirigencia es la responsable

Para el técnico Néstor Clausen la principal responsabilidad por la campaña de un club es de la dirigencia, que decide cortar la cabeza del entrenador cuando las cosas van mal y no analizan, en cambio, otros aspectos del día a día del club que dirigen.

“Creo que la culpa es la inestabilidad que tiene la dirigencia, piensa  que cambiando el técnico se soluciona todo”, dice Clausen, quien en el país salió campeón con Oriente, bicampeón con The Strongest y con otros equipos peleó por el título y se clasificó a torneos internacionales de la Conmebol.

“Uno se pregunta por qué no les aguantan a los entrenadores. Pero el tema es que los malos resultados te dan la pauta de dónde está el error, Y la respuesta es que todos se creen que están para salir campeón. Entonces, yo creo que acá hay clubes que no viven su realidad”, opina.

En su análisis indica que a comienzo de temporada del balompié nacional se sabe que Bolívar y The Strongest están para pelear por el campeonato.

“Los dos equipos de La Paz siempre tienen que estar ahí arriba en la pelea sí o sí por el presupuesto y la plantilla que tienen. De ellos digo que si, por ejemplo, tienen un mal arranque, que están por mitad de tabla hacia abajo, se entiende que la dirigencia diga bueno, estamos fallando con este entrenador porque nosotros estamos obligados a salir campeón o segundo”.

El Tigre cambió al argentino Pablo Lavallén por el español Ismael Rescalvo cuando quedó eliminado en semifinales del Apertura.

Bolívar, en cambio, a pesar de la eliminación en el primer certamen apostó por la permanencia del argentino Flabio Robatto y es el principal candidato a quedarse con el Clausura en actual disputa.

Los 16 clubes y sus técnicos en lo que va de la temporada.  

Objetivos

Otros tienen el propósito de la permanencia y por ahí dar una sorpresa entrando a una Sudamericana.

Y en la escala final están aquellos que saben que deben pelear por salir de la zona de pérdida de categoría.

“Son ellos los que ya han cambiado entrenadores. Ojalá la dirigencia señale a comienzo de año cuál es su objetivo”, dice.

Luego lanza la respuesta contundente: “Lamentablemente, hay dirigentes que creen que están para salir campeón y al pensar así, es por eso que provocan esos cambios”.

La realidad boliviana

Es frecuente escuchar a los dirigentes del fútbol que se elegirá a un entrenador que conozca el fútbol boliviano y la idiosincrasia del jugador.

Para Clausen eso pasa a segundo plano y que el dirigente se fija en la campaña.

“Más que eso, la dirigencia debería preguntarse cómo está nuestra billetera, si tenemos realmente la solvencia para luchar por el título o a qué estamos apuntando”.

Refrenda su criterio con que primero es el proceso y que los clubes deberían privilegiar ello.

El ejemplo que cita es del argentino Carlos Bustos, quien dejó Blooming después de un año y ocho meses. Dice que le fue bien, pero no le dieron todas las condiciones.