miércoles 18 de marzo de 2026

El burgomaestre de San Rafael de Velasco cuenta con experiencia en incendios

Jorge Vargas: el alcalde con alma y corazón de bombero voluntario

El burgomaestre dejó su oficina –momentáneamente– para vestir el uniforme y salir para ir a combatir el fuego que afectó al bosque seco chiquitano entre junio y octubre de este año.
Vargas fue formado en filosofía y dedicó su labor al servicio de su pueblo y su gente. Fotos: Gentileza Jorge Vargas Roca
Vargas fue formado en filosofía y dedicó su labor al servicio de su pueblo y su gente. Fotos: Gentileza Jorge Vargas Roca

Nació en San Rafael de Velasco (Santa Cruz), pero su formación lo llevó a salir de su lugar de origen para estudiar, en La Paz en primera instancia, y luego en la Universidad de Navarra, en España. 

Humberto Jorge Vargas Roca, alcalde de este municipio, es filósofo y seminarista de formación, y llegó a ser alcalde de la tierra que lo vio nacer, pero la abnegación por su pueblo lo llevó a colocarse el casco y traje de bombero voluntario desde 2019, un año trágico para la Amazonia boliviana y particularmente para el bosque seco chiquitano.

“En 2019 hubo incendios en la Chiquitania y, como soy productor ganadero, también he sufrido bastantes incendios dentro de mi propiedad, dentro la propiedad de la familia, y llegué a incursionar en el tema de ser bombero voluntario (…). Estamos inmiscuidos en el tema del fuego desde siempre, de muy chico, hemos recibido la formación y justo nos ha servido de mucho a la hora de liderar el comando de incidencia en San Rafael”, dice Vargas a Visión 360.

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Además de haber estudiado filosofía en el seminario de Sorata, La Paz, y luego en España, el burgomaestre dedicó su vida y esfuerzos a la ganadería. Dicha actividad lo llevó a cargos de representación en entidades como la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), entre otras.

A Vargas no le costó en absoluto dejar su oficina –momentáneamente– para vestir el uniforme –a veces de chaleco, otras con el casco, un trapo húmedo y las gafas para proteger la vista– para ir a combatir los incendios que afectaron al bosque seco chiquitano entre junio y octubre de este año. 

¿Su despacho? tranquilamente podía esperar.

Los incendios en San Rafael de Velasco fiueron contenidos con planificación de varios días.

Fuego: un rival indómito

Respirar se vuelve una suerte de milagro, mientras el cuerpo se encuentra a pasos de un incendio, a una temperatura entre 70 y 80 grados centígrados. Uno está frente a frente con un enemigo al cual no puede tocar: el fuego. Tan indómito e impredecible, que pone en riesgo la vida e integridad de uno en cuestión de segundos.  Así, Vargas describe sus días de lucha contra las llamas. “Es un trabajo sumamente difícil”, agrega, al calificar la abnegada labor de ser un bombero voluntario. 

Deshidratado, y en riesgo permanente, es también una de las descripciones vertidas por la autoridad municipal, al momento de la labor de mitigación de incendios en San Rafael y otras regiones aledañas, afectadas por el fuego, que consumió millones de hectáreas de bosque y pastizales en Santa Cruz.

“Se come una o dos veces al día, estás deshidratado todo el día. Estás sometido a una presión porque estamos lidiando con algo tan peligroso como es el fuego. Estás en contacto, poniendo en riesgo tu vida”, relata.

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El sol perenne y el humo incesante no hacen más llevadera la tarea, para la que “hay que tener corazón para aguantarla”, dice. “A la bravura del monte le tengo respeto. Y estar a casi 70 u 80 grados centígrados en la lucha contra el fuego, con humo todo el tiempo, con los soles de agosto y septiembre, que pegan fuerte; hay que tener corazón para aguantar esta situación”, cuenta.

Para el burgomaestre, un bombero voluntario hace la labor de un héroe sin capa, para la cual los aplausos o los vítores están reservados. “Entonces arriesgas tu vida las 24 horas del día para salvaguardar la naturaleza, para salvar nuestro medioambiente, nuestra biodiversidad, nuestros animales. Hay que tener un gran corazón para ser bombero voluntario”, indica el burgomaestre de San Rafael, población dedicada principalmente a la actividad agropecuaria, la ganadería, y la comercialización de maderas preciosas y semipreciosas, entre otras.

