lunes 23 de febrero de 2026

Hay violencia entre pares

El 25% de las estudiantes de la UMSA sufre acoso sexual

Un estudio en la Umsa señala que la violencia entre pares es la más común, y que el acoso sexual se da incluso en ámbitos laborales como internados o pasantías.
La consultora Cindy Baez Ortuño presentó el estudio. Foto: Coordinadora de la Mujer
La consultora Cindy Baez Ortuño presentó el estudio. Foto: Coordinadora de la Mujer
miércoles 04 de diciembre de 2024

“Digan la verdad, aquí no hay acoso” dijo la docente parada frente a sus alumnos, después de oír que una joven comentara que hay “mucho” acoso sexual al interior de su carrera. Esta anécdota sucedió en el momento en que llegaron los encuestadores a recoger las impresiones de los estudiantes de la Universidad Mayor de San Andrés (Umsa), para el estudio que demuestra que el 25% ha sufrido este tipo de hostigamiento al interior de dicha casa de estudios superiores y en internados.

Las encuestas fueron personales y anónimas, y las respondieron 1.697 estudiantes de las 13 facultades. Actualmente, la Umsa tiene matriculadas a 78.781 personas.

Daño entre pares

Irma Sangüeza, docente investigadora de la Umsa,  afirmó que un tema revelador de esta primera parte del estudio es que el principal tipo de acoso y violencia hacia las estudiantes se da por parte de sus parejas.

“Hay un dato que este estudio revela. Habitualmente dijimos que el principal agresor en el ámbito universitario es el docente, ¿no? Las cifras nos dicen que el principal agresor es su pareja”, señaló.

Es decir que el hostigamiento y la violencia sexual derivan principalmente de sus parejas o enamorados, incluso de sus exparejas. Este tipo de violencia está en primer lugar, aunque aún no se conocen los datos desagregados. Sin embargo, Sangüeza afirma que es el principal tipo de violencia registrado al interior de la Umsa, según declararon las mismas jóvenes.

“Creemos que desde la educación, desde la universidad principalmente, se pueden y se sientan las bases en torno a los principios”, señaló Tania Sánchez, directora ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer.

El segundo tipo es el que ejercen docentes y, en algún caso, incluso administrativos.

“Los docentes empiezan a manipular a partir del ejercicio del poder que tienen en el aula y del manejo de la nota. Es como un chantaje. Es decir que de estos casos, este 25% que han recogido, la mayoría es de sus pares y después siguen los docentes”, señaló la investigadora.

Trabas para denunciar

El miedo y la vergüenza son solo algunos de los obstáculos que deben superar las jóvenes que desean denunciar este tipo de violencia, puesto que también deben enfrentarse a la burocracia, la falta de  asesoramiento, la falta de pruebas, y hasta al encubrimiento y a posibles represalias. Y todo ello arrastra sus consecuencias.

Infografías: Umsa y Coordinadora de la Mujer

Tras la realización de la encuesta, fue conformada una mesa de expertos para analizar los datos y entrevistar a algunas de las víctimas de acoso, previo consentimiento y en el marco de la protección de su identidad.

Así también se identificaron las incontables trabas en busca de sanciones o medidas contra quienes ejerzan este tipo de violencia o abuso.

Sangüeza señala que ahí “sí tenemos una debilidad institucional que pretendemos mejorar. Por procedimientos extremadamente burocráticos, largos y revictimizantes”.

Además, los procesos son largos y, por ello, muchas estudiantes terminan por abandonar los procesos o, peor, incluso llegan a dejar la universidad.

“En este momento no debemos sobrepasar de más de ocho denuncias formales (de docentes). Varias abandonan inclusive en el camino porque la primera barrera es una barrera donde les piden pruebas. Y el acoso no se hace con cámaras, el acoso no tiene testigos”, señala la docente.

Consecuencias

El hostigamiento y acoso sexual, más las penurias por las denuncias y procesos, causan un importante impacto psicosocial en las víctimas, según el estudio de la Umsa, apoyado por la Coordinadora de la Mujer.

En cuanto al impacto emocional o mental, se registraron sentimientos negativos como miedo, tristeza, tensión, estrés, imposibilidad de actuar y tomar decisiones, y afección en la autoestima. El 25% de quienes fueros hostigados o acosados sexualmente sintió un “impacto muy significativo” por la situación; el 34% dijo que percibió “poco impacto” y el 41%, ninguno.

En cuanto a si el hecho afectó su confianza o autoestima, o la posibilidad de actuar y tomar decisiones, el estudio muestra que el 27% dijo que sí, “de manera significativa”, el 29% señaló que “le afectó”, y el 44%, que no.

Las principales consecuencias se ven reflejadas en el desempeño académico. El 21% admitió que la situación repercutió en su falta de concentración y su bajo rendimiento; incluso se llegó a asumir medidas como evitar algunas clases, faltas constantes, abandono temporal e incluso la deserción definitiva.

Nueva herramienta

Esta semana, las autoridades de la Umsa y de la Coordinadora de la Mujer presentaron la habilitación de un chatbot en la web de la universidad, umsa.bo, una herramienta destinada a apoyar y orientar a quienes quieran consultar sobre algún caso de hostigamiento y acoso sexual.

Datos de la web y el chat bot. Foto: Captura

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Según la rectora de la Umsa, María Eugenia García, “el lanzamiento de una herramienta digital que es un aporte, una muestra, un granito de arena que marca un paso firme en la construcción de una universidad que tiene que ser segura, inclusiva y libre de violencia”.  Señaló que esta es una de las problemáticas más sensibles que afectan no solo a las universidades sino a todos los espacios sociales: la violencia en razón de género y que a través de esta plataforma se pretende informar, sensibilizar, educar y brindar herramientas para identificar, denunciar, prevenir situaciones de hostigamiento y de acoso sexual. 

Participaron Tania Sánchez, directora de la Coordinadora de la Mujer, y María Eugenia García, rectora de la Umsa.