martes 24 de febrero de 2026

Ganador del Clausura

“Un minuto de silencio…para el Tigre que esta muerto”

Bolívar celebró ruidosamente la obtención del primer lugar del certamen Clausura, el domingo pelearán por la corona 31 en su historia ante San Antonio de Bulo Bulo.

El cántico de la hinchada celeste fue ensordecedor a la conclusión del partido que Bolívar le ganó por 3-2 a Guabirá en el estadio Hernando Siles.

La parcialidad académica dio rienda suelta a cantos en contra de su rival de toda la vida (The Strongest), que quedó en el segundo lugar del campeonato Clausura.

Bolívar había hecho su tarea hace 48 horas con Oriente Petrolero en Santa Cruz, lo de esta noche fue simplemente para confirmar su dominio en la competición, en la que acumuló 67 puntos.

En cuanto el juez del lance dio por concluido el juego, toda la plantilla de Bolívar y su cuerpo técnico ingresó a la cancha con unas poleras blancas que tenían la frase “Bolívar campeón 2024 – 32”.

En la celebración apareció también el técnico argentino Flavio Robatto, quien no se dirigió a los últimos encuentros por una sanción que tiene de parte del Tribunal.

Otros que estuvieron con los jugadores fueron Carlos Lampe y jairo Quinteros que se recuperaron de sus lesiones.

“Esto es fruto del trabajo de todo el año, fuimos merecidos campeones”, señaló Lampe.

“Estoy muy feliz por todo lo que está pasando en mi vida. Me costó bastante agarrar el ritmo y gracias al cuerpo técnico pude recuperar mi nivel. Ahora tenemos que cerrar el año de la mejor manera para darle el campeonato nacional a toda la hinchada”, sostuvo el atacante John Velásquez.

Varios familiares de los jugadores aparecieron en la cancha para la entrega del trofeo y las medallas.

“La fiesta es corta porque ya estamos pensando en la final de Cochabamba, la pena es que hay poco tiempo para celebrar porque este sábado ya nos vamos a la final de finales”, apuntó Carlos Melgar.

José Antonio Claure, gerente de marketing de la Federación Boliviana de Fútbol fue el encargado de entregar el trofeo al capitán Leonel Justiniano, quien levantó la copa junto a sus compañeros en una fiesta que se pintó de celeste en el Siles.

La celebración continuó en el paseo de El Prado en un autobús descapotable donde los jugadores lucieron el trofeo del Clausura.