Jorge Vargas es alcalde de San Rafael de Velasco, desde 2021.

Total indiferencia

Vargas Roca rompió en llanto durante un acto por la gesta libertaria de Santa Cruz, en septiembre de este año. Fueron “lágrimas de impotencia”, según contó, ante la indiferencia de las autoridades regionales por la situación que atravesaba la Chiquitania. Se estima que el fuego consumió más de 10 millones de hectáreas de bosque y pastizales en cuatro departamentos del país, pero principalmente en Santa Cruz.

“Recibí la invitación de la Gobernación y me hice presente para rendir honores a mi departamento. Y en esa época estaba la Fexpocruz a todo dar, tirando la casa por la ventana. Vi a la clase política, como si nada, dentro de la plaza”, cuenta.

Explica que en aquel momento, una marcha de pueblos indígenas (mayormente niños, mujeres y ancianos) intentó ingresar a la plaza 24 de Septiembre, donde conmemoraron la efeméride cruceña; sin embargo, el personal de seguridad impidió el paso de la manifestación, lo que provocó las lágrimas de “impotencia” del Alcalde.

El fuego consumió más del 60% de la superficie de dicha región.

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“Yo soy amante de los niños, una persona que respeta mucho sus raíces y desde ahí me puse un poco triste, me dolió que no les hayan dejado entrar a la plaza, y les pregunté ¿por qué no querían dejarlos entrar a nuestros indígenas? Y logré que ingresaran, por eso cuando me quiebro están a mi alrededor los niños y digo de impotencia:  ‘Se está quemando nuestra tierra, la tierra de mi gente, de los indígenas’. Fue un momento de impotencia, de rabia, de ver la indolencia de la clase política y de la sociedad cruceña; me sentí solo, sentí que no nos estaban tomando en cuenta”, relata. 

San Rafael de Velasco, municipio fundado el 24 de octubre de 1696, hace 328 años, no fue la excepción en cuanto a las afectaciones se refiere. Se estima que el fuego consumió cerca de 600 mil hectáreas de bosque chiquitano, solo al interior de dicha región, es decir, que más del 60% del lugar sufrió las afectaciones a causa de las quemas.

Los días de lluvia fueron esperados por toda la población de San Rafael.

Ayuda, bomberos y lluvia

Una labor planificada por varios días, la ayuda internacional de bomberos expertos en control de incendios llegados desde España, y el alivio de dos días de lluvia fueron determinantes para el apagado de incendios en San Rafael de Velasco. 

“La tecnología está, estamos en pleno siglo XXI, hay tecnología y logramos que lleguen dos bomberos voluntarios a San Rafael, dos bomberos españoles expertos en manejo de fuego (...). hacíamos un seguimiento y monitoreo permanente de los cambios de vientos, la subida de temperaturas, para poder iniciar un trabajo sostenido y bien planificado, y llevarlo hacia los dos días que, gracias a la tecnología, los satélites nos decían que había alta probabilidad de lluvia”, cuenta.

El mayor de los alicientes, la lluvia, se hizo presente. Entre tanto, un sinfín de labores como la apertura de brechas de incendios, o contrafuegos, debieron realizarse durante la espera por las precipitaciones, en una región declarada en desastre por las sequías.

Vargas, durante un día de labor de mitigación de incendios en el municipio de San Rafael.

“Entonces todo el trabajo que se hizo, los anclajes de brechas, las aperturas de brechas, los contrafuegos se hicieron esperando esos dos días de lluvia. Entonces llovió, gracias a Dios llovió y logramos hacer un trabajo efectivo, un trabajo muy duro. Fueron 25 días con maquinaria, con personal, un trabajo muy planificado para llegar a esos días y apagar el fuego”, agregó el Alcalde.

Vargas finaliza la entrevista con reflexión y con el pedido al respeto al Plan de Uso de Suelos, puesto que las tierras de vocación forestal no son aptas para los asentamientos humanos, que en la actualidad pululan en varios municipios del bosque seco chiquitano